
Casi no hemos acabado de cenar y mi hermano y yo ya estamos en la puerta, sentados al fresco. Allí están ya mi vecina Dolores y su hija; pronto se incorporan a la reunión Pepico y María y también mis padres.
Al volver la vista atrás, una sección de Luis Hinojosa Delgado


Llegaron en un viejo carromato tirado por un caballo percherón que, por su aspecto, parecía estar poco acostumbrado a los piensos de cebada y a los asiduos cuidados.





Tenía ganas Maribel de dar por allí una vuelta y volver a ver de cerca aquel antiguo molino; o lo que queda de él. Y fuimos, fuimos esta mañana. Recorrimos sus alrededores, recordamos, comentamos…

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