Abd Al-Basit, Alhama como uno de los lugares más amenos y bellos

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     El viajero y médico egipcio Abd al-Basit, que llegó a Alhama a finales de 1465, dejó escrito de la misma que era “uno de los países (lugares) más amenos y bellos”, lo que, una vez más, y estamos a la altura del siglo XV, nuestro pueblo atraía y agrada a cuantos a él llegaban.

     
    Abd Al-Basit, Alhama como uno de los lugares más amenos y bellos
    “Alhama, histórica”
    Andrés García Maldonado

     Abd al-Basit ben Jalil ben Sáhim al Malati, según escribió el erudito traductor G. Levi y como recoge García Mercadal, "era persona de elevada posición, de cultura superior a la media y de vivo espíritu de observación, pero no profundamente erudito ni un espíritu dictado de penetración política; fácil a la admiración y dispuesto a la credulidad... Sus juicios se expresaban por lo general en términos genéricos, y su observación, aunque viva, nunca penetra el fondo, lleno de candor y de ingenuidad, tiene el valor de reproducir con rapidez la impresión sucintada en el ánimo de un musulmán de la clase media por el maravilloso espectáculo de las bellezas naturales y de las obras maestras artísticas de la España meridional y da hasta con eficacia la melancolía que oprime al buen creyente al ver la gradual invasión de los infieles en la tierra del Islam y el presentimiento que le asalta de la no lejana ruina total".

     García Mercadal, en su magnifica obra "Viajes de extranjeros por España y Portugal"; Sánchez albornoz, en la "España musulmana"; De las Cagigas, en "Un viajero egipcio del siglo XV en el Reino de Granada"; Álvarez de Morales, en "Abd al-Basit visita el Reino de Granada", y el mismo García Carillo, en "Alhama vista por un extranjero", entre otros autores e historiadores, nos narran o hacen referencia al viaje de Abd al-Basit por el reino de Granada en 1465 y los primeros meses de 1466, recogiendo su paso y estancia en nuestra Alhama.

     Nació en la región turca de Anatolia, en diciembre de 1440. Su padre fue gobernador, bajo los mamelucos, de Alejandría, Karak, Safed, Jerusalén, Melitene, Alepo y Damasco. Al-Basit tras estudiar en su patria, el culto y destacado Egipto musulmán de aquel tiempo, con los más destacados maestros de su época, ciencias religiosas, literatura, jurisprudencia y, sobre todo, medicina, inicia un viaje a las regiones del Norte de África, hacia 1461, especialmente con el fin de obtener nuevos conocimientos y perfeccionarse en su ciencia y actividad preferida, la medicina, en la que en aquel siglo sobresalía el mundo árabe.

    Visita a Málaga y premonición

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     Desde Alejandría partió en una galera veneciana, tras hacerse con una importante partida de algodón para vender en los lugares de occidente que proyectaba visitar, ya que esta clase de viajes solían realizarse también con carácter comercial.

     Abd al-Basit partió de Egipto en julio de 1462, durando su viaje cinco años. En ese lustro visitó Túnez, Trípoli, Tremecén. y Orán. Desde esta última, partió hacia el Andalus y tras ocho días de navegación, llega al puerto de Málaga, el 13 de diciembre de 1465.

     Durante su estancia en Málaga, observa la persecución de un hombre, tras asesinar a un musulmán, logrando amparo en tierra de castellanos, así como tiene noticia directa sobre diversas entradas y correrías de castellano-andaluces en el reino musulmán de Granada. Así, ese pensamiento que siente de la posible pérdida por los de su religión de este último reino musulmán al otro lado del Mediterráneo, comienza a hacerse realidad exactamente diecisiete años después, con la perdida de la población mahometana de Alhama, en febrero de 1482.

     En Málaga hace amistad con sus personalidades más relevantes cultural e intelectualmente, mantiene reuniones y tertulias, visita reiteradamente toda la ciudad, de la que parte el día 29 de diciembre de 1465: "Marchamos de Málaga a lomos de mulo a la vuelta de Granada, y durante nuestro camino pasamos por una localidad llamada Ballis (Vélez), magnífica ciudad, rica de mercadería y de fruta; vi muchos higos secos y uvas pasas en abundancia, y muchos de sus habitantes me contaron que naves de gran porte abordaban la playa de la proximidad de Vélez y embarcaban en gran cantidad higos y almendras y los llevaban a casi todos los países lejanos; y con todo esto (decían) no se advierte ninguna disminución de tales productos en nuestro país".

