
Ayer puse una palabra para nuestro diccionario. Una palabra que, aunque nuestra, hoy no conoce casi el 99% de nuestros jóvenes y no demasiados de nuestros adultos.

Cuando Darwin y Mendel publicaron sus trabajos de "Evolución biológica por selección natural" o "Las leyes de la herencia" en los que, el causante original de su evolución, determinación o transmisión, el gen, aún no se conocía ni siquiera superficialmente, qué fuera ese "bichito", al que sólo se conocía por sus efectos.

En los años cincuenta del siglo pasado, concretamente desde 1957, el año en el que una cosecha récord en El Llano, rompió el control sobre la moderación de los salarios que imponían los patronos locales, que durante la campaña de la siega llegaron a triplicarse, cambiaron radicalmente las condiciones laborales y agrícolas en El Llano y en España.

Hoy quiero iniciar una serie de relatos, cuentos o historietas que, por su contenido local, familiar y cercano, me gustaría bautizar con el nombre de, "Relatos domésticos" y verter en ellos recuerdos, vivencias y anécdotas de mi infancia y mi adolescencia y otros posteriores de mi experiencia afectiva y familiar, aunque siempre dentro del ámbito privado y doméstico.