
La artista estadounidense Barbara Gillette Price dejó una profunda huella cultural y humana en Alhama y Santa Cruz del Comercio, donde convirtió el arte en un espacio abierto de encuentro, creatividad y convivencia. Este homenaje recorre su trayectoria vital y artística, desde sus años en Estados Unidos hasta las últimas décadas de su vida entre nosotros.
Obituario
Barbara Gillette Price: la pintora que cambió Filadelfia por la Comarca de Alhama

Hace unos días nos despertábamos con la triste noticia del fallecimiento de la pintora, diseñadora y educadora, Barbara Gillette Price, afincada en la comarca de Alhama desde 2004, concretamente en el Molino Vega, de Santa Cruz del Comercio. Su ingente actividad como artista y como coorganizadora de la Al Andalus Ultimate Trail ha hecho que sean numerosas las ocasiones en las que la hemos tenido la oportunidad de entrevistarle para dar a conocer sus múltiples proyectos. Siempre nos ha parecido una mujer activa, inquieta, curiosa y deseosa de compartir con las personas de su entorno sus inquietudes artísticas y numerosos proyectos. Desde un principio nos pareció sorprendente su increíble trayectoria tanto en su país natal como en su tierra de acogida. Barbara nació en Filadelfia (Pensilvania, EE.UU). Desde temprana edad demostró su vocación por el arte. Siendo muy joven ganó una beca de la Junta de Educación para estudiar en la Escuela de Arte del Museo de Filadelfia (Universidad de las Artes). Se casó con el pintor expresionista abstracto Melville Price. En la Universidad de Alabama se graduó en Bellas Artes e hizo luego una maestría (MA). Durante los 13 años que pasó en el sur, ella y su marido estuvieron activamente involucrados en el movimiento por los derechos civiles, algo que se refleja en sus pinturas y dibujos. En 1968, disfrutando de un año sabático, la pareja se instaló en España y el extenso viaje de investigación dejó una impresión perdurable en el arte de Barbara Price. A la muerte de su esposo en 1970, comenzó a enseñar en la Escuela de Arte Corcoran en Washington DC, donde se involucró en el llamado Cónclave de Mujeres para el Arte y produjo un conjunto de obras centradas en lo erótico desde la perspectiva de la mujer. En 1978, asumió el cargo de decana en la Academia de Arte Cranbrook y ayudó al desarrollo del Distrito de Artes de Pontiac (Michigan).

