La advocación de la primera iglesia de Alhama a la Encarnación

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     La mezquita mayor de Alhama, cumpliéndose el mandato de Isabel la Católica, fue consagrada y se puso bajo la advocación de Santa María de la Encarnación, como ya estaba previsto antes de ser conquistada la ciudad, desde cuando tuvo noticia de la violenta discusión entre su embajador y aquel abencerraje que manifestó que "María no quedó virgen tras parir a Jesús".

    "ALHAMA, HISTÓRICA"
    Andrés García Maldonado
    La advocación de la primera iglesia de Alhama a la Encarnación

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     “La Reina mandó derribar las tres mezquitas que había, bendecir en ellas tres iglesias con título la primera de Santa María de la Encarnación, de este ministerio era muy devota. La segunda, de Santiago único Patrón de España. Y la tercera, del Capitán general de la milicia del cielo San Miguel".

     Estas palabras del historiador Bermúdez de Pedraza, vuelven a reiterar como a la primera iglesia, en tiempo e importancia, que se bendice en Alhama tras su toma a los musulmanes granadinos, y por lo tanto en todo lo que fue el Reino de Granada, responde a la devoción que Isabel la Católica y, con ella los cristianos de Castilla de aquella época, sentían hacia la Virgen María en su advocación de la Encarnación.

     Cuando se inicia la guerra de Granada con la conquista de Alhama, como bien nos expone López de Coca, Castilla está decidida a llevar esta contienda hasta sus últimas consecuencias ó, lo que es lo mismo, a la total conquista del último reino de la Península Ibérica en poder de los musulmanes, sabiendo bien que para ello iban a ser necesarios considerables medios económicos y una enorme movilización de efectivos humanos, por lo que, muy acertadamente, se acude “a los argumentos más convincentes que podía proporcionar la época. Así, en un siglo como el XV, testigo de la exaltación del mito gótico, la Corona se ve imbuida de la idea de un destino manifiesto que la ha designado para culminar la “salus Spaniae”.

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     De este modo, en el transcurso de los diez años que dura la guerra de Granada, desde su inmediato inicio con la toma de Alhama hasta su culminación con la entrega de Granada, se hace eficaz uso de argumentos que en tiempos anteriores habían dado excelentes resultados, como son la inteligente utilización de los sentimientos, creencias y devociones religiosas. Así, como nos dice Juan de Mata Carriazo, la guerra de Granada “no es tan sólo -entiéndase bien- el rosario de episodios bélicos, preñados de novelesco interés, sino también, y sobre todo, la colisión entre dos mundos opuestos y antagónicos: el islamismo europeo occidental, que agoniza entre ópalos de ocaso, agotando sus últimas posibilidades, y la España cristiana, que cuaja su unidad y se ensaya para sus más altos destinos, polarizando su esfuerzo en una empresa nacional”.

     Y aquí, en el caso concreto al que hacemos referencia, la advocación hacia el simbolismo e imagen de Nuestra Señora de la Encarnación supuso una circunstancia realmente transcendental en el sentido que comentamos. El cristiano que apoyaba y defendía la creencia trinitaria era para el musulmán un politeísta, situando éstos a Jesucristo como un profeta más anterior en el tiempo a Mahoma, negando rotundamente la virginidad de María. Desde el mismo siglo VIII, en el que ya fue utilizada esta cuestión por los cristianos, el tema no dejará se mantenerse vivo. Es en el siglo XV cuando la devoción mariana hacia la Virgen de la Encarnación surgen con gran relevancia, siendo la guerra de Granada la que posibilita una generalización de la misma entre los cristianos españoles.

     Se cuenta por el historiador Andrés Bernáldez, en su “Memorias del reinado de los Reyes Católicos”, cómo a comienzos del año 1482, antes de la toma de Alhama, fue “Juan de Vera, hijo del comendador Diego de Vera, enviado a Granada como embajador. Estando en la Alhambra, tuvo una disputa de cosas de fe, con un moro abencerraje que dijo que Nuestra Señora la Virgen María no quedó virgen después que parió a Nuestro Señor Jesucristo; Juan de Vera dijo que mentía, y lo hirió con la espada en la cabeza”. Además de esto, según narra el mismo Bernáldez, fue a este embajador al que Muley Hacen le dijo, no se ha concretado si en esas fechas: “Id y decid a vuestros soberanos que ya murieron los reyes de Granada que pagaban tributo a los cristianos, y que en Granada no se labra oro sino alfanjes é hierros de lanza para luchar contra nuestros enemigos”.

     Cuando los reyes Fernando e Isabel supieron de este incidente, agradecieron al embajador Juan Vera su valerosa defensa de la virginidad de María y le premiaron por ello con distintas mercedes y el mismo rey Fernando, que se indigno sobremanera por las palabras del moro, reiteró su decisión de que se tomaría el reino de Granada, contándose después, probablemente más por la leyenda que por la historia, que fue cuando pronunció la célebre frase referida al reino de Granada de que “uno a uno he de sacar los granos a esa Granada”.

     Y a las pocas semanas de tomado ese primer y gran grano de la Granada, como era Alhama, cuando el Rey Fernando, a finales de abril de 1482, llega a socorrerla de uno de los asedios que pone a nuestra ciudad Muley Hacen, convierte las tres mezquitas principales en iglesias, siendo bendecidas éstas por el mismo gran cardenal de España, don Pedro González de Mendoza, quien, con otros grandes señores, acompañaba al rey Fernando de Castilla en este socorro y abastecimiento a Alhama.

