
La conferencia de la escritora Olalla García, presentada por José Luis Corral en las V Jornadas de Novela Jurídica del Ilustre Colegio de Abogados de Granada, recupera la figura de Elena de Céspedes y su histórico proceso inquisitorial como uno de los episodios más singulares de la España de Miguel de Cervantes.
La reciente celebración de las V Jornadas de Novela Jurídica en Granada ha vuelto a situar en el debate cultural y jurídico uno de los procesos más complejos y fascinantes del siglo XVI: el protagonizado por Elena de Céspedes. Bajo el título El caso de Céspedes. Un juicio en la España de Cervantes, la intervención de Olalla García puso el foco en un episodio que trasciende lo anecdótico para adentrarse en cuestiones de identidad, სამართ y control social en la Edad Moderna.
La ponencia, presentada por el historiador José Luis Corral, se enmarca en una cita que utiliza la novela histórica como herramienta para reinterpretar hechos del pasado desde una mirada contemporánea. En este contexto, la figura de Céspedes emerge con especial fuerza por la singularidad de su trayectoria vital: cirujana, persona que vivió bajo identidad masculina durante parte de su vida y protagonista de un proceso inquisitorial que puso en cuestión los límites legales y morales de su tiempo.
Olalla García, autora de la novela Pecado nefando, reconstruye este caso a partir de documentación histórica, abordando no solo los hechos procesales, sino también el clima social y jurídico de la época. Su intervención subrayó cómo el juicio contra Céspedes no puede entenderse únicamente como un proceso individual, sino como reflejo de una estructura legal profundamente condicionada por la moral religiosa y el control institucional ejercido por la Inquisición.

En la España del Siglo de Oro —la misma en la que vivió Cervantes—, el ordenamiento jurídico estaba estrechamente ligado a los principios religiosos. En ese marco, la conducta de Céspedes fue considerada un “pecado nefando”, categoría que englobaba prácticas perseguidas con especial dureza. El proceso judicial al que fue sometida revela, según se expuso en la jornada, la tensión entre la realidad vivida por el individuo y las normas impuestas por la sociedad.
La relevancia de esta conferencia dentro de las Jornadas no es casual. Tal y como destacaron los organizadores, el objetivo del encuentro es precisamente explorar cómo la narrativa permite iluminar zonas poco conocidas de la historia, especialmente aquellas en las que el derecho juega un papel determinante. En este sentido, el caso de Céspedes constituye un ejemplo paradigmático de cómo un proceso judicial puede convertirse en clave interpretativa de toda una época.
Para el público granadino —y especialmente para quienes mantienen un vínculo cercano con la memoria de Céspedes—, esta recuperación supone una oportunidad para profundizar en una figura histórica que, durante siglos, permaneció en los márgenes del relato oficial. La aproximación literaria, lejos de restar rigor, contribuye a humanizar el episodio y a hacerlo accesible a nuevas generaciones de lectores.
Así, la intervención de Olalla García no solo revisita un juicio del pasado, sino que abre interrogantes plenamente vigentes sobre identidad, სამართ y justicia. Un diálogo entre historia y literatura que, como demostraron estas Jornadas, sigue siendo una herramienta eficaz para comprender tanto lo que fuimos como lo que somos.

Entrevista a Olalla García: "Un buen conocimiento del pasado nos ayuda a valorar lo que tenemos en el presente, a comprender que las conquistas conseguidas a lo largo de la historia pueden perderse"
Autora de "Pecado nefando" 16 de junio de 2025, en todoliteratura.es.
Olalla García nació en Madrid en 1973, vivió en diferentes ciudades españolas hasta que su familia se estableció en Alcalá de Henares unos años después. En su hogar, disfruta de actividades como beber té, escuchar ópera, leer libros de historia y devorar buenas novelas. También le encanta pasear por el campo y explorar el casco antiguo de las ciudades. Además de dominar varias lenguas muertas, es capaz de hablar cinco idiomas con fluidez y ha trabajado como docente y traductora para autores como Stendhal, Flaubert, Voltaire, entre otros. Como escritora, ha producido tanto obras de ficción como de no ficción, logrando un notable éxito con muchas de sus novelas. Entre sus obras más destacadas se encuentran títulos como "Las puertas de seda" (2007), "El taller de los libros prohibidos" (2018), "Pueblo sin rey" (2020) y "La buena esposa" (2022). Su nueva novela histórica se titula "Pecado nefando".