En 1982, aceptó el cargo de vicepresidente de asuntos académicos del prestigioso colegio universitario de arte Maryland Institute, en Baltimore. Volvió a su ciudad natal, cuando aceptó el puesto de presidente del colegio universitario de Arte y Diseño Moore, en 1994. Allí fue responsable de elevar el estándar y visión del único colegio universitario para mujeres de Estados Unidos, lo que reafirmó su misión histórica. En 1998, Barbara Gillette Price se retiró de la vida académica y se trasladó, primero a Italia y luego al sur de España, donde estableció un estudio, primero en Cómpeta, más tarde en Alhama y un taller en Santa Cruz donde seguir plasmando en sus lienzos el rico colorido y la luz propia de estos rincones que los alhameños y visitantes han podido contemplar en ocho exposiciones en la Galería del Carmen (2011, 2012, 2014, 2016, 2018, (dos retrospectivas), 2019 y 2021), o en el Pósito de Loja, donde lo hizo en 2011 y 2017. En la última de 2021 con el título 'Huyendo de la oscuridad' mostraba el proceso creativo desarrollado durante los meses de pandemia y confinamiento reflexionando sobre el fenómeno de la migración de millones de personas, moviéndose de un lugar a otro, huyendo de la horrible realidad de lo conocido a lo inconcebiblemente desconocido e incierto.
También se ha involucrado en diferentes proyectos con el colegio Juan Ramón Jiménez de Santa Cruz a cuyos alumnos impartió clase en horario extraescolar o como el realizado en 2007 con sus colegas Lynne Horoschak y Jo Viviani, profesoras de Arte en la prestigiosa "Moore College of Art and Design", de la Universidad de Filadelfia, que acompañadas por un grupo de seis estudiantes, realizaron murales en las paredes del patio de recreo, demostrando que la labor de Barbara Gillette Price no tenia precio. En distintas ediciones de la carrera de ultrafondo Al Andalus Ultimate Trail también ha estado en su organización junto con Paul Bateson, Eric Maroldo y su hija Michelle Cutler. Barbara te has ido pero tu obra, tu arte y tu recuerdo nos acompañarán siempre.
Obituario, al que se suma la redacción de Alhama Comunicación.
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Obituary, Barbara Gillette Price (English versión) Barbara Gillette Price: The Painter Who Exchanged Philadelphia for the Alhama Region By Antonio Arenas. ALHAMA On April 24, 2026, we awoke to the sad news of the passing of painter, designer, and educator Barbara Gillette Price, who had lived in the Alhama region since 2004, specifically at Molino Vega in Santa Cruz del Comercio. Through her work as both an artist and co-founder of the Al Andalus Ultimate Trail, we had many opportunities over the years to interview her and share news of her projects. She always came across as active, curious, energetic, and eager to share her artistic interests with the people around her.
Barbara had already lived an extraordinary life before arriving in southern Spain. Born in Philadelphia, Pennsylvania, she showed an early talent for art and received a scholarship to study at the Philadelphia Museum School of Art, now part of the University of the Arts. She later married the abstract expressionist painter Melville Price. At the University of Alabama, she completed degrees in Fine Arts and later earned a master’s degree. During the thirteen years she spent in the American South, she and her husband were actively involved in the Civil Rights Movement, something that later found expression in her paintings and drawings. In 1968, during a sabbatical year, the couple spent time in Spain, and the journey left a lasting impression on Barbara’s artistic vision. After the death of her husband in 1970, she began teaching at the Corcoran School of Art in Washington, D.C., where she became involved with the Women’s Caucus for Art and produced a body of work exploring eroticism from a female perspective. In 1978, she accepted the position of dean at the Cranbrook Academy of Art and later helped support the development of the Pontiac Arts District in Michigan. In 1982, she became Vice President of Academic Affairs at the prestigious Maryland Institute College of Art in Baltimore before eventually returning to Philadelphia to serve as president of Moore College of Art and Design.
There, she helped raise both the standards and vision of the only women’s college of art and design in the United States, reaffirming its historic mission. In 1998, Barbara retired from academic life and moved first to Italy and later to southern Spain, where she established studios in Cómpeta, Alhama de Granada, and Santa Cruz del Comercio. There she continued translating the rich color and light of these landscapes onto canvas, work that audiences encountered through numerous exhibitions at the Galería del Carmen in Alhama and El Pósito in Loja. Her final exhibition, held in 2021 under the title “Fleeing Shadows,” reflected the emotional atmosphere of lockdown and the migration of millions of people moving through uncertainty, fear, and loss of identity. Barbara had also been involved in educational projects with the Juan Ramón Jiménez School in Santa Cruz del Comercio, where she contributed to the extracurricular art classes. In 2007, together with fellow professors Lynne Horoschak and Jo Viviani from Moore College of Art and Design in Philadelphia, she and a group of students created murals on the school playground walls — one more example of the generosity and artistic commitment that defined her life. Barbara, you may be gone, but your work, your art, and your memory remain with us always. |
Barbara Gillette Price, in memoriam
Por Michelle Tamara Cutler
Barbara Gillette Price trasladó su hogar y su estudio de pintura desde Filadelfia a Andalucía en 1999, tras una larga trayectoria en Estados Unidos como artista, educadora y líder académica. Recién jubilada como presidenta del Moore College of Art and Design, llegó a España mucho más interesada en comenzar una nueva etapa de vida que en instalarse en la jubilación.
Estudio Santa Cruz del Comercio
Su relación con España se remontaba a los viajes que realizó en los años sesenta junto a su marido, el pintor expresionista abstracto Melville Price, durante un año sabático que dejó una huella duradera en su vida artística. Los paisajes, la arquitectura y la atmósfera que descubrió entonces influyeron en su obra durante décadas y acabaron llevándola de regreso de forma permanente, primero a Cómpeta, en Málaga, y más tarde a Santa Cruz del Comercio y Alhama de Granada, donde viviría el resto de su vida.
Amigos y vecinos solían comentar que Barbara se volvió aún más aventurera en España, donde abrió sus estudios al público, organizó exposiciones y talleres, colaboró en proyectos culturales, ayudó a impulsar eventos deportivos internacionales y creó lazos con personas de toda la zona.
Con el tiempo, dejó de ser vista como una artista estadounidense de paso para convertirse en parte del tejido social y cultural de la comunidad.
Barbara empezó a dibujar a los cinco años y más tarde estudió Bellas Artes y diseño. Con el tiempo, llegó a entender la enseñanza como una forma de ayudar a las personas a superar sus propias dudas y bloqueos creativos. Tenía la capacidad de reconocer una chispa artística en casi cualquier persona que conocía y disfrutaba sinceramente conectando con esa parte de cada uno.
Colaboró de forma voluntaria con el colegio y las fiestas de Santa Cruz del Comercio, donde jóvenes y niños trabajaban juntos en murales y proyectos de gran formato que fomentaban la experimentación y la creatividad. En uno de estos proyectos, invitó a profesores y estudiantes de Filadelfia a colaborar directamente con alumnos del pueblo, creando un intercambio que conectó a Santa Cruz con un mundo artístico más amplio. (Accede desde aquí)

