Tengo para mí por cosa cierta, contrastada y demostrada que la risa es una cosa que no conviene tomarse a broma.
No es la genialidad la que mueve mis dedos sobre las teclas, es, más bien, una mezcla de sentimientos.
Hace unos días se informó en numerosos medios sobre la obscena ¿canción? que vomitó el alcalde del municipio abulense de Vita en el escenario de una verbena.
Creo que la frase se atribuye a Luther King, Y su sueño se parecía más al idílico paraíso de los Testigos de Jehová que a una sociedad real posible.
La sonrisa o la risa de Kamala que parece olvidar que, en su país, en el país del sueño americano, del que es vicepresidenta, hay mucha gente que no puede acceder a algo tan básico como la medicación diaria.