La despoblación ya no es una amenaza en Alhama, es una realidad. La falta de suelo industrial y la falta de proyectos de desarrollo que evite el éxodo de jóvenes, incluso mayores, está avocando a Alhama a la desesperanza y la resignación.
La privatización de servicios públicos hace que el Ayuntamiento tenga que licitarlo, con el riesgo que supone, que cualquier empresa de fuera pueda ganar el concurso.