En sus talleres y exposiciones, animaba a la gente a pintar de pie, trabajar sobre superficies de gran tamaño, moverse físicamente alrededor de la imagen y tomar decisiones atrevidas sin miedo al error. Adolescentes que estudiaban mecánica, soldadura o diseño terminaban a veces conversando inesperadamente con Barbara sobre proporción, ritmo o color mientras observaban sus obras en la Galería del Carmen.
Muchos visitantes llegaban a su estudio convencidos de que solo iban a observar y terminaban marchándose con materiales para empezar algo propio en casa. Algunas personas, después de pasar gran parte de su vida cuidando de sus familias, retomaron el dibujo, la costura, los textiles o la pintura tras conocerla, recuperando habilidades creativas que llevaban años sin practicar. (Accede desde aquí)

Barbara hablaba a menudo del color como misterio, pasión y memoria, y gran parte de su obra reflejaba los paisajes que la rodeaban no de forma literal, sino emocional, mezclando lugares recordados con espacios observados. En una entrevista comentó: “Hacer arte es algo que me sale de manera muy natural. Lo he hecho toda mi vida. Algunas personas ven la televisión… yo hago arte.”
Una de las aportaciones más singulares de Barbara a la vida cultural fue su insistencia en que el proceso artístico debía permanecer visible al público. A nivel local, expuso su obra en la Galería del Carmen, el CIAG y El Pósito de Loja. Ya fuera transformando la galería en un estudio de trabajo abierto o iniciando conversaciones espontáneas con desconocidos sobre movimiento, memoria, flamenco, paisaje o proceso creativo, Barbara fue borrando las barreras que suelen separar el arte de la vida cotidiana y al artista de su público.
Durante su exposición “El Proceso Creativo” en la Galería del Carmen en 2014, convirtió la sala en un estudio abierto durante dos semanas, pintando en público mientras los visitantes entraban y salían a lo largo del día para observar cómo evolucionaban los lienzos, estudiar bocetos colgados en las paredes y conversar con ella sobre técnica, composición, movimiento y revisión. (Accede desde aquí)

Fotografías de referencia, bocetos al carbón y lienzos en proceso permanecían visibles dentro del espacio. En ocasiones, los visitantes eran invitados a añadir trazos o pintar pequeñas secciones junto a ella, transformando constantemente la atmósfera entre estudio, aula, conversación y performance. (Accede desde aquí)