"Pecado nefando" nos transporta a la época de Felipe II en España, donde los hombres disfrutan de privilegios exclusivos. Las mujeres, por su parte, son vistas como esposas devotas destinadas a las tareas del hogar y el campo. Mantener las apariencias es esencial, conforme a lo que dictan las leyes, los cánones y la santa madre Iglesia. Sin embargo, Elena de Céspedes guarda un secreto: aunque nació con cuerpo de mujer, su alma es masculina y anhela la libertad. Al descubrir finalmente su verdadera vocación como cirujano, decide mostrarse al mundo como el hombre que siente ser. De este modo, desafiará todas las normas establecidas y llegará a someter su cuerpo a transformaciones dolorosas para lograrlo. La situación se complicará aún más cuando se enamore de la joven María del Caño y decida casarse con ella, un "pecado nefando" que la Inquisición condena con la pena de muerte. Este relato corresponde a la historia real de Eleno Céspedes, quien fue la primera cirujana en España y cuya vida ha llegado hasta nosotros gracias a los documentos de su juicio ante la Inquisición.
¿Lo más difícil, para uno mismo, es llegar a conocerse? ¿A admitirse como es?
Me temo que sí. No es nada fácil, ni cómodo. A todos nos gusta tener una visión amable de nosotros mismos.
Para saber realmente quién eres, ¿es más importante saber hacia dónde vas que conocer de dónde vienes?
De eso no me cabe duda. En el mundo de hoy, lo tenemos más fácil. Pero, en los tiempos en que transcurre la novela, durante el reinado de Felipe II, el origen de una persona marcaba profundamente sus posibilidades de futuro. Elena de Céspedes nació como mulata y esclava. La libertad que ella buscaba parecía estar fuera de su alcance. Y, sin embargo, la consiguió, aunque a costa de muchos sacrificios.
Defender la propia identidad, antes y ahora es una tarea ardua, casi siempre. ¿Puede su obra ayudar a personas que luchan todavía por ser reconocidas?
Quiero creer que sí, aunque no podría asegurarlo, porque el efecto que pueda ejercer cualquier obra literaria depende sobre todo del lector, no del autor.
¿El pasado, a la hora de escribir, le ayuda a descubrir el presente?
Soy muy cauta respecto a eso. Sé que mucha gente piensa que el pasado nos ayuda a comprender mejor el presente, o incluso a pronosticar patrones para el futuro. Lo que yo pienso es que un buen conocimiento del pasado nos ayuda, sobre todo, a valorar lo que tenemos en el presente, a comprender que las conquistas conseguidas a lo largo de la historia pueden volver a perderse y que hay que luchar por ellas.
Pecado nefando se ambienta en la segunda mitad del Siglo XVI, y trata de la primera mujer transgénero de la época moderna. ¿Cómo llega esta historia a manos de Olalla García?
A través de una conferencia del profesor Ignacio Ruiz. Me quedé absolutamente fascinada por la historia de Céspedes. A partir de ahí, localicé las actas del juicio inquisitorial que tratan de su caso y decidí escribir la novela.
¿Es lícito quebrar las leyes establecidas para lograr justicia? ¿Y no tener un espíritu dócil ayuda a avanzar y crecer?
Si una ley es injusta, sin duda hay que derogarla para conseguir justicia. Pero, como Céspedes no tenía la opción de cambiar las leyes, su única posibilidad consistía en infringirlas. Y para eso es necesario un espíritu luchador e inconformista.
Siempre he pensado que las personas “raras” o “diferentes” tienen la capacidad de ver el mundo de forma distinta
¿Sólo los elegidos encuentran tesoros que otros no pueden ver? ¿Miran el mundo de forma distinta a los demás?
Siempre he pensado que las personas “raras” o “diferentes” (según la perspectiva de la sociedad biempensante) tienen la capacidad de ver el mundo de forma distinta, y que su perspectiva puede resultar muy enriquecedora para el resto. Por eso he retratado este aspecto de Céspedes en la novela.
