
Hay gente que incordia un día y es mala, otra incordia un año y es peor.

Hey Joe, where you goin' with that gun of your hand? (Joe, ¿a dónde vas con esa pistola en la mano?).

Que, por estas tierras, entre el sur de Europa y el norte de África, somos viscerales, es indudable.

Si no crees en mi voz, cree en la risa de un niño.

Te llamo así en homenaje al desafortunado gato de mi infancia de espectador de las desgracias de diversos felinos.

Lo del chico lo escribo en un arrebato de autoconfianza y por aquello de emplear el título de una magnífica comedia romántica.