La música también formaba parte del ambiente, especialmente la guitarra clásica española. Los visitantes podían pasar largo rato observando cómo Barbara se desplazaba frente a grandes lienzos mientras sonaba “Recuerdos de la Alhambra” de fondo y ella hablaba de color sin soltar el pincel ni un instante.
Cuando abrió su estudio en la calle principal de Alhama de Granada, esa misma filosofía siguió definiendo el lugar. Vecinos entraban para preguntar por los pañuelos pintados a mano que colgaban de las paredes, viajeros se detenían a hablar sobre pintura y comerciantes se quedaban charlando sobre temas que muchas veces no tenían nada que ver con el arte. A veces, músicos utilizaban el estudio para ensayar. (Accede desde aquí)

En 2015, Barbara trasladó desde Estados Unidos décadas de pinturas, dibujos, textiles y archivos que permanecían almacenados, instalándolos y catalogándolos en ese mismo estudio de Alhama de Granada. La llegada de este material dio lugar posteriormente a tres exposiciones retrospectivas en la Galería del Carmen, centradas en distintas etapas de su trayectoria artística: los años 50 y 60, los 70 y 80, y el período comprendido entre los años 90 y 2000. (Accede desde aquí)

El crítico de arte Francisco B. Toledo realiza una crítica a la exposición de Barbara G. Price “Luces de interior” (Opinión 22 Agosto 2019)

La obra de Barbara fue conocida inicialmente por los intensos colores mediterráneos de sus paisajes andaluces y de la serie “Metáforas Colorado”, aunque con los años evolucionó hacia un lenguaje más expresivo, gestual, atmosférico y psicológicamente complejo. (Accede desde aquí)

Su exposición de 2021, “Proyecto Pandemia: Huyendo de la Oscuridad”, realizada cuando tenía 83 años, reflejaba el impacto emocional del confinamiento y su preocupación por la condición humana, especialmente por el desplazamiento y la migración de millones de personas atravesando la incertidumbre, el miedo y la pérdida de identidad. (Accede desde aquí)

Los intereses de Barbara también se extendieron al mundo del deporte a través de Team Axarsport SL y su ultra-carrera Al Andalus Ultimate Trail (AAUT), que este año celebra su 17ª edición. (Accede desde aquí)

Fundada en 2002 junto al ciclista y corredor Paul Bateson, la empresa nació de la convicción de que las montañas, los pueblos y los caminos rurales de la zona podían ofrecer una experiencia mucho más rica y compleja que la de una competición convencional. Como uno de los pilares sociales y organizativos del evento, Barbara dio la bienvenida a corredores de todo el mundo. Las comidas compartidas tras cada etapa, las conversaciones en cafés de pueblo y el contacto directo con vecinos del entorno terminaron formando parte esencial de la identidad de la carrera.
En 2011, el Patronato de Estudios Alhameños concedió a Barbara y Paul el reconocimiento a la “Mejor Labor en Favor de Alhama” por su contribución al deporte y a la vida social y comunitaria de la zona. Más adelante ese mismo año, incorporó a su hija, Michelle Cutler, y a su yerno, Eric Maroldo, llegados desde Los Ángeles, para convertir Team Axarsport en una empresa familiar que hoy sigue colaborando estrechamente con ayuntamientos, clubes de running y negocios y servicios locales.
Muchos corredores descubrieron la zona gracias a la AAUT y, desde entonces, han regresado una y otra vez, considerándola una de las experiencias de ultra distancia más memorables del circuito internacional. Algunos incluso han comprado viviendas en el área, mientras otros siguen volviendo de vacaciones o mantienen amistades nacidas durante la carrera. (Accede desde aquí)