A la autora le gusta elegir muy bien a sus personajes, mujeres fuertes que rompieron las cadenas que las tenían presas, aunque pagaran por ello un alto precio. ¿Qué mensaje quiere que se lleven sus lectores de Pecado Nefando?
Una cosa es la idea que el autor tiene al escribir y otra, la que el lector puede sacar al leer. En mi caso, quería resaltar lo difícil que resulta luchar contra una sociedad opresiva e injusta, y el alto precio que suele pagarse por esa lucha. Pero historias de gran valentía se convierten luego en un símbolo, en algo que da fuerza a las generaciones venideras.
¿Qué ha aprendido Olalla García escribiendo este libro?
Que los escritores tenemos que ser valientes cuando tocamos aspectos muy sensibles para nosotros. Siempre he pensado que el autor tiene que intentar “borrarse” de la obra, dejar que sean los personajes quienes expresen su forma de ver el mundo. Esto se vuelve más complicado cuando tratamos temas que resultan muy personales.
Los personajes forman parte de la vida de los autores durante muchos meses, ¿con cuál se siente más identificada la autora y por qué? ¿Le ha costado despedirse de alguno?
Siempre cuesta mucho despedirse de los personajes con los que hemos compartido tanto tiempo. A mí me gusta mucho María del Caño, la esposa, que también fue acusada de “pecado nefando”. A diferencia de Céspedes, ella era una persona sin formación ni experiencia del mundo, y el hecho de romper todas las leyes debió de costarle mucho. Para salvarse ante la Inquisición, tuvo que desempeñar el papel de mujer estúpida, pero creo que no lo era en absoluto.
Su novela cuenta una historia real que la escritora hace avanzar con ficción. ¿Cómo ha sido el proceso creativo para conjugar estos dos aspectos?
Mi fuente fundamental son las actas del juicio inquisitorial. En ellas, Céspedes narra toda su vida, todo lo que le ha ido ocurriendo hasta el momento de la detención. Pero está claro que en ciertos aspectos miente. Tiene que hacerlo, está tomando decisiones de vida de muerte (literalmente, porque la condena por pecado nefando era la quema en la hoguera). Mi trabajo de ficción consiste, sobre todo, en detectar esos puntos de la narración en los que, sin lugar a dudas, Céspedes no dice la verdad (puntos relativos a su condición anatómica y sus relaciones físicas con mujeres), y recrear una versión alternativa de lo que pudo ocurrir en la realidad.
Escribo sobre algo que me conmueva
El ritmo y un lenguaje muy cuidado junto a una buena trama y personajes fuertes son los ingredientes que la autora maneja con soltura. ¿A qué ha dado más importancia a la hora de escribir este libro?
Todo eso tiene que conjugarse bien para lograr una buena historia. Pero cada novela es diferente. En este caso, quería dar voz al propio Céspedes, a su psicología, a su lucha por descubrir su verdadera identidad, que choca con la que el resto del mundo le asigna. Ha sido un trabajo difícil, porque la visión de una persona del siglo XVI es muy diferente de la nuestra en ciertos aspectos, y siempre trato de ser fiel a las mentalidades de la época.
¿Una novela como esta puede ser escrita sin dejar que afloren los sentimientos y emociones de la protagonista? ¿Le gusta explorar lo más profundo del alma humana?
Realmente soy muy pudorosa a la hora de revelar mi propia alma, y considero una cuestión de respeto fundamental no indagar en la de los demás más allá de lo que ellos quieran mostrar. Pero en esta novela, era imprescindible. Reconozco que me resultó difícil, lo más difícil de todo.
… Mujeres fuertes que tomaron las riendas de sus vidas, ¿con cuál nos sorprenderá en su próximo libro Olalla García?
Todavía no lo sé. Estoy investigando varias posibilidades. Lo que sí sé es que tiene que ser una historia que me conmueva.