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     Así, el día 29 ó 30 de abril, don Pedro González de Mendoza, cardenal de España, bendice la primera y más importante de estas nuevas iglesias, en lo que hasta ese momento había sido la mezquita mayor de la población, a la vez primera iglesia que erigían ellos en el reino de Granada, con la titulación de Santa María de la Encarnación, a la par que los reyes dotaron a ésta y a las de Santiago y San Miguel con imágenes y ornamentos.

     Concretamente Lafuente, en su “Historia de Granada”, nos dice que la piadosa Isabel dispuso, de acuerdo con su esposo, la fundación de tres iglesias en las mezquitas principales de la ciudad, que fueron dedicadas la una a la Virgen Purísima, la otra a Santiago patrón de España, y la última a San Miguel, y que el cardenal Mendoza las consagró y dotó de cruces, vasos y ornamentos remitidos por la reina, “la que no satisfecha con tales dádivas, prometió bordar con sus manos algunas casullas para la iglesia de la Virgen, por ser el primer templo erigido bajo su reinado en la primera fortaleza ganada a los moros: así lo verificó, conservándose aún tan precioso regalo”.

     Lo mismo se hace en la práctica totalidad de las poblaciones que se van ganando a los musulmanes granadinos. Por ejemplo, rendida Álora, el rey entra en ella con una solemne procesión que llega hasta la mezquina principal de esta villa, convirtiendo a ésta en iglesia que por indicación de la reina Isabel se titula de Santa María de la Encarnación; así acontece igualmente en Setenil, Cártama, Coín, Ronda donde además de su iglesia mayor el barrio que la circunda también recibe el nombre de Santa María de la Encarnación, Loja, Vélez-Málaga, etc. Y al igual, las mezquitas principales de Málaga, Guadix, Almería y Granada, convertidas en catedrales, reciben igual titulación. Lo que también sucede con las nuevas iglesias de las pequeñas lugares que se repueblan con cristianos.

    b_580_900_16777215_10_images_stories_historia_cardenal_mendoza_01.jpg Como observamos, cuando había más de una iglesia, la mayor siempre recibía la denominación de Santa María de la Encarnación, como es el primero y evidente caso de Alhama, dándose ello más usualmente donde ha sido expulsada la población musulmana. “La insistencia en denominar a las iglesias mayores del modo expresado -nos dice López de Coca-, vaya ello o no acompañado de la correspondiente imaginería, responde a una idea cuyos receptores no son los musulmanes sino los propios vencedores. Se trata, mediante la confirmación en la propia fe, de hacerles “ver” por qué luchan. No en vano los documentos de la Cancillería Real hacían referencia a cómo el reino de Granada se ganó “de los moros enemigos de nuestra santa fé católica”. Pero, ¿cuál es la clave de esa fe católica? No hay duda que el misterio de la Encarnación. De esta forma se justifica la agresión de que fue objeto el reino de Granada".

     En lo que respeta a un caso de comunidad mixta, en los años mudéjares del reino de Granada, es el de la bella y acogedora villa malagueña de Casarabonela, su iglesia se tituló desde un primer momento de Santiago, poniendo ello en evidencia que existía, al menos al principio, un propósito de no imponer las creencias católicas a los vencidos, lo que se rompe tras las conversiones masivas de inicios del siglo siguiente, el XVI, donde las mezquitas se transforman igualmente, en su gran mayoría, en iglesias de la Encarnación.

     Así, todavía en el transcurso de la guerra de Granada, cuando Hernán Pérez del Pulgar, partiendo de la misma Alhama, en la noche del 17 al 18 de diciembre de 1490, penetra en la ciudad de Granada y coloca el célebre “Ave María” en la puerta de su mezquita mayor, es ello elogiado y reconocido por todos, comenzando por los mismos reyes Isabel y Fernando, por lo que suponía de ejemplo para los cristianos y de agresión al espíritu de los buenos musulmanes granadinos, otorgándose mercedes al valeroso caballero y a los quince que le acompañaron, concediendo al primero asiento en el coro de la catedral y señalando para su sepultura el mismo sitio donde se arrodilló para clavar su lema religioso, el que preside la puerta principal de la catedral granadina.

    BIBLIOGRAFÍA BÁSICA
    - "La denominación Nuestra Señora de la Encarnación de la Primera Iglesia de Alhama", "Alhama, histórica. Hojas de historia alhameña", Andrés García Maldonado. Málaga, Año II, enero 1998.
    -"Alhama, Histórica", Andrés García Maldonado. Sagama Ediciones, Granada, 1999.
    - “La tierra de Málaga a fines del siglo XV”, J. E. López de Coca Castañer. Universidad de Granada, Granada, 1977.
    - “Historia de la Guerra de Granada”, J. de Mata Carriazo Arroquia. En “Historia de España” dirigida por R. Menéndez Pidal, Tomo XVII, Volumen I, Espasa-Calpe, S.A., Madrid, 1978.
    -”Un reino para nuestra historia”, Andrés García Maldonado. “La Comarca”, 1º trimestre, Alhama de Granada, 1992, y “Anuario 1992” de “Alhama Comarcal”, Alhama, enero 1993.
    - "Isabel la Católica y Alhama", publicación conmemorativa del V Aniversario de la Muerte de Isabel la Católica, Andrés García Maldonado. Excmo. Ayuntamiento de Alhama de Granada, 2004.
    -”Historia eclesiástica. Principios y progresos de la ciudad y religión católica de Granada”, F. Bermúdez de Pedraza. Granada, 1638.
    -”Casarabonela, lugar para reencontrarnos con la Naturaleza”, Andrés García Maldonado. Publicaciones Europeas Gipe, Málaga, septiembre 1994.

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