Para Barbara, el evento reflejaba el mismo impulso que marcó el resto de su vida en España: compartir Andalucía a través de experiencias vividas y de una conexión directa con la gente y la cultura local.
Durante casi tres décadas, Barbara formó parte del pulso cotidiano de la vida local. Era habitual verla en cafés, plazas y comercios de la zona, donde un encuentro casual podía convertirse fácilmente en una conversación larga y animada.
Amigos y vecinos la describían con frecuencia como una mujer inteligente, divertida, inquieta y llena de energía, pero también sorprendentemente cercana pese a su extensa trayectoria artística y académica. Un escritor local destacó en ella “esa capacidad de mirar con mirada de niña traviesa, pero de corazón noble”.
En sus últimos años, Barbara siguió trabajando a diario desde su casa en Santa Cruz del Comercio, donde vivía junto a su hija, Michelle, su yerno, Eric, y su perro, Ragazzo. Incluso entonces, su imaginación continuaba expandiéndose. Sus últimas obras sobre seda nacieron de imágenes captadas por el telescopio Hubble, transformando galaxias lejanas y colores cósmicos en telas pintadas a mano, una muestra de que su capacidad de asombro nunca disminuyó con la edad.
Incluso durante sus últimas semanas, Barbara seguía pensando en nuevos proyectos creativos. Durante una visita en el hospital, pidió a su amiga Alina Strong un cuaderno y comenzó a esbozar ideas para la exposición que imaginaba como su última declaración artística. La tituló “Farewell”.
El 24 de abril de 2026, Barbara Gillette Price falleció en paz por causas naturales, acompañada por su hija. Había disfrutado los últimos 23 años de su vida entre Santa Cruz del Comercio y Alhama de Granada, el lugar donde más tiempo vivió y donde terminó echando raíces.
La exposición homenaje “Farewell / Despedida” tendrá lugar en la Galería del Carmen del Ayuntamiento de Alhama de Granada, del 25 de septiembre al 9 de octubre de 2026. Más que una despedida formal, la exposición quiere recuperar el espíritu de los espacios que Barbara creó durante años: lugares abiertos al color, la creatividad, la amistad y las conversaciones que terminaban convirtiéndose en recuerdos.
Para más información sobre Barbara visita: https://www.barbaragilletteprice.com/
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Barbara Gillette Price, in memoriam (English versión) By Michelle Tamara Cutler When the artist, Barbara Gillette Price, moved her home and painting studio from Philadelphia to Andalucía in 1999, she was closing a long career in the United States as an artist, educator, and academic leader. Having just retired as president of Moore College of Art and Design, she came to Spain far more interested in beginning a new chapter of life than settling into retirement mode.
Estudio Santa Cruz del Comercio Her connection with Spain dated back to travels she made in the late 1960s with her husband, the abstract expressionist painter Melville Price, during a sabbatical year that left a lasting mark on her artistic life. The landscapes, architecture, and atmosphere continued to influence her work for decades and eventually drew her back permanently, first to Cómpeta in Málaga, and later to Santa Cruz del Comercio and Alhama de Granada, where she would spend the rest of her life. Longtime friends and neighbors often remarked that Barbara seemed more adventurous the longer she stayed in Spain. She would open her studios to the public to break down barriers, organized exhibitions and workshops in local spaces, helped build international sporting events, and formed close ties along the way. Over time, her identity as a visiting American artist shifted to familiar resident in the social and cultural fabric of the community.
Nueva York, 1982 Barbara began her life as an artist at the age of five and later studied fine art and design at the Philadelphia Museum School and University of Alabama. As an educator, she came to see teaching as much about helping people overcome creative doubt as about refining craft. She possessed an innate ability to recognize the creative spark in almost anyone she met and genuinely enjoyed bringing it forward. Barbara’s paintings are best known for the vivid use of color, as see in her Andalusian series “Metáforas Colorado”. She often described color as essential to mystery, passion, and memory. Her paintings reflected the landscape not literally, but emotionally, blending remembered places with observed ones.
El patio de La Seguiriya, concurso de pintura de Alhama One of Barbara’s most distinctive contributions to cultural life in Alhama was her insistence that the artistic process should remain visible to the public. She exhibited regularly at the Galería del Carmen, the CIAG, and El Pósito in Loja, often transforming exhibition spaces into places of conversation and experimentation rather than static display. In her interactive exhibitions, Barbara would encourage visitors to paint standing up, approach the canvas without fear, and trust their instincts. Many arrived simply to observe and left carrying materials home to begin work themselves.
