Historias de Bonilla “El Pecas”: Las tareas del verano (y III)

    Publicidad

    Final publicidad

    b_580_900_16777215_10_images_stories_noticias_2018_el_pecas_verano_3.jpg

    Hoy toca meter paja, una faena verdaderamente desagradable. Hay que madrugar mucho porque, cuanto más calor haga, más picará el polvo pegado al cuerpo.


     Así pues, las primeras claras del día encuentran a Bonilla, a su padre y al aparcero llenando los primeros herpiles. Tiene que estar la paja bien apretada: hay que meterse dentro y pisar a conciencia; después, atar fuertemente la boca.

     Ocho llenan de una vez. Los arriman al balate de la era y los disponen de dos en dos, uno sobre otro, formando cargas, bien enlazados, con la pericia y maestría que da la experiencia. Fuerza y destreza han de aunarse ahora para no fracasar en el intento. La colaboración de Bonilla también es fundamental para mantener las bestias quietas mientras los mayores empujan la carga. Hay gente que utiliza para este transporte las angarillas, pero el padre de Bonilla prefiere este método.

     El pajar de la casa de Bonilla tiene la piquera grande y baja; y esto facilita mucho la tarea de encerrar la paja. Pero en la casa de Antonio Márquez, el aparcero, además de ser más pequeña, está bastante alta. No cabe por ella un herpil, como en la casa de Bonilla. Hay que vaciar la paja en el suelo y subirla con espuertas. Pero tirar del cordel de la carrucha, la verdad es que a Bonilla le divierte.

     A las doce del mediodía la faena ha concluido. Los mayores toman una copa de aguardiente (para limpiar la garganta, dicen) y la madre de Bonilla insiste en que este se coma un bocadillo. Él se niega, dice que no tiene hambre. No es verdad. Lo que pasa es que, si come, no lo dejarán bañarse hasta pasadas dos horas. Así que, con sus calzoncillos limpios en un bolsillo y conseguida la correspondiente autorización, enfila raudo y veloz la vereda que, junto al río, conduce hasta el “romance” de Los Álamos. Un buen chapuzón lo liberará del polvo pegajoso y de su desagradable picor.

    Vocabulario
    Angarillas: Armazón de madera utilizado para barcinar.
    Aparcero: Persona que colabora con otra en las tareas agrícolas y que aporta, además, una bestia. Recibe, a su vez, los mismos beneficios del otro aparcero.
    Carrucha: Polea. Rueda metálica, acanalada y móvil.
    Espuerta: Especie de cesta grande con dos asas, utilizada para transportar paja, granzas, etc. Solía ser de pleita. Para la aceituna se utilizaba la esportilla terrera
    Herpil: Envase para la paja hecho de soga formando red de malla ancha
    Pajar: Sitio donde se guarda la paja. Solían estar en la parte alta de la casa, por lo que la piquera solía llevar adosada una carrucha para facilitar la subida de herpiles o espuertas. Por otra parte, no solía tener más ventilación que la propia piquera, lo cual hacía agobiantes las tareas dentro de él.
    Piquera: Ventana del pajar, de cierta amplitud, destinada a meter la paja a través de ella.

    Abajo puedes dejar tus comentarios. Gracias por darle al -Me gusta- y compartir este artículo en tus redes sociales:

    Envíar por WhatsApp Telegram (sólo móviles)

    Publicidad

    Final publicidad

    © 2018 Alhama Comunicación (alhama.com). All Rights Reserved.