Salvador Raya presentó su libro Guía Histórico-Artística de Alhama de Granada



A lo largo de sus 140 páginas se insertan fotos, algunas inéditas, sobre paisajes, edificios, objetos y personas que han formado parte de nuestra historia y, que según el autor, algunas difíciles de conseguir y completar, como es el caso del capítulo dedicado a los maquis.

15/09/2007.- En un acto presidido por la Concejala de Cultura, Sonia Jiménez, y con una introducción de la bibliotecaria municipal, Mari Paz García, el pasado sábado día 8, Salvador Raya presentaba su libro “Guía Histórico-Artística de Alhama de Granada”, el cual recoge datos desde la prehistoria hasta nuestros días.

Desde la Prehistoria a nuestros días

 En Prehistoria se analizan los distintos yacimientos desde el paleolítico medio y el medio físico. Este libro es una síntesis de investigación realizada por el autor en las últimas décadas.  Se acerca al origen de la población de Alhama, así como del núcleo urbano, en base a los escasos restos arqueológicos que han perdurado y a los testimonios bibliográficos que se han conservado, pues ha sido suficientemente documentado el poblamiento de la región desde el Paleolítico Medio. Se sistematiza el origen más remoto de Alhama, su pasado romano y visigodo, Es Alhama la Artigi Juliense a la que se refiere el Padre Flórez, por ausencia de otro planteamiento más contundente. Se desmiente la asociación tradicional de Alhama con el Concilio Eliberitano y se analizan los restos arqueológicos que perduraron, como el denominado puente romano, del que, a pesar de su indiscutible longevidad, difícilmente se podrá datar sin reparo. También se enumeran otros restos de la época identificados desde el siglo XIX por distintos especialistas.

 El pasado medieval musulmán es fundamental para la compresión de la estructura urbanística y territorial de Alhama y sus alquerías: Arenas, Játar, fornes, Jayena, Santa Cruz, El Campo de Zafarraya... Se analiza el mismo topónimo etimológica¬mente y se aboga por considerar la reedificación del antiguo poblado con los musulmanes en el emplazamiento actual. Se analizan las distintas referencias a la población desde el siglo IX al siglo XV, momento en el que ya es considerada como una importante plaza defensiva, inmersa en las luchas intestinas de las distintas facciones musulmanas.

 Es detallado el análisis del urbanismo musulmán con la elaboración del plano de la ciudad y la red viaria, identificando los distintos elementos que definen la configuración urbana (puertas, mezquitas, medina, almunias...). Igualmente, desde el punto de vista artístico se  analizan los distintos monumentos de la época como el balneario, las construcciones defensivas (fortaleza, torres, alcazaba, barbacana, puertas o atalayas), y en la división del territorio en alquerías. Por último, se analiza la economía y la población en base a los distintos datos con los que se cuenta.

 En la Edad Moderna se parte de la conquista por la fuerza de las armas, circunstancia decisiva en la nueva configuración urbana, al desaparecer toda la población musulmana y ser sustituida por nuevos pobladores cristianos. El fenómeno de la conquista se contempla desde tres ópticas diferentes. Desde el prisma de las crónicas, que si bien ganan en detalle, pierden en rigor histórico, pues es manifiesto el carácter subjetivo de los distintos cronistas, siendo Pulgar quien ofrece mayor fidelidad. En segundo lugar, desde la perspectiva musulmana, en base a dispersas referencias que nos legaron autores musulmanes, e  igualmente se estudia la conquista en sus documentos.

 El segundo aspecto determinante en la configuración de la ciudad es el privilegio de franqueza que goza desde que en 1484 fuese concedido por los Reyes Católicos, y que marcará la vida económica alhameña hasta el siglo XVIII. El repartimiento de la ciudad es uno de los principales puntos,  a falta, por el momento, del desaparecido libro del repartimiento, ser afronta su estudio en base a distintas referencias localizadas principalmente en el Archivo General de Simancas. Ello permite establecer diversos momentos en el repartimiento de Alhama. La primera etapa comenzaba el año de su conquista, en 1482 y se prolongará en tanto dure la guerra de Granada, hasta 1492. En ese período se señalan distintas adjudicaciones a nuevos repobladores. El segundo momento en el repartimiento se sitúa en 1492, año en el que la Corona ordena hacer un nuevo repartimiento, que anulaba el anterior, al escasear los bienes a repartir.

