
El objetivo es dar a conocer esta extraordinaria obra, de modo que llegue a un mayor número de personas que puedan estar interesadas.

En junio del pasado año se presentó el libro “Las edades de Cacín”, del historiado Eusebio Pérez Gómez (con la colaboración de Miguel Ángel Pérez Abad), en el que se elabora y plasma por primera vez la historia de este pequeño-gran pueblo de la comarca granadina del Temple.
Con objeto de dar a conocer esta extraordinaria obra, de modo que llegue a un mayor número de personas que puedan estar interesadas, hemos decidido publicar pequeños fragmentos de la obra referida a lo largo de las próximas semanas.

Hoy, recordamos la sinopsis y el preámbulo de “Las edades de Cacín”.
Sinopsis
Esta espléndida obra del profesor e historiador Eusebio Pérez Gómez, historiográficamente surgida prácticamente ex nihilo, nace con vocación de poner en valor el patrimonio humano e intangible de esta nimia población, Cacín, de las gentes que la poblaron, desde el Neolítico hasta el día de hoy, pasando por los fenicios, prerromanos, romanos, visigodos, árabes, su paso a propiedad del conde de Tendilla, y posteriormente del marqués de Mondéjar, tras la expulsión árabe, el tránsito por el siglo XIX y el señorío de la familia Toledo, la transferencia al marqués de Salvatierra en el siglo XX, y, finalmente, la adquisición de la “finca Cacín” por el Instituto Nacional de Colonización, a mediados del siglo XX, y su ulterior parcelación y entrega a los colonos, propietarios de sus tierras en la actualidad. En suma, el relato de la supervivencia de una pequeña comunidad a lo largo de las edades antigua, media, moderna y contemporánea; de ahí el título: Las edades de Cacín.

Todas estas vicisitudes, contenidas en esta narrativa histórica de sus tierras y sus gentes, desde sus orígenes hasta el día de hoy, sus transformaciones, su genio, su lucha, su resiliencia, se desarrollan sin solución de continuidad en las páginas de este fascinante libro, escritas con una prosa fluida y amena, con rigor y fidelidad a su historicidad. Con ella, el autor nos entrega un extraordinario testimonio del pasado y presente de Cacín: su desconocida Historia, con mayúsculas, de la que su gente puede legítimamente enorgullecerse, pues los pueblos minúsculos también tienen derecho a ello.
Preámbulo
Cuando el viajero se desplaza por los caminos y carreteras del Temple de Granada, llega a un lugar que al revelarse nos regala exactamente eso: una epifanía. Asomas el morro del coche por el tajo de la Boticaria o Portichuelo, y se manifiesta el valle de Cacín en todo su esplendor, desde la estrechura fluvial del cortijo de los Miravete, al contraembalse de la presa, donde comienza el canal del Turro. Un valle de gran hermosura, nimbado de alamedas que se cimbrean con majestuosidad y elegancia, a la vera de un río de aguas diáfanas y prístinas, y el conjunto promete un frescor y una sombra esenciales en los tórridos veranos.

En ese mismo lugar, recientemente, un académico aventuró que Cacín no tenía historia, que nada importante había ocurrido en él. Y se quedó tan pancho. Pero…¿cómo no va a tener historia un lugar cuyos orígenes se remontan a la noche de los tiempos, por el que han pasado generaciones sin solución de continuidad, y todas esas gentes han sobrevivido y prosperado durante siglos? A esa infundada boutade, entre otras, se responde con este libro que esforzadamente ve la luz tras muchos meses de elaboración y trabajo documentales.
En el corto periodo que ha transcurrido entre el último tercio del siglo XX y el primer cuarto del siglo XXI, se han producido unos cambios profundos, vertiginosos, imprevisibles e irreversibles, que han sacudido los cimientos en que se sustentaban los modos de vida de la sociedad. Ello ha afectado especialmente a las poblaciones pequeñas, que se han jibarizado acentuadamente, y viven hoy bajo la espada de Damocles ante la posibilidad de lo peor que puede ocurrirles: su mismísima desaparición. Cacín puede ser uno de ellos, y de ahí la urgencia y la importancia de esta obra, que pretende situarlo en el mapa, mediante un ejercicio singular: dotarlo de una Historia propia, la que le pertenece, con mayúsculas, la que se les niega a los pequeños, por minúsculos.
Por otra parte, el presente proyecto de investigación acerca de la Historia de Cacín llevaba tiempo rondándonos las mientes de aquellos que amamos este pedazo de tierra bendita que nos vio crecer y formarnos como personas y estudiosos de materias diversas; y llegó el momento de retornar algo de ese capital amoroso que se nos dio, para objetivarlo en este libro fundacional sobre nuestro pueblo, Cacín. Iniciamos ese repaso debido con varios libros sobre sus historias; y ahora llega la oportunidad de devolverle su Historia, con mayúscula.

