El último alcaide moro de Alhama

 

 Aquella noche de la batalla “Tenebrosa”, como se denominó a la de la pérdida de Alhama, él se encontraba fuera, con permiso real, en las bodas de su hermana. Hubo de sufrir por la pérdida de toda su familia y de la plaza, de la que era su alcaide. Muley Hacén consideró que no había sabido guardar bien tan preciada ciudad-fortaleza, por lo que mandó cortarle la cabeza. Este fue el triste sino del último alcaide moro alhameño.

Don Rodrigo Ponce de León, el héroe que introdujo a Alhama en la historia


 La decisión del ataque a Alhama en febrero de 1482, como desquite por el asalto musulmán a Zahara, así como la de su conservación para Castilla, la tomó don Rodrigo Ponce de León, compartiéndola con el asistente de Sevilla, don Diego de Merlo, así nuestra ciudad entraba en la Historia y hasta en la Leyenda.

Fernando el Católico y Alhama, una transcendental relación histórica

 

 La conservación de Alhama a toda costa, acudiendo a ella reiteradamente para socorrerla y abastecerla, con los primeros años de la guerra de Granada, hicieron que Fernando el Católico, V de Castilla y España y II de Aragón, además de quedar históricamente vinculado con nuestra ciudad, se convirtiese en el admirado y renombrado rey-soldado de la época y de la Historia.

Muley Hacén, el último sultán al que perteneció Alhama


 Hace años, bastantes, ya escribimos en varias ocasiones de Muley-Hacén en relación a su histórica e importante relación con Alhama, como se ha reflejado en la serie “Isabel”. Su pérdida al ser conquistada por los cristianos fue, en definitiva, el inicio de su fin como sultán de Granada. Sus reiterados intentos por recuperarla supusieron una verdadera desesperación para él. El valor de los que la defendieron, contra tan duras arremetidas por parte de las tropas granadinas, quedaba para siempre reflejado en las tres escalas que los Reyes Católicos situaron en el escudo de armas que dieron a tan preciada, por ambas partes, ciudad-fortaleza.

La advocación de la primera iglesia de Alhama a la Encarnación


 La mezquita mayor de Alhama, cumpliéndose el mandato de Isabel la Católica, fue consagrada y se puso bajo la advocación de Santa María de la Encarnación, como ya estaba previsto antes de ser conquistada la ciudad, desde cuando tuvo noticia de la violenta discusión entre su embajador y aquel abencerraje que manifestó que "María no quedó virgen tras parir a Jesús".

El príncipe Juan y Alhama, un gesto más de Isabel la Católica


 Era tal el significado y afecto que la gran reina Isabel la Católica le tenía a Alhama que, siempre que tuvo oportunidad para ello, bien lo puso en evidencia. Así cuando organiza la Hacienda privada del Príncipe de Asturias, su amado hijo Juan, incluye a Alhama entre las ciudades de la misma.

El histórico abrazo de Alhama

 Se odiaban hasta extremos increíbles. Eran encarnizados enemigos. Siendo los dos grandes caballeros de la Andalucía castellana, llegaron a ayudar al emir de Granada en contra del “enemigo” cristiano. La tremenda inquina les venía desde sus abuelos y a los pies de las murallas de Alhama hicieron las paces para siempre, aquel día de marzo de 1482.

Isabel la Católica empeñó sus joyas por Alhama



 Isabel la Católica, probablemente la persona que más ha hecho por Alhama en toda la historia de nuestra ciudad, no empeñó las joyas para la empresa de Colón, como durante siglos se ha dicho y, aún hoy en día, se mantiene y cree por millones de personas. Los alhameños debemos deshacer el entuerto histórico y, por supuesto, dejar la realidad histórica bien clara.

Nuestro "Hospital de la Reina"



Como se informaba ayer, Alhama tiene que ver con el inicio de la Sanidad Militar propiamente dicha. Ahora bien, lo que lo desconocemos no es tal como afirmaba el ponente. Una vez más, por medio de nuestro historiador Andrés García Maldonado, desde 1966, cuando él acaba de cumplir 18 años, se ponía ya bien en claro años que sabíamos que esta ciudad fue la primera que contó con un hospital de sangre y que ello fue, precisamente, gracias a Isabel la Católica. De ahí el empeño que puso en que llevase la denominación que ya tiene más que consolidada: Hospital de la Reina.