
Nos recuerda este dicho popular, también muy usado en nuestro Llano, a aquel otro que reza: ”ése ha sido cocinero, antes que fraile”.

Nos recuerda este dicho popular, también muy usado en nuestro Llano, a aquel otro que reza: ”ése ha sido cocinero, antes que fraile”.

Este es un dicho que se suele usar, desde tiempo inmemorial, en la jerga de frases hechas de nuestros pueblos.

Dios, al sobrevolar el Llano no lo dudó y de inmediato, dispuso aquí su corte, a la vez que lo declaraba como Paraíso Terrenal, donde ubicaría para su disfrute, a la primera pareja humana: Adán y Eva.

El cura, fingiendo indignación para aguantar la risa, lo increpa: -”¡Hombre, Antonio, por Dios, que estamos en la casa del Señor!”...

Este país no era ni Azul ni Rojo, pero tenía suficientes motivos como para no dejar contento a alguno de los dos Imperios.

Cuenta una antiquísima tradición oral, que celoso el Demonio, de las virtudes de Apapucio, lo tentó con todas las ofertas más irresistibles y fastuosas...

Este movimiento estaba muy arraigado en la comarca: Zafarraya, Ventas, Alhama, Santa Cruz, Játar, Arenas, Huétor o Villanueva Mesía.

Cada pueblo tiene sus propios dichos, refranes, latiguillos y formas de decir las cosas, muy especial y particular.

La gente llevaba mucho tiempo inquieta, preocupada y en alarma creciente. Mucho más, desde que, en febrero de 1810, las tropas napoleónicas decidieron tomar militarmente Málaga y distribuir fuerzas de control por toda la provincia.