Una Alhama sobre ruedas y a caballo

Alegría, color, caballos, música, vino…Romería. Es 15 de agosto, una fecha marcada en el calendario por jóvenes y mayores, fiesta esperada y disfrutada al máximo





Pequeñas crónicas de un gran pueblo,
por María Peula




Una Alhama sobre ruedas y a caballo

Alegría, color, caballos, música, vino…Romería. Es 15 de agosto, una fecha marcada en el calendario por jóvenes  y mayores, fiesta esperada y disfrutada al máximo.


Pequeñas crónicas de un gran pueblo
, por María Peula


Atrás dejamos tardes frenéticas buscando tractor, remolque, pañuelos a conjunto, telas para adornar, padre, abuelo o amigo que haga de chofer, nombre para la carroza,  y una larga lista de ingredientes. El magnífico ajetreo de todos los años y un curioso detalle, el color de los pañuelos para el cuello, adornos y  nombre de la carroza se sigue intentando mantener en secreto (salvo filtraciones) hasta la puesta de largo.

El despertador suena temprano, creo que es la fiesta en la que madrugamos más, no importa, la ocasión lo requiere, me enfundo el tradicional pantalón vaquero, camiseta blanca, flor y pañuelo rojo dispuesto la noche de antes;  nos reunimos para ultimar detalles y la primera parada es para recoger el pan recién hecho, nos recibe Jesús con una sonrisa y con el pan en mano ya tenemos lo necesario.

Junto a nuestro camión convertido en carroza ya nos esperaba Miguel Ramos y su hija Verónica; Miguel se armó de paciencia, aguantó la lata que le dimos y encima le hicimos llegar tarde a Granada.

Una vez en el ferial, nos encontramos las primeras carrozas más madrugadoras, suena música y empieza a hacer calor, entre los más madrugadores me encuentro con mi antiguo vecino Luis Ruiz y su hija Amparo. Mas tarde pude saludar a Amparo (madre) no sabían, ni yo tampoco claro está, que mas tarde se llevarían un jamón de premio como segunda mejor carroza.

Después de mas abrazos y besos me reuní con mis compañeros de carroza, Juan Francisco Ortíz, pintor de profesión y motero de afición, (esto último a pesar de su madre), David Sánchez alhameño y senderista de pro, que pocos días antes había subido a la cima del Mulhacén , Miguel Ángel (Olmos)  llegaba antes que su novia Cristina Vega , que venía vestida de romera. Paco Naveros, medio ingeniero de Telecomunicaciones, Ana Ruiz ,buena amiga y confidente junto a una siempre simpática Cristina López, gracias a ella hice fotos este día. Otra romera guapa donde las haya, Tamara García, hija de un activo Juan Antonio García que estaba ordenando carrozas a diestro y siniestro. De Santa Cruz venía Inma Jiménez y a su lado sobre una alpaca Trini Ruiz, fotógrafa de nacimiento.

Llave inglesa en mano, mi amigo Silverio Gálvez, al que el despertador le jugó una mala pasada y poco mas y nos alcanza en el Motor, se afanaba en que no pasáramos mucha sed de vino. El calor apretaba.

El ambiente iba mejorando a cada minuto, más sevillanas, más romeras y algún que otro romero, uno de ellos y engalanado para la ocasión era Sergio Monteagudo, Concejal de Romería, hasta la gorra la llevaba a conjunto. Te lo has currado Sergio. Entre amigos andaba la cosa cuando Juan Francisco López llegó al recinto ferial, novio de una servidora, aquí todo todo hay que decirlo.

El ex novio de Falete, perdón, Alberto Cortés, miembro del Pitorreo como ya saben llegó más pronto de lo previsto, y digo pronto, porque un pajarillo me contó que la noche anterior algunos se acostaron mas tarde que pronto.

Andaba yo por la carroza “Peña la amistad” cuando José Luis Pérez, vecino de cortijo y su novia Esther Ciruela me invitaron a un refrigerio, allí también estaba Belén Pérez, hermana de José Luis, compañeros romeros del año pasado.