Elena/o de Céspedes: el primer cirujano tranxesual en la España del siglo XVI
Vamos a traer unos retazos, de un caso de hermafroditismo, en la persona de Elena/o de Céspedes, que llegó a convertirse en un afamado y reputado cirujano en el siglo XVI. De forma que, fue llamado por el rey Felipe II al Escorial para curar a uno de los maestros más sobresalientes de cantería y albañilería en la obra escurialense. Habría de decir que se conserva en el Archivo Histórico Nacional en el Legajo 234, Exp.34 del Proceso y Sentencia (‘Toledo -Inquisición de Céspedes- Elena y Eleno, entre los años 1587-1589’). De este proceso que abre contra él la Inquisición de Toledo en 1587, se han tomado algunas notas para este trabajo, que nos alumbra algunos datos de su vida. Así como del fallo condenatorio: ‘Céspedes-Elena, alias Eleno de, natural de Alama esclava y después libre, casó con un hombre y tuvieron un hijo. Desaparecido y muerto su marido se vistió de hombre y estuvo en la Guerra de los Moriscos de Granada; se examinó de cirujano y se casó con una mujer. Fue presa en Ocaña y llevada a la Inquisición, donde se le acusa y condena por desprecio al Matrimonio y de tener pacto con el Demonio. Penitenciada a salir al Auto Público de Fe que se celebró en la Plaza de Zocodover de Toledo el domingo 18 de diciembre, al que salió en forma de penitente con coroza e insignias que manifiestan su delito; abjuró de leve y se le dieron cien azotes por las calles públicas de Toledo y otros cien por las de Ciempozuelos, reclusión de diez años en un hospital para que sirviese sin sueldo en las enfermerías’.
Su fama de buen cirujano se acrecienta y después de trabajar en el hospital de la Corte es llamado a El Escorial para curar a Vicente Obregón, uno de los maestros de cantería y albañilería más importantes durante la construcción del Monasterio. Allí permanece Eleno durante dos años, pero al final de este período se le acusa de intrusismo. Eleno se presenta ante el tribunal calificador de Madrid y obtiene dos titulaciones, la de cirujano y la licencia para poder ‘sangrar y purgar’. Estos hechos le conducen a dejar Madrid en 1581 y a trabajar en Cuenca y posteriormente en La Guardia. Abandona La Guardia por una ‘pesadumbre’ y continúa ejerciendo la cirugía de forma itinerante en Pinto, Valdemoro, Yepes, Ocaña, Aranjuez y Ciempozuelos entre 1585 y 1586. Es en esta ciudad donde cae enfermo, se enamora de María del Caño -hija de la familia que le cuida- a la que dobla la edad.
La Inquisición orienta la causa hacia la herejía, la apostasía, el menosprecio del sacramento del matrimonio y la hechicería por la gravedad de los delitos. Eleno hace mención a que sus padres eran cristianos viejos, basa su defensa en su hermafroditismo y se va a valer para ello de sus amplios conocimientos de la medicina. Niega las acusaciones ‘en todo y por todo’ y presenta una carta exculpatoria dos días antes que se dictara la sentencia. Su propia escritura es la mejor manera de señalar que lo contrario de prodigioso y raro es común y corriente, no anormal ni enfermo. ‘… porque yo con pacto expresso e tácito de demonio, nunca me fingí hombre para casarme con muger como se me pretende imputar, e lo que pasa es que como en este mundo muchas veces se han visto personas que son andróginos, que por otro nombre se llaman hermafroditos que tienen entrambos sexos, yo también he sido uno de estos y al tiempo que me pretendí casar nicalecía e prevalecía más en el sexo masculino e naturalmente era hombre, e tenía todo lo necesario de hombre para poderme casar (…) porque yo naturalmente he sido hombre y mujer y aunque esto sea cosa prodigiosa y rara, que pocas veces se ve, pero no son contra naturaleza los hermafroditos como yo lo he sido.’
Se podría extender este texto, por la abundante biografía existente. Lo nuestro se ceñiría al dato que nos ocupa. No obstante les remitiría encarecidamente al texto de María José Belbel Bullejos: ‘Añadiendo delicto a delicto: la pesadumbre de Eleno de Céspedes’, realizado para la exposición A/O (Caso Céspedes). Un proyecto de Cabello / Carceller (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, 5 de junio – septiembre de 2010); al que acompaña esta una exhaustiva bibliografía.
