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El Llano de Zafarraya, ejemplo de aprovechamiento del agua frente a la sequía

La balsa de «La Volaera», con capacidad para 450.000 metros cúbicos, permite almacenar agua de lluvia y regular los recursos destinados al regadío en una zona compartida por Alhama y Zafarraya.

 El Llano de Zafarraya vuelve a aparecer como ejemplo de cómo la agricultura puede hacer frente a los periodos de sequía mediante el almacenamiento y aprovechamiento de los recursos hídricos. Así lo recoge una información publicada por HSB Noticias sobre las nuevas estrategias que están adoptando agricultores del sur de España para disponer de reservas de agua durante los meses de mayor demanda.

 En el caso del Llano, el protagonismo corresponde a la Comunidad de Regantes Llano de Zafarraya «La Volaera», que cuenta con una balsa de 450.000 metros cúbicos de capacidad. La infraestructura está vinculada a una superficie de unas 225 hectáreas, repartidas entre los términos municipales de Alhama y Zafarraya, y beneficia a cerca de 200 comuneros.

 Una de las características más destacadas de este sistema es la posibilidad de aprovechar las aguas procedentes de la lluvia y de la escorrentía, almacenándolas para utilizarlas posteriormente en el riego. De esta forma, el agua que llega en determinados episodios de precipitaciones puede convertirse en una reserva para los meses secos.

 La actuación fue concebida también para reducir la presión sobre los acuíferos, sustituyendo parte de las extracciones de agua subterránea por recursos almacenados. La balsa dispone además de sistemas de impermeabilización y telecontrol y está vinculada a un depósito de regulación de 8.000 metros cúbicos.

 La información de HSB Noticias sitúa precisamente este proyecto del Llano de Zafarraya dentro de un contexto más amplio: el de una agricultura que busca adaptarse a unas precipitaciones cada vez más irregulares, almacenando agua cuando está disponible para poder utilizarla cuando realmente se necesita.

 Más allá de las cifras, el caso del Llano pone de manifiesto la importancia de gestionar y aprovechar mejor el agua disponible, especialmente en una zona agrícola en la que el regadío constituye una parte fundamental de su actividad.

 La balsa de «La Volaera» se convierte así en un ejemplo cercano de una estrategia que cobra cada vez mayor importancia en el campo andaluz: captar el agua de lluvia, almacenarla y disponer de ella durante los periodos de mayor necesidad.

 

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