En esa tarea, ha sido fundamental la dedicación, compromiso y sabiduría de Eusebio Pérez Gómez, historiador avezado y paciente, profesor de esa materia, al que la curiosidad y el amor por el conocimiento han llevado a embarcarse en esta empresa de gran calado, como es investigar la Historia de Cacín. Esta ha sido la encomienda de este profesor e historiador, que acomete con rigor y propiedad la elaboración ex novo y ex nihilo, prácticamente de la nada – la bibliografía es escasísima -, de lo que ha acontecido a este pueblo de Cacín y a sus gentes a lo largo de milenios. El hecho de ser hijo de la tierra no ha desvirtuado la labor concienzuda y tenaz del investigador; al contrario, le ha espoleado e insuflado aliento y determinación para plasmar con exactitud y precisión lo que ha descubierto en las innumerables y fecundas horas de escrutinio exhaustivo de documentos en las diversas instancias a las que ha tenido que acudir: múltiples museos, archivos nacionales, provinciales, comarcales y locales, legajos que duermen en los sótanos de organismos públicos (Ministerio de Agricultura, Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, Delegación de Agricultura de Granada, Real Chancillería, Casa de los Tiros, los Protocolos Notariales del Ilustre Colegio de Notarios de Granada, el Archivo Diocesano Provincial, Actas Capitulares de Alhama de Granada, el Archivo de Vicente González Barberán de Huéscar, etc.), hemerotecas históricas, testimonios orales, etc. Con el olfato de un perro de presa implacable e inexorable, ha invertido horas, semanas y meses en explorar sobre el terreno, así como bucear en los documentos de toda índole a que ha podido tener acceso, y que van desde la bibliografía sobre el tema, escasa en unos aspectos, y no existente en otras partes del trabajo a los antecitados archivos. Y lo ha hecho así porque entiende que todo trabajo de investigación debe ser exhaustivo en la búsqueda de sus fuentes, y el de Cacín no iba a ser menos.

Así nace este libro, que acertadamente ha sido titulado “Las edades de Cacín”. Está estructurado en varias partes, que se corresponden fielmente con los periodos que se aceptan como integrantes de la Historia. Así, arranca con unas consideraciones sobre el medio y su relación con la población. El capítulo I se dedica a narrar y dar noticia de la Edad Antigua, y en ella se traen a colación los vestigios más antiguos que dan fe de la existencia de pobladores en la zona de Cacín. En el capítulo II, se dibuja la Edad Media en Cacín, tiempo en el que los árabes hacen su aparición y dejan su huella en forma de algares y alquerías. La Edad Moderna constituye el capítulo III, y en él el protagonista indudable es el conde de Tendilla, ulteriormente marqués de Mondéjar, dueño tras la reconquista de estas tierras. Y así arribamos a la Edad Contemporánea, con la figura de José Toledo y los marqueses de Salvatierra, hasta llegar a la guerra civil, que se estudia de modo exquisitamente aséptico y neutral, a pesar de la escasez de perspectiva histórica necesaria para este tipo de trabajo.
En suma, aquel osado académico habrá de reconocer que andaba errado en sus juicios sobre este terruño al que tanto amor profesamos sus nativos. Así se demuestra en este espléndido trabajo de investigación, serio y riguroso, que confirma a Eusebio Pérez Gómez como un eximio historiador, y que otorga a Cacín el lugar fundamental que se merece en la Historia de esa zona de Granada.
Es hora de adentrarse en un tiempo y lugar fascinantes, de la mano de un historiador de la tierra, que no ha escatimado esfuerzos en plasmar la fulgurante Historia de Cacín.