Las cuevas del Agua y de la Mujer, el sueño de un museo arqueológico. Neolítico (II)

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     En primer lugar, hablando de yacimientos arqueológicos en nuestra comarca, deseo compartir plenamente las palabras e interés de Cristóbal Fernández Monteagudo cuando pregunta por ese sueño -que puede hacerse realidad, aunque no nos lo creamos- de conseguir el Museo Arqueológico de Alhama, al menos de comenzar una Sala de Arqueología de la Comarca que, sin lugar a dudas, sería punto de partida para todo lo demás.


    Las cuevas del Agua y de la Mujer, el sueño de un museo arqueológico. Neolítico (II)
    "Alhama histórica"
    Andrés García Maldonado

     Lógicamente, lo primero, como desde hace años se viene exponiendo, es salvar y conservar los yacimientos que poseemos y que, en tantos casos, se encuentran realmente expoliados y abandonados, como tratamos una vez más en la Junta General del Patronato de Estudios Alhameños, en su sesión de julio del pasado año. Si la recopilación de estas informaciones, dentro de la sección "Alhama, histórica", reiteramos, con carácter más divulgativo que de cualquier otra cosa, ayudan también a ello, bienvenidas sean.

     Continuando con el Neolítico en nuestra comarca, decíamos en el artículo anterior que los yacimientos que se conocen adscritos al mismo en nuestra zona son importantes, además de la Cueva de los Molinos, concretamente no muy lejos del casco urbano, en la mesa del Baño, tenemos las Cuevas de la Mujer y del Agua, ambas pertenecientes al Neolítico Final (3200-2500 a. C).

     Concretamente, Mac. Pherson investigó en 1869 y publicó en 1879 sus investigaciones sobre las cuevas del cerro de la Mesa del Baño, creyendo que se trataba de una sola cavidad, con dos bocas de acceso, “La Cueva de la Mujer. Descripción de una caverna conteniendo restos prehistóricos, descubierta en las inmediaciones de Alhama de Granada”.

     En la investigación que éste llevó a cabo, es evidente que la descripción de lo que denomina “cueva superior de la Mujer” corresponde a la “Cueva del Agua”. Efectuándose igualmente una publicación al respecto por F. de las Barras y M. Medina Ramos en 1896.

     Asimismo, efectuó investigaciones Manuel Gómez-Moreno González, en 1872 y 1875, continuándolas su hijo, Manuel Gómez-Moreno Martínez, en 1894.

     Ya en 1957, la cueva fue excavada y estudiada por M. Pellicer y M. García Sánchez, y en 1976 M.S. Navarrete publicó su tesis doctoral sobre el estudio de un conjunto de los materiales aquí encontrados, en la que se concretaba que ambas cuevas, del Agua y de la Mujer, tenían una secuencia cultural paralela, siendo el principal periodo de ocupación de ambas el Neolítico Medio.

    Cueva del Agua

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     Se encuentra situada junto a la Cueva de la Mujer, al lado del río Alhama. Parece que la cueva fue descubierta y expoliada con anterioridad a la primera excavación. Se realizan nuevas excavaciones en el mes de septiembre de 1957, efectuándose otras al siguiente año, en estos dos casos por los profesores Pellicer y García Sánchez.

     En estas excavaciones se abrieron dos cortes, hacia la zona central de la cueva, que proporcionaron seis estratos. De todos ellos el más rico es el estrato V. Éste se caracterizaba por presentar hojas de sílex muy finas, cerámica con decoración de cordones con impresiones, decoraciones incisas, impresas y puntillados. Cerámicas sin decoración, espatuladas y bruñidas, muy fragmentadas. En sus 65 cm. inferiores esta capa se vuelve estéril arqueológicamente, estando en sus 1,10 m. superiores sembrada de pequeños carbones vegetales. También se documentaron dos enterramientos individuales completos y otros destrozados, en posición accroupi (en cuclillas), con ajuares cerámicos, fragmentos a la almagra y adornos de cuentas de hueso y conchas, y brazaletes y tobilleras de calcita.

     Manuel Pellicer al tratar sobre la Cueva del Agua se refiere al carácter agrícola y ganadero de los habitantes del yacimiento a partir de la existencia de molinos y de fauna (cabra, oveja, etc.).
     Cronología: Las características de los materiales sitúan esta cueva dentro de un Neolítico Final, igual que la Cueva de la Mujer, muy bien definido dentro de la Cultura de las Cuevas con Cerámica Decorada.

