
Conseguir una Velada Cultura dedicada a Alhama no se improvisó. En distintas ocasiones hablé de ello, pero por distintas causas no cuajó. Podría contar verdaderas curiosidades en las respuestas recibidas…

Situándonos ante la XXX Edición de la “Velada, Alhama Ciudad de los Romances”, que se va a convertir en una de las mejores que se han llevado a cabo, me viene a la mente la explicación que exponía un capítulo de aquél libro que escribí y se ofreció a los muchos asistentes, “Los Romances y Alhama” y aún más el conocimiento, desde muy niño del “¡Ay de mi Alhama!”. Mi padre, don Inocente, Inocente García Carrillo, que con su prodigiosa menoría recitaba las cien mejores poesías de la Literatura Española -siempre en estas últimas décadas hubo testigos de ello y de tanta cultura aunque cada vez más ya de padres a hijos- , lo primero que enseñaba a sus hijos cuando pasaban de la infancia (7 años) a la niñez era el alhameño romance. Creo que en caso de mi hermano Félix Luis, bastante antes, éste se había leído ya “El Quijote” con ocho años.

Que recuerde el conseguir una Velada Cultura dedicada a Alhama no se improvisó. En distintas ocasiones hablé de ello, pero por distintas causas no cuajó. Podría contar verdaderas curiosidades en las respuestas recibidas. Pero vamos a lo positivo. Fue en junio de 1997, cuando estando de concejala de Cultura María José López Muñoz, le hablé de ello, y no sólo le pareció buena la idea, la comentamos ampliamente y me pidió que la llevásemos a cabo, entregándose en su realización y contenido con el pleno apoyo del entonces alcalde, José Fernando Molina López. Todos los concejales de Cultura, salvo una excepción, nos han prestado también su decidido apoyo en el transcurrir de estas tres décadas, como todos los alcaldes, aunque personalmente creo que hace ya años su apoyo económico debe aumentarse si queremos proyectar la Velada como se debe hacer.

Escribí un libro sobre “Los Romances y Alhama” y se distribuyo entre los asistentes, convirtiéndose ello en una buena costumbre que se hizo durante muchas ediciones y que, por supuesto, agradaba al público que tenia la publicación siempre enfocada a los romances y sus más variadas relaciones con Alhama. Esperamos que algún día pueda volver a reanudarse esta buena costumbre, ahora que dicen que parece que el libro en papel está en decadencia.
En esta publicación, de días anteriores a la primera Velada el 9 de Agosto de 1997, daba algunas de las justificaciones por las que consideraba que Alhama tenía una deuda tremenda e impagable con los romances y en especial con el inigualable “¡Ay de mi Alhama!

Más de cinco siglos
Han transcurrido cinco siglos de nuestros romances y jamás les hemos manifestado, como correspondía y sigue correspondiendo, la enorme gratitud que los alhameños de todas estas centurias les debemos a ambos y, muy en especial, al “¡Ay de mi Alhama!”. Por ello ahora, en alguna medida, nos sentimos plenamente gozosos al ver que Alhama, dentro de sus posibilidades, quiere reconocer y reconoce, ya que pagar es imposible por lo elevadísima de la misma, tan histórica y hermosa deuda.
Tan sólo el “¡Ay de mi Alhama!”, ahora que tanto se habla por todos lados de campañas de publicidad e imagen que hay que llevar a cabo para dar a conocer y promocional cosas y lugares, ha dado positivamente más renombre y atractivo histórico y literario a nuestra ciudad que cualquier otro hecho o acontecimiento.

¿Cuántas y cuántas ciudades y tierras nos han envidiado a lo largo de estos últimos cinco siglos, y siguen haciéndolo, porque los romances distinguieron a Alhama de la bella e inigualable forma que lo hicieron? Recordemos, por ejemplo, los casos de concretos lugares en los que se han dado y se siguen dando personas y hasta entidades que, al coincidir el nombre de su ciudad con el topónimo de Alhama, han llegado a manifestar con gran satisfacción, aunque poniendo en gran evidencia su gran ignorancia en este tema, que nuestros romances corresponden a esas poblaciones.
Miles y miles de personas, generaciones enteras siglo tras siglo, millones de seres humanos de todos los continentes en el transcurrir de más de quinientos años, tuvieron noticia y siguen teniéndola hoy día de la existencia de Alhama por medio de nuestros romances y, con ellos, sobre todo y más en concreto, con el “¡Ay de mi Alhama!”, han cantado y bailado, han vivido momentos inolvidables y emotivamente deliciosos.

