Se llama Luis y tiene diez años. Es el mayor de cuatro hermanos. Durante el curso ha asistido a la escuela con regularidad casi absoluta. Sus padres, aunque pobres, son conscientes de la importancia de una buena formación para sus hijos y se esfuerzan todo lo que pueden, y aun algo más, para que ellos no tengan que faltar a clase por echar una mano en casa. Ayer Luis, Paco y Antonio, los tres mayores, llegaron a casa alborozados: el maestro ya había dado vacaciones.