 Se alude también a la donación de la ciudad al príncipe don Juan, como un hito más simbólico que importante en el conjunto de la historia de Alhama, dada la inmediata muerte del joven príncipe. 

 La formación del concejo de Alhama parte del carácter que el título de ciudad confiere a la población y de la justificación del mismo, como un núcleo de población al que pertenecen distintos lugares o núcleos de población menores. Se aborda el gobierno municipal, partiendo de instituciones anteriores como es la capitanía general y la alcaidía, primeros órganos de gobierno y administración de Alhama tras ser conquistada. Se analiza seguidamente el gobierno municipal, según lo configuraba el fuero nuevo, la primera reglamentación de la ciudad, y los distintos grupos que integraron la corporación concejil: la justicia, con el corregidor y el alcalde mayor, sus competencias en lo que a la administración de justicia se refiere, en base a alguno de los procesos conservados, instruidos por la justicia alhameña. También se analiza el regimiento.

 El gobierno de la Alhama moderna condensa distintas actividades principales que la corporación concejil desarrolló en el período estudiado. La primera recoge el interés que el concejo mostró siempre por la defensa de la jurisdicción del término, pues mantuvo una celosa vigilancia del mismo y una periódica revisión de la mojonera con las ciudades limítrofes (Almuñécar, Granada, Loja y Vélez), debiendo afrontar diversos pleitos por cuestión de términos. Se detalla también el mantenimiento del orden público en la jurisdicción con el establecimiento de la Santa Hermandad y su organización y desarrollo de la labor de vigilancia de la jurisdicción, así como la elección de los componentes de la Hermandad.

 En lo que a la actividad militar respecta, se alcanza su punto álgido con la sublevación morisca de 1568 momento en el que la ciudad ha de estar alerta a todas horas, reforzar sus murallas y establecer un férreo dispositivo de vigilancia y control. Constituye, por otro lado, el episodio de la sublevación morisca en Alhama uno de los más completos del presente estudio, pues se vive día a día los avatares de aquellos tiempos turbulentos. Se analiza la población morisca que pudieron albergar las alquerías y su distribución en la jurisdicción… Se recoge también al último episodio morisco, el de la expulsión de 1609 y los mecanismos que se articularon para su expulsión en la región de Alhama, como zona de tránsito.

 Aparte del anterior, la ciudad ha de contribuir militarmente a la defensa del Estado de forma permanente debido a la contundente amenaza turca sobre las costas de los reinos peninsulares, y esporádicamente con la participación en la Armada Invencible y en la invasión de Portugal. Entrados ya en el siglo XVII, la guerra de los Treinta Años hará permanente acto de presencia, mediante el continuo reclutamiento de mozos para las filas reales.

  Se analiza también la protección del espacio faunístico y forestal, otra de las funciones que ejerce el concejo. En unos casos se declarará el exterminio del lobo y del zorro, por los daños que infringían a los ganados de los vecinos; en otros casos se protegerá el paisaje forestal dictando diversas ordenanzas para su protección mediante la imposición de penas. El calendario festivo que se va dibujando conforme se produce el transcurrir del tiempo y el desarrollo de los distintos actos festivos, tanto lutos reales, como fiestas cívico-religiosas. Entre las fiestas civiles que se analizan se señala el día de la toma, fiestas de septiembre, celebraciones reales, victorias militares. Por lo que a las religiosas respecta, se recogen abundantes testimonios sobre la Candelaria, la Semana Santa, el Corpus Cristi, Nuestra Señora de la Purificación y de la del Rosario.

 Igualmente se detalla la evolución urbanística de la ciudad a lo largo de los siglos XVI-XVII. Se parte de la ciudad musulmana. Se analiza la plaza mayor heredera del zoco musulmán, así como las distintas transformaciones en la planimetría urbana. Se hace seguimiento de la formación del arrabal de la puerta de Málaga, identificando cada uno de sus espacios, delimitación de las manzanas de viviendas, trazado de distintas calles, etc. Se analizan las colaciones y la creación y emplazamiento de los principales edificios públicos, tanto religiosos como civiles (hospital, tiendas, alhóndigas, pósito, reloj, mesones...), así como diversas obras de infraestructura (pósito, baños, casas de cabildo, cárcel, matadero, carnicerías...).