Y a pesar de todo esto, nosotros, los alhameños como pueblo, no les hemos dado el reconocimiento que le debemos. Sí, sentimos, si se quiere, afecto por ellos, y en algún caso ese sentimiento es enorme y elevado, pero jamás, que sepamos, nos hemos reunido para expresárselo todos a una, como en cualquier ocasión hubiese correspondido y sido oportuno.
Ahora, por fortuna, en nuestra histórica Plaza Real de Alhama, la que ha sido singular testigo del vivir y del acontecer alhameño de estos últimos cinco siglos, vamos a hacerlo. Y lo vamos a hacer viviendo y resaltando el “¡Ay de mi Alhama!” y el “Moro alcaide, moro alcaide”, como algo propio de nuestro ser y de nuestro espíritu de alhameños por nacimiento o afecto a esta ciudad y tierra.

He aprendido y sentido a lo largo de toda mi vida que cuando las personas pueden sentirse más dichosas es en aquellos momentos que manifiestan sincero amor, justa gratitud y desinteresado reconocimiento. Aquí , en el sentido que hablamos, se ha de dar y se da todo esto, porque cuando ello lo expresamos a las cosas esenciales e inequívocamente alhameñas, se lo estamos haciendo a la misma Alhama, a esta realidad que está muy por encima de ciertas pequeñeces y de ridículas situaciones y actitudes, en ocasiones jocosas, en otras, tristemente lamentables.
Que jamás puedan decirnos a los alhameños, como alguien apuntó hace tiempo, que una de la suerte del “¡Ay de mi Alhama!” es el hecho de ser de autor anónimo, ya que de haberse sabido el nombre del mismo y de ser éste español, hubiésemos llegado a minimizar el romance por no destacar a nuestro compatriota.
Por ello desde aquí, desde la Alhama noble y agradecida, enviamos, allí donde se encuentre, comenzando por el propio espíritu que dejó impregnado en su romance, nuestro reconocimiento y gratitud imperecedera, haciéndolo en nombre de los alhameños de hoy, de los de estos últimos quinientos años y de los de siempre.

Así, esta I Velada “Alhama, Ciudad de los Romances” es, sobre todo, una forma de aunar nuestro sentimiento de alhameños de y para siempre, reencontrándonos con la mejor de nuestras historias para tomar un nuevo impulso que abra nuevas y fructíferas sendas, tanto en lo material como en lo espiritual, a toda nuestra ciudad.
Este breve trabajo sobre “Los romances y Alhama, como observará el lector, no tiene otra finalidad que insistir tanto al alhameño en general como a cuantos nos distinguen con su lectura, si es que no lo sabían, la transcendencia histórica, literaria y cultural de nuestros romances.
Innecesario es indicar que el tema, afortunadamente, da para muchos más y variados estudios tan sólo en lo que se refiere a relacionar a Alhama con los romances, lo que, por nuestra parte, siempre dentro de nuestras posibilidades, no dejaremos jamás de continuar.

Reiterando lo dicho anteriormente, jamás me han dolido prendas, ni me dolerán para destacar a los alhameños y a cuantas personas se entregan generosamente por una sociedad mejor para todos, sea como sea y donde sea, por ello hoy y aquí, con la mayor satisfacción, expreso mi gratitud de alhameño y de amigo de la Cultura hacia María José López Muñoz, concejala de Cultura de nuestro Ayuntamiento, porque ha desbordado sensibilidad y elevado estilo a favor de Alhama y de la Cultura al hacer posible que comiencen a andar estas Veladas a las que, creo no equivocarme, les auguro un gran porvenir.
¡Alhameño!, amigo y lector, acepta nuestra invitación, siempre que en ello algo te resulte atractivo, ameno o interesante; acude y participa, con tu presencia y sentimiento, en este justísimo e histórico homenaje que vamos a tributar a nuestro romances, los que tanto lustre y renombre le dieron, le dan y continuarán dándole a nuestra Alhama.
Alhama de Granada, agosto de 1997.
Nota: Este artículo se ha ilustrado con imágenes de las primeras veladas del archivo de Alhama Comunicación.
...y en esta XXX edición



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