Espacio literario

Me duele tu sufrir sin esperanza en un triste hospital. Me duele tu cansancio camino de otras tierras buscando libertad.

¿A dónde va, doña Luisa, encorvada de tristeza, recorriendo los caminos, recorriendo las veredas?

“Viene la Navarreta”, gritaban los chiquillos por las calles mientras se dispersaban. Algunos la seguían a distancia. Otros, la apedreaban.

A mi buen amigo Antonio Robles, que, en su libro “Memorias de Santeña”, nos narró magistralmente esta historia.

Y embebido en estos recuerdos he caminado, he caminado…. Y apenas he encontrado alguna sombra donde resguardarme un poco de este sol que parece no haberse enterado de que el otoño llegó hace muchos días.

Este año, durante la feria, tenemos un músico alojado en casa. Es la primera vez. Bueno… que yo sepa.

Como un inmenso cuaderno queda pautada la tierra, esperando la simiente que esparza con mano diestra, paso a paso, el sembrador: es tiempo de sementera.

La voz que nos informa, las leyes que nos rigen, la dieta alimenticia, la moda en el vestir, todo lo mueven poderosas manos que, con fines perversos, deciden nuestra forma de vivir.

Y, mientras barre y friega, y mientas cose y borda, y mientras canta coplas de Manolo Escobar, construye Mariquilla castillos en el aire, castillos que derriba la cruda realidad.
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