Se me quite, señor Sánchez

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    Es la ocurrencia del PP de hoy, cuando esto escribo, muy lejos de mi día habitual.

     Normalmente suelo escribir los jueves o los viernes, sin una razón específica, pero hoy la actualidad se me ha puesto francamente divertida, de chiste del día ha calificado Ábalos la ocurrencia de que se retire el hasta ahora candidato para que se pueda crear un gobierno del PP y de Ciudadanos. Gobierno que, por otra parte, sería recibido con el absoluto beneplácito de las organizaciones empresariales, las cámaras de comercio y otros entes semejantes, que ya se han pronunciado sobre lo mal que les viene un gobierno de izquierdas en el que tuviese algún poder Podemos.

     Que entenderlo lo entiendo; que a mí mismo no me gusta demasiado Podemos. Y no me gusta, no por su programa o ideología más o menos de izquierdas, sino porque no suelo fiarme de movimientos salidos no sé muy bien de donde y con un rápido crecimiento. Manías que tiene uno. Que entiendo, decía, que ni a los poderes fácticos ni a los políticos de derechas les guste un gobierno de izquierdas. El problema principal que veo yo para que se retire el señor Sánchez, cediendo las llaves de la Moncloa a los señores Casado y Ribera (algo tendrá que decir también el señor Abascal) es que hemos votado no hace mucho y resulta que con los escaños de la derecha tricéfala no se puede alcanzar mayoría para formar gobierno. Sería necesario no sólo que se retirase Pedro si no que los diputados de izquierdas permitiesen el gobierno de derechas. Cosa que no es imposible, ya ocurrió cuando el bloqueado era el señor Rajoy, según creo recordar, que fue cuando Pedro Sánchez, antes de permitir por activa o por pasiva gobernar a Mariano Rajoy dimitió como diputado. No es no, fue la consigna de entonces.

     Por otra parte, por muy poco que me gusten Podemos, ni casi el Pedrismo, lo que hay es lo que hay: Con los votos de la izquierda Pedrista, Podemita e independentista, aquello del gobierno Frankestein que dijo el fallecido Rubalcaba, se puede conseguir un gobierno. Y esos votos son tan legítimos como todos los demás. Habrá un gobierno de Pedro y sus aliados más pronto o más tarde y lo de plantear que se retire es, como mínimo, la pura expresión de un deseo, por no calificarlo como se merece que es de necedad supina. Si todo lo que tienen que ofrecer quienes han de hacer la oposición desde la derecha, al Pedrismo es eso, mucho me temo que tendremos Pedrismo durante mucho, mucho tiempo. Cosa que evidentemente lamento desde la creencia absoluta de que dentro de las filas del PSOE hay políticos de sobrada solvencia para intentar devolver al partido de los socialistas al lugar del que no debió salir nunca y alejarlo del caudillismo de lealtades inquebrantables y adhesiones absolutas al que lo están llevando Pedro y sus más leales allegados.

     Por otra parte es lo que la militancia ha querido, es lo que el pueblo ha elegido, ahí están los resultados de las urnas y, como constato que lo que hay enfrente, la derecha tricéfala, pero monogástrica, no mejora en nada al Pedrismo y sus propuestas, acepto pulpo como animal de compañía y a Pedro como el encargado de conformar un gobierno que, sea del color que sea y lo compongan quienes lo compongan, contará, cuenta, con el respaldo de los votantes. Que son los que verdaderamente deben decirlo. Los demás, se deben limitar a expresar sus opiniones como lo hacemos todos. Gracias a la libertad de expresión algo limitada tras el paso por Moncloa de Rajoy, pero todavía en muy buen uso.

     La alternativa de otras elecciones estoy convencido de que no le satisface a una ciudadanía irritada con sus gobernantes y sus opositores, con sus políticos y sus políticas que, sean estos y estas las que sean nunca le van a convencer. Los españoles lo que verdaderamente somos, muchos sin saberlo siquiera, es ácratas, unos de derechas, otros de izquierdas, pero todos convencidos de que el mejor gobierno es ningún gobierno y que la mejor ley es nuestro capricho y que todo cuanto se oponga a mi voluntad es la más espantosa de las tiranías, máxime si además se me imponen leyes restrictivas con mis impuestos. Hasta ahí podíamos llegar.

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