El Proceso Creativo / The Creative Process Exhibition During her 2014 exhibition “El Proceso Creativo,” she turned the Galería del Carmen into an open working studio for two weeks. Visitors wandered in throughout the day to watch canvases evolve, study sketches pinned to the walls, and speak with her while she painted. Reference photographs, charcoal studies, unfinished canvases, and revisions remained visible throughout the space. At times, visitors were invited to add marks to the work themselves, shifting the atmosphere constantly between studio, classroom, and performance. Spanish classical guitar often filled the gallery. People could spend an hour watching Barbara move across a large canvas while “Recuerdos de la Alhambra” played softly in the background and she spoke about color without ever putting down her brush.
When Barbara later opened her studio on the main portico of Alhama de Granada, that same openness continued. In 2015, she shipped decades of paintings, drawings, textiles, and archives from storage in the United States to her gallery, where the work was unpacked and catalogued. The arrival of this material eventually led to three retrospective exhibitions at the Galería del Carmen revisiting different periods of her artistic life, from the 1950s through the early 2000s.
Over time her paintings evolved toward a more expressive and psychologically complex visual language. Her 2021 exhibition, “Pandemic Project: Fleeing Shadows,” created when she was 83 years old, reflected the emotional impact of lockdown and her concern for the human condition, particularly the displacement and migration of millions of people moving through uncertainty, fear, and loss of identity.
Barbara’s interests also extended into the world of endurance sport through Team Axarsport SL and its ultrarunning event Al Andalus Ultimate Trail (AAUT), now celebrating its 17th edition. Founded in 2002, together with cyclist and runner Paul Bateson, the event grew from the belief that the mountains, villages, and rural roads of the region could offer something far richer than a conventional race. As one of the event’s central social and organizational figures, Barbara welcomed runners from around the world. They shared meals after each stage, struck up conversations in village cafés, and the direct involvement with residents became an essential part of the experience.
In 2011, the Patronato de Estudios Alhameños (Alhama Studies Foundation) awarded Barbara and Paul the distinction “Mejor Labor en Favor de Alhama” (Outstanding Contribution to Alhama) in recognition of their contribution to local sport and community life. Later that same year, Barbara brought her daughter Michelle Cutler and son-in-law Eric Maroldo from Los Angeles into the organization, helping transform Team Axarsport into a family-run business that continues collaborating closely with town councils, running clubs, and local businesses. Many runners first discovered the region through AAUT and have returned repeatedly ever since. Some eventually bought homes in the area. Others continued returning for holidays or maintained friendships that began during the race.
“A living example of carnival as a joyful celebration at any age and of cultural integration, no matter where you come from.” Antonio Arenas (2014) For nearly three decades, Barbara became part of the everyday rhythm of local life. It was common to see her in cafés, plazas, and shops around town, where a casual encounter could easily turn into a long conversation. People described her as intelligent, generous, and full of energy, yet remarkably unpretentious despite her extensive artistic and academic background. One local writer spoke of her “ability to look at the world with the eyes of a mischievous child with a noble heart.” In her later years, Barbara continued working daily from her home in Santa Cruz del Comercio, where she lived with her daughter Michelle, her son-in-law Eric, and their dog Ragazzo. Her final silk works were inspired by images captured by the Hubble Space Telescope, transforming distant galaxies and cosmic color into hand-painted fabric.
Even during her final weeks, Barbara continued thinking about future creative projects. During a hospital visit, she asked her friend Alina Strong for a notebook and began sketching ideas for the exhibition she imagined as her last artistic statement. She titled it “Farewell.” On April 24, 2026, Barbara Gillette Price passed away peacefully of natural causes with her daughter by her side.
The memorial exhibition “Farewell / Despedida” will take place at the Galería del Carmen in the Town Hall of Alhama de Granada from September 25 through October 9, 2026. For more information about Barbara, visit: https://www.barbaragilletteprice.com. |










