De los dos animales implicados en la suerte taurina que recibe ese nombre sólo uno de ellos no sabe lo que le espera.
Todos los años por estas fechas suelo felicitar a amigos y conocidos en redes sociales, por teléfono o personalmente. Lo habitual.
Yo lo atribuyo, más que a la cercanía de la senilidad, a que debido a que cada año se adelantan más las entrañables fiestas navideñas y que coinciden con otra fecha no menos notoria, cual es el aniversario de la constitución española me he liado un poco.
Mariposear es afición que cuadra a quien estudia la philosophia de lo cotidiano, evidentemente.
No es que intente corregir al poeta sevillano que en su poema habla de la soledad de los muertos.