    Cueva de la Mujer

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     Está situada en la zona de la cuenca de los ríos Alhama y Cacín, en el cerro de la Mesa del Baño, a unos 50 m. sobre el río Marchán, a unos 800 m. sobre el nivel del mar y a unos 200 m. de los Baños de Alhama, a su vez está a un paso de la Cueva del Agua. La cueva consta de una cámara central abovedada y una serie de galerías de comunicación interna.

     La cueva se conoce desde el siglo XIX, sufriendo desde entonces numerosas expoliaciones y excavaciones. La primera excavación que se hizo en esta cueva fue en el año 1869 por Mc. Pherson, quien realizó una cata, de un metro de ancho por metro y medio de profundidad, en la zona que va desde la entrada superior de la cueva hasta el interior de la cámara abovedada. Los resultados de la excavación se publicaron en Cádiz en 1870.

     Se continuaron las excavaciones en 1872 y 1875, llevadas a cabo por Manuel Gómez-Moreno González. También Manuel Gómez-Moreno Martínez hizo excavaciones en el mismo sitio en 1894.

     A raíz de estas primeras excavaciones se pensó que la cueva ofrecía indudable interés, dando como resultado que numerosos curiosos, coleccionistas, etc. visitaran la cueva, lo que trajo como consecuencia la natural remoción de tierras. Un relleno de tierras movidas, mezcladas, fue lo que encontró el profesor Pellicer en la excavación que, en compañía del profesor Manuel García Sánchez, efectuó en septiembre de 1957. En esta excavación se abrieron cuatro cortes.

     El material procedente de las primeras excavaciones realizadas en la cueva, las de Mc. Pherson y Gómez-Moreno, se encuentra repartido entre los Museos Arqueológicos de Madrid, Granada y Sevilla. Manuel Gómez-Moreno, hijo, afirmó que otra parte del material se encuentra también en el Museo Británico y en la Institución Libre de Enseñanza. El material de las dos excavaciones de Gómez-Moreno, 1872 y 1875, fue ingresado en el Museo Arqueológico de Granada el día 3 de Enero de 1880; también están en el museo los materiales de la última excavación del Prof. Pellicer. ¡Como podía constituir el Museo Arqueológico de la Comarca de Alhama con todo este importante material!

     El material cerámico se compone de cerámica lisa y decorada. En la cerámica lisa predominan las formas globulares, de variadas dimensiones, con gran diversidad de formas de prensión: asas de cinta verticales, mamelones inclinados, asas-pitorro, etc.

     En la cerámica decorada, tanto en la dibujada por Mc. Pherson como en los restos de la excavación de 1957, abundan los cordones en relieve con fuertes y profundas incisiones transversales, impresiones digitales, o con incisiones de punzón romo. El tipo decorativo más frecuente es el realizado a base de incisiones y almagra, incisiones rellenas de pasta roja, e incluso aparece un vaso asociando los cordones, las incisiones y la almagra.

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    Cronología: Neolítico Final, igual que la Cueva del Agua.

    Cuevas del 'Agua' (dos primeras) y de 'La Mujer' (dos segundas), del grupo montañero Andax.

    DOCUMENTACIÓN
     Aunque oportunamente, para los que deseen profundizar más sobre la PREHISTORIA EN ALHAMA, ofreceremos una amplia bibliografía al respecto, he de indicar, como lo vengo haciendo, que en lo que a mis trabajos se refiere sobre esta etapa en nuestra comarca, además de con la documentación existente conocida por cualquier que haya abordado un poco la cuestión desde finales del siglo XIX, aumentando durante la primera parte de la segunda mistad del siglo pasado,  tuve la suerte de contar hace ya muchos años con documentación y apoyo por parte de la historiadora, especialista en la cuestión, María del Carmen Castillo Rivas, autora, entre otros, del importante trabajo de investigación "La ocupación de la Cueva del Boquete de Zafarraya durante la Prehistoria reciente", que vio la luz en 1995, así como de festacados trabajos en la misma Publicación Anual del Patronato de Estudios Alhameños, así como de la entonces "Alhama Comarcal". A esta autora, vocacional con la  arqueología, siguiendo los pasos de su inolvidable padre, mi buen amigo Miguel Castillo Castro, siempre estaré agradecido por cuanto me informó y concretó.


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