
(Continuación de la historia de María Quirosa Navas). La inmanencia de una mujer compasiva, voluntariosa y discreta, cuyo leitmotiv fue la entrega a los demás.

Un sinuoso camino blanco corta en dos mitades el denso pinar que tapiza la ladera de una montaña. Orillan ese camino tres casitas enfiladas –de las que sólo aguantan unas paredes de piedra vieja– que estuvieron ligadas entre sí, durante generaciones, por las familias que las habitaron. Esta es su historia.

El pasado seis de julio se llevó a cabo una demostración de trilla tradicional en las recién restauradas instalaciones de la Zona de Acampada Controlada de El Robledal, en el término municipal de Alhama de Granada. Una interesante actividad que, durante unas horas, trasladó a los asistentes a una época pasada, muchos años atrás.