A la Señora Delegada de la Junta de Andalucía en Granada

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    "Andan desde hace mucho tiempo la política y quienes a ella se dedican francamente en horas muy bajas, cierto es que algunos políticos dan sobrados motivos para ello"
     
    Señora Delegada de la Junta de Andalucía en Granada:
     
     Permítame dirigirme a usted con el sencillo tratamiento de Señora, ignorante como soy en protocolo, desconozco el que le corresponde, pero sé que sabrá disculparme.
     
     Andan desde hace mucho tiempo la política y quienes a ella se dedican francamente en horas muy bajas, cierto es que algunos políticos dan sobrados motivos para ello, pero no es menos cierto que también hay entre la gente que a este menester, de administrar las cuestiones públicas se dedica, gente honesta, capaz, trabajadora y honrada, como la hay en todos los grupos profesionales.
     
     Y, Señora Delegada, creo que la misión de quienes mostramos nuestra opinión en público es opinar libremente, y, libremente me dirijo a usted, para reconocer su valía, como política no sólo honesta sino eficaz en su gestiones para mejorar, en lo posible, la calidad de vida de los granadinos, gestiones entre las que se incluyen algunas que a mis vecinos, y los suyos nos afectan especialmente por ser las que impulsaron el buen término de lo que todos los alhameños conocemos como “la carretera”, o muy recientemente ese compromiso para acabar en el año 2017 la variante de La Moraleda. Por todo ello, y por otras razones creo que debo agradecerle públicamente sus largos años consagrados a la vida política, desde diferentes cargos en los cuales, me consta, siempre ha procurado hacer su trabajo de la manera más eficaz posible.
     
     Hasta aquí he hablado de su eficacia, ahora debo referirme a su honradez, que únicamente fue puesta en entredicho en una ocasión, en un tema podríamos decir casi anecdótico y que ya ha sido archivado, hace tiempo, por el juez encargado del caso. Usted me entenderá, y mucha otra gente también, si digo que aquello fue un mezquino intento de arrojar agua sucia sobre su persona, que quedó precisamente en eso, en un intento mezquino.
     
     Debo aclararle que no hay en mis palabras intención interesada alguna: Ni tengo favor alguno que pedirle, ni gestión en la que usted pudiera intervenir que me afecte y, de ahí que pueda escribir con la absoluta libertad que me da no deberle nada, salvo el respeto institucional que su cargo trae consigo. Puedo, por tanto, señora Delegada, hablarle en tono elogioso públicamente, porque creo honestamente que lo merece y porque el reto que supone escribir bien sobre quien ejerce un cargo público me resulta intelectualmente estimulante.
     
     Y me he referido a su buen hacer político y a su honradez, pero no quiero dejar de hacer constar también su sencillez y accesibilidad como persona. Como bien sabe, hemos coincidido algunas veces en actos institucionales, yo como redactor de este medio, y he podido ver que su cercanía a la gente no obedece a cuestiones ni de imagen, ni a otros intereses que no sea el interés que realmente creo que siente por las personas y por sus problemas. También hemos coincidido alguna que otra vez haciendo la compra en el súper, que no es precisamente un lugar de lujo y glamour si no un mercado de precios populares y muy buenos productos, eso sí, que una cosa no está reñida con la otra.
     
     Usted, junto con otra gente, no necesariamente de su mismo partido, ya digo que en todas partes hay gente válida, hacen que cuando siento la tentación de dejarme llevar por el desánimo y caer en esa negatividad, en ese nihilismo que poco tiene de revolucionario, y sí mucho de reaccionario, me sienta confortado y con ánimos suficientes para continuar haciendo lo que creo que puede ser mi aportación a la Comarca de Alhama en la que resido, que es opinar libremente sin cortapisas y seguir diciendo no a quien hay que decir que no, especialmente a quien hay que decir que no en las fechas en las que estamos. Tampoco me dan miedo las elecciones, no es de mi gusto tener que acudir a unas terceras, pero a fin de cuentas es la esencia de la democracia.
     
     Continúe con su buen hacer en la tarea que ahora tiene encomendada y reciba un cordial saludo.
     
     

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