Lo que no se puede es vender armas a una teocracia absolutamente impresentable, con el argumento de que no causan daños colaterales porque son de una precisión absoluta.
A veces basta muy poca cosa para hacer el bien, Andrés. Tú llevas toda la vida haciendo el bien, entregándote a Alhama y Málaga, a Málaga y Alhama y a quienes hemos tenido la suerte de conocerte.