 La estructura eclesiástica parte de la consideración de la dignidad de la iglesia mayor, las distintas colaciones existentes y la distribución de los edificios religiosos. Se establecen distintas etapas fundacionales a lo largo de toda la historia eclesiástica de Alhama. De los edificios pertenecientes a la primera etapa, la más oscura, sólo se conoce con precisión el de la iglesia mayor de Santa María, que actuará como órgano rector de la iglesia de la ciudad. Se estudia la fábrica de la iglesia y el organigrama interno, materializado en el vicario y los beneficiados. Asimismo se estudia el uso que de los cargos eclesiásticos se hace en el declinar del Renacimiento, la moral pública y la labor de vigilancia que la iglesia mayor ejerce sobre la moral y las costumbres de los vecinos, a los que se les instruye distintos procesos por casos de amancebamiento o juego.

  Fruto de la religiosidad popular es el gran número de capellanías fundadas en la iglesia mayor en los siglos XV-XVIII, de las que se hace una relación. Se analiza el Tribunal del Santo Oficio, se desmiente la relación de la casa llamada de la Inquisición con el citado tribunal y la estructura que se articula en la ciudad en el periodo estudiado, con distintos nombramientos de comisario, notario, escribanos y familiares.

 Del resto de los edificios religiosos, poco se conserva, si bien se realiza una relación de los mismos, como es el caso de la iglesia de Santiago, citada por Pedraza o la de San Miguel; también la de San Benito, de la Orden de Calatrava, San Sebastián, Santa Catalina, Santa Cruz, de la Concepción, ermita de Zafarraya y el oratorio del Hospital. Termina la etapa con la fundación del convento franciscano, donde sitúan los orígenes de la vida religiosa en Alhama y que parece que tiene lugar desde los primeros momentos de la conquista… 


Al final del acto el autor fue muy solcitado para firmar y dedicar ejemplares

La segunda etapa fundacional comienza con el convento de la Purísima Concepción, tras tomar el beaterio la regla de Santa Clara, y su dependencia de los franciscanos, y los distintos espacios conventuales que utiliza. Se analiza también la fundación del convento del Carmen, su establecimiento en la ciudad, la erección del templo y claustro, la vida económica.

 La comunidad capuchina establecida en Alhama desde 1632 a 1649 no pasará de un intento de fundación por la oposición de clarisas y carmelitas. Por el contrario, los franciscanos alcantarinos se establecerán hacia el final del siglo XVII y perdurarán en la ciudad hasta la Desamortización eclesiástica.

 Por último, se dedica atención a la religiosidad popular, cuya manifestación más destacada es la erección de ermitas, humilladeros, así como la fundación de cofradías y hermandades…

 En lo que a Heráldica respecta, se relacionan las características generales de la Genealogía y la heráldica alhameña, así como el origen de su nobleza. Se analizan algunos linajes…
 
 En la Edad Contemporánea se pare de la ocupación Francesa, la Desamortización, la República y la guerra civil, la postguerra, el movimiento maquis, con una relación de casos acontecidos en la población y fotografías del momento inéditas hasta ahora…

 Este desarrollo histórico se acompaña de otro capítulo dedicado al Arte, en sus distintos periodos y manifestaciones en la población; además está ilustrado por numerosas páginas de fotografías en color, y numerosas en blanco y negro, que ponen al descubierto todo el encanto de esta población añeja de Granada.

 Todo lo anterior se articula al final del libro en síntesis, a modo de breves guías, para hacer más didácticos los caminos a seguir en la visita.

 En otro de sus capítulos, el autor, nuevamente recoge el eco que Alhama dejó en la Lírica de todos los tiempos, partiendo del Romance de la pérdida de Alhama y otras bellas composiciones del romancero, muy desconocidas hasta nuestros días.

 El Parque Natural y distintas rutas por las proximidades de Alhama y su tierra cierran  esta guía Histórico-Artística de Alhama, cuya cubierta vine ocupada por una vista panorámica de la población, y el escudo de la misma en el frontispicio de su ayuntamiento. La contracubierta luce un interesante blasón de la población, el del linaje Bazán, Maldonado, Triviño y Pérez del Pugar, que pone fin de este modo a las 140 páginas del libro.