¡A jugar!

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     Recuerdo que de niño, lo que más en serio me tomaba era el juego; podía pasarme horas jugando y solo la llamada de mis padres devolviéndome a la realidad, lograba que dejara de jugar, a regañadientes, eso sí.

     Y es que el juego es lo esencial de la actividad infantil; luego los mayores podemos filosofar sobre el mismo y hablar de las cualidades educativas  que tiene, es indudable  que las tiene, nadie niega que mediante el juego el niño aprende y se socializa. Pero para él, el juego tiene sentido en sí mismo, el juego es la propia recompensa.

     También para los adultos el ocio es esencial y absolutamente necesario para desconectar, cargar las pilas o, simplemente, para disfrutar intensamente de él. Lo que toca decidir, y eso es cosa de cada cual, evidentemente, es el tipo de ocio que elige. Uno puede dedicar su tiempo libre a consumir lo que le oferta el mercado, y aquí la variedad es enorme, o puede consagrarlo a actividades más culturales, creativas y enriquecedoras, como la lectura, el cine, el teatro, la escritura, pintura….De mi sé decir que como me cuesta trabajo elegir, prefiero una mezcla sabiamente dosificada de ambos ocios, el placer de la lectura, combinado con un buen paseo por el campo y, para rematar un refresquillo y una buena tapa en cualquiera de nuestros  bares, es un buen programa.

     Y es que otra forma de retratar una época es a través de sus divertimentos y ocios. Nuestros padres fueron de bailes con música en directo, pasodobles y coplas, nuestros hermanos mayores fueron los de los guateques, música de tocadiscos de maleta   y algo para picar, nosotros, digo los de mi época, fuimos los de las discotecas, Ríos o Santana, donde escuchábamos a grupos como Blondie, Burning, Sirex, Scorpións, Los Pecos….Hoy los sitios donde escuchar música y tomar una copa y bailar sin incordiar a los demás, escasean, con lo cual se ha dado el fenómeno del botellón, que a mí, que confieso que he bebido, parafraseando al poeta, no me resulta atractivo. Bien es cierto que no me consta que en nuestro pueblo se produzcan botellones, será que vivo en un barrio tranquilo, no sé.

     De pasada, comentar que algunos descubrimientos de la ciencia y la filosofía , así como gran parte de los bienes culturales de la humanidad, se han hecho por gente con tiempo de ocio suficiente, y medios de vida, evidentemente, como para poder dedicarse, por  placer a la investigación científica la filosofía o el arte. Por eso, reivindico una mayor cantidad de tiempo de ocio para todos, lo cual lindamente se puede hacer incentivando los contratos a tiempo parcial, como en la próspera Alemania, por ejemplo, y de paso, se reparte el trabajo , que tampoco iría nada mal.

     Y para terminar rogaría a los componentes de los nuevos ayuntamientos que se tomen su trabajo a favor de nuestros pueblos  con la seriedad con que los niños se toman el juego; entregándose sin reserva  a defender los intereses de los ciudadanos, cada uno en el sitio en el que el pueblo ha decidido colocarlo.

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