Aproximadamente a las 11 de la mañana carrozas y caballos nos ponemos en marcha para la ya tradicional vuelta al pueblo, vecinos y vecinas abarrotaban las aceras del centro del pueblo, éramos un desfile de color y de algarabía. Antes de entrar a la plaza del rey, Teresa Pérez que se hizo un buen moratón al subir y Lolo Sánchez armados con sombreros de paja, se nos unieron a la carroza y a la fiesta. Plaza Duque de Mandas, calle Fuerte, Paseo del Cisne, caras conocidas y muchos saludos entre ruido de motor y Manolo Escobar, que creo que a esas alturas ya había perdido el carro unas cuantas veces, enfilamos la carretera dirección el Motor y en la entrada nos esperaba el Infoca, por si las moscas, Germán Jiménez allí estaba, cumpliendo con su trabajo. Una vez asentados y bien organizados, nada mas poner los pies en el suelo me encuentro con  un radiante  Manolo García, pañuelo morado incluido junto a  su hija, Angu García.

Ya olía a olla y el apetito empezaba a acentuarse, Celia Monteagudo y su pareja Claudio Romero tampoco se perdieron la cita romera, otro al que también le tocaba disfrutar era a Juan Antonio (Caenas), uno de los gerentes de la Tana.

Mientras abríamos una botella de Aranzada, que tampoco podía faltar en estas celebraciones,  se acercó Nicolás Cubo, su mujer e hijo. Por cierto su hijo Nico fue finalista en la última edición del festival infantil.

A una trabajadora social de vocación y amiga, Mari Carmen Moya junto a un medio inglés David Moya, que este año se nos va de Erasmus, los pillé bailando sevillanas. Para el año que viene las bordo yo también.

Después del almuerzo y la olla, una vez mas El Guindo la bordó, hice una visita a la carroza “err mundo”  y allí me encontré con Eli Guerrero Velasco, recién operada y con la plaza de maestra en Zafarraya bajo el brazo, al volver encontré a Víctor Peula sentado en una de las alpacas que teníamos a modo de asiento. Entrada la tarde saludé también a Pepe Alés y a Cesar Pérez, los dos miembros de la carroza ganadora, y de esa misma generación  Irene Maldonado, su hermana Sofía y Emilio Naveros y mi hermano Jesús llegaron a hacernos una visita.

De Sevilla pero ya mismo casi alhameño Alberto Pérez y su novia Carolina Moya también se nos unieron a la fiesta; y ya que hablo de casi alhameños, una zafarrayera y tocaya María Ortigosa que apareció por el Motor bien entrada la tarde. Acercándome a la barra, entre pinchitos y unas cañillas pillé a Juan Cabezas y a Antonio Arenas, gracias a los dos, porque con vuestras  palabras y vuestras imágenes nos hacéis más cercano nuestro pasado y nuestro presente.

Al anochecer las zapatillas ya no eran blancas sino marrones y la camiseta era un mural de manchas de distintas procedencias, la música se tornó en sonidos mas “dance y house” y la brisa fresca se mezcló con un incipiente cansancio. Sin embargo los ánimos no cayeron y seguimos bailando y disfrutando hasta pasada la media noche. Para cenar y dándole una buena subida al colesterol, los hermanos Mª Mercedes Morales, Rafael Morales, Paqui Morales, junto con Ana Peula y Gregue insistieron en que nos uniéramos a la cena que estaban preparando, en una gran sartén unos ajos y cebollas se estaban dorando cuando Rafa, vació en ella nada mas y nada menos que ¡48 huevos! , pan para acompañar y sandía para terminar.

De camino para Alhama, la algarabía era menor, pero la sonrisa era mayor, satisfechos/as de un día memorable. Ya con sueño y ganas de descansar pensé en las sensaciones que había tenido este año, carcajadas, buen ambiente, conversaciones interesantes, amistades reencontradas… Creo que muchos alhameños y alhameñas estarán de acuerdo conmigo, y es que el año que viene, ¡REPETIMOS!. Animo a los alhameños y alhameñas y a los que no lo son a que disfrutan de esta fiesta tradicional y acogedora, no os defraudará.


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