    Visita y estancia en Alhama

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    Visitó y se bañó en el Balneario

     En Vélez hubo de descansar y seguir viaje la misma noche del 29 al 30 de aquel mes de diciembre camino de Alhama. Sobre su paso y estancia en Alhama, Abd al-Basit, dice : "Después de allí llegamos a otro país llamado al-Hämma (Alhama) que es uno de los países más amenos y bellos.

     En sus alrededores había dos edificios construidos encima de dos manantiales, de los cuales brotan dos chorros de agua. y de eso el país ha tomado el nombre de Alhama; uno de los dos edificios está destinado a los hombres y el otro a las mujeres, y en todo el país he visto otros baños que estos dos, los cuales fruyen naturalmente; y se entra allí para lavarse y tomar el baño caliente sin pagar nada. Y vi la construcción, admirable, bien fabricada, agradable, y después entre en el baño reservado a los hombres y me bañé; después, transcurrida la noche en aquel país, que está defendido por un muro fortificado, a la mañana siguiente tomamos el camino de Granada, a donde llegamos al día siguiente al hacerse de día, y eso fue hacia el final de mes".

     Como observará el amigo lector, este viajero egipcio del siglo XV destaca de nuestro pueblo sus paisajes, los que hubieron de sorprenderle por su singularidad, llegando a clasificar este lugar como uno de los más bellos que había visto. Igualmente, nos hace una reseña descriptiva de los balnearios, los que utiliza, y destaca su buena construcción.

     Pasa la noche dentro de la ciudad, la que está defendida "por un muro fortificado", refiriéndose a las murallas que poseía la misma, y a la mañana siguiente, último día de 1465, emprende el camino de Granada, a donde él dice llegar al día siguiente al hacerse de día, lo que sería ya el 1 de enero de 1466 y no "hacia fin de mes", como afirma.

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     Granada, lógicamente, también le resulta "un país ameno" y escribe " Granada, con su Alhambra, está entre las más grandiosas y bellas ciudades del Islam".

     En ella encuentra y trata con muchos personajes "doctos y eminentes", y es atendido con gran hospitalidad, hasta el punto de que es recibido por el mismo sultán Muley Hacén, el día 17 de enero de 1466, quien le acoge afablemente y le pide que le informe ampliamente sobre el mundo musulmán conocido por el egipcio. El mismo rey de Granada le entrega, además de otros regalos, un "diploma suyo, en el cual estaba escrito de su mano que no se debía exigir de mi ninguna de las tasas impuestas a los mercaderes, y me hizo gran honor y me trató muy generosamente".

    Apunto de morir y retorno

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     Abd al-Basit visita y recorre toda Granada y sus alrededores, y decide visitar Córdoba ya que estaba cerca de Granada y se daba en aquellos momentos cierta paz entre musulmanes y cristianos, lo que aún permitía que los mercaderes pasaran de uno a otro reino, pero le ocurre "un accidente que me impidió hacerlo".

     El accidente ocurrido, como nos narra García Mercadal, fue que un hebreo, de origen español, que se había convertido al Islam para huir de una condena por adulterio, al que había consentido y ayudado el mismo Abd al-Basit en Trípoli, fue después a Granada, presentándose como médico y alcanzando honores y dinero. Cuando el falso médico ve a nuestro viajero en Granada, piensa que va a ser descubierto y denunciado, y decide acabar con Abd al-Basit, para lo que le acecha y le sorprende hiriéndole gravemente la cara con una espada. La vida de Abd al-Basít estuvo en peligro de muerte, hasta el punto de que tuvo que guardar cama durante varias semanas.

     Hacia finales de febrero de 1466, "volvía de Granada a Málaga, habiéndome mejorado un tanto de la herida que me toco, ¡el sumo Dios me guarde después de haber estado próximo a la muerte, loado sea dios por su indulgencia¡...".

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     La vuelta a Málaga, al no narrar o comentar alguna otra población hubo de hacerla también por Alhama y Vélez-Málaga, a finales del referido mes de febrero, ya que embarca en el puerto de Málaga y parte hacia Orán donde llega el 4 de marzo de 1466, aunque no existe coincidencia entre los distintos autores y traductores sobre las fechas de su partida de Granada y retorno a Orán.


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