Es la segunda vez que nuestro grupo sube al Pico de Lopera. En esta ocasión, lo hemos tomado como si de un juego se tratara, accediendo a sus 1.485 metros de altitud por un laberíntico recorrido, plagado de colores, olores y visiones de paisajes que en estos últimos días, han explotado en todo su primer esplendor primaveral, que nos regaló una mañana de senderismo placentera y tranquila.