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Como una naranja

Hace unos días, una mujer llena de sonrisas y conocida en todo el pueblo dio un discurso.

 

Explicó que los vecinos de Alhama están hartos de no poder acudir a las homilías en la Iglesia de la Encarnación. Este templo lleva seis años cerrado porque hay quien teme que si el cura, muy dado a los quejíos clericales, se arranca por el Dios estaba allí, la vibración pueda dejar a los feligreses y a los santos más o menos como Israel al pueblo Palestino, entre escombros.
 
 En tiempos del narco todo era más sencillo. Se cuenta que Sito Miñanco arregló el techo de una iglesia para que el cura adelantara la Procesión del Carmen y así cargar las bodegas de los barcos particulares con kilos de cocaína que acabarían descargándose por la noche, mientras todo el mundo iba alimentando la resaca del día siguiente. 
 
 Pero en Alhama no hay mar ni barcos, quizás algún narco sí, pero sin el altruismo de Sito. Lo que sí hay en Alhama es una Iglesia que se cae, pero ni la Junta ni el Clero después de juntar 250.000 euros han sido capaces de arreglar. Hacen falta más billetes, dejó caer el padre Víctor durante la protesta que organizó Marchando por Alhama. Él estaba invitado, pero no acudió en compañía de esta especie de 15M alhameño, solo acudió en representación de la Iglesia, lo dejó claro: “esta lucha es como una naranja con tres partes, si las unes vamos todos al fin”.
 
 Tras esta aclaración todos los asistentes quedaron un poco desorientados, hubo alguien que pensó en decir Amén, por la costumbre. Otros, sin embargo, se dieron cuenta que el Ayuntamiento va por su cuenta, la Iglesia por la suya y el pueblo por otra. Aunque todos quieren la misma cosa, que la Iglesia de la Encarnación siga siendo la gran protagonista del skyline de Alhama. 
 
 Sospecho que de ciertas batallas es mejor marcharse sonriendo, como hizo la mujer conocida en todo el pueblo. Porque tal vez el día que se acaben las sonrisas ya no haya tiempo para hablar de billetes, ni de padres, ni de Iglesias, ni de naranjas. Solo habrá tiempo para pensar en lo que pudo haber sido y nunca será.