La culpa es del Facebook

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     No sé exactamente de qué, pero sí sé que la culpa es de las redes sociales, o del wasap, tal vez aún no haya pruebas concretas. Pero ya saldrán.

     Un individuo con mucho más cuerpo que cerebro, con un cuerpo desmesurado incluso, se monta en un pollino y el animal de cuatro patas muere por las lesiones producidas por el de dos.

     Seguramente la foto en la cual aparece el bípedo implume a lomos del borriquillo era un trofeo para el –face- o para el –wasap- o para ambos inclusive. Y me lamento de que medios de comunicación de tan excelsa utilidad bien empleados, lleguen a degenerar en manos de gente escasa de luces en artefactos no diré que diabólicos, pero si profundamente nocivos para el correcto y sano funcionamiento de la sesera. Como en casi todo, un uso adecuado de las redes sociales pueden ser una buena herramienta, incluso de trabajo, pero un mal uso de las mismas conlleva todos los peligros asociados a un exceso de información, exceso casi nunca bien digerido, e información poquísimas veces contrastada. Desde los supuestos más de 500.000 políticos en España, hasta las más diversas opiniones que ese casi neonato llamado Podemos concita. Opiniones para todos los gustos; desde quienes en el ente ven la única salvación para todos los males hasta los que ven todo lo contrario, es decir la ruina más absoluta y total.

     Tengo la sensación de que hemos sustituido la lectura sosegada y reflexiva de la prensa por la de la apresurada y visceral de los titulares y enlaces de las redes sociales con lo cual andamos escasos de información y sobrados de propaganda. También sospecho que dejamos de lado los libros como medio de adquisición de conocimientos y cultura y nos nutrimos en ese campo de estudios elaborados no se sabe muy bien por quién, con que intenciones y, sobre todo, ignoramos las más de las veces, quien paga esos estudios que luego se publican muy resumidos en blocs, redes sociales y páginas de internet.

     De modo que cuando opinamos sobre algo o manifestamos nuestra intención de voto, tengo para mi sayo que esas opiniones e intenciones no llegaré a decir que nos han sido impuestas, pero si afirmo que, al menos, nos han sido sugeridas.

     Una campaña mediática convirtió a Zapatero en el peor presidente de nuestra historia a la par que hacía del candidato del Partido Popular la esperanza para quienes sufrían la crisis. Hoy ese mismo candidato, hoy presidente atrae las iras de buena parte de quienes le encumbraron, hablo de articulistas de prensas de derechas. Hace ya tiempo que anda en las redes sociales y la prensa el comentario de que PP y PSOE son lo mismo con lo cual toca votar votar a quien representa la total ruptura con el bipartidismo.

     El problema de todo esto es que es más que evidente que quien firma en el BOE tiene una cuota de poder elevada, cierto es; pero quien realmente manda es quien financia las campañas de quien asume el gobierno. La gran banca, por ejemplo, o las farmacéuticas, o empresas internacionales o la Troika.

     Si queremos que las cosas cambien radicalmente hay que hacer un cambio radical de modo de vida. No basta con votar a unos o a otros y luego permanecer en casa tranquilamente a ver si vemos por la tele en directo la revolución. Las que hemos visto en otros países, revoluciones con colores, naranja, verde etc. no eran más que simulacros de revolución.

     Si queremos que las cosas cambien radicalmente debemos cambiar nuestro modo de vivir, de consumir, de producir, de crecer o no crecer económicamente, de usar o abusar de los recursos de este planeta, que es el mismo planeta en el que habitamos todos y, de momento el único que podemos habitar. Está en juego mucho más que quitar a Mariano y poner a Pablo o a Pedro.

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