Secretos del Marchán. Al Marchán.


Abrimos nuevo capítulo en las Memorias de Santeña con 'Secretos del Marchán' que el autor dedica a su madre.

A mi madre, que tantas cosas me contó
.
 
Al Marchán

Mudo testigo del tiempo que el flujo
de tus aguas, oh Marchán, simboliza,
di: ¿cuánto has visto en tu viejo camino?
¿Qué secretos esconde tu sonrisa?
Plantas somos los hombres que, a la tarde,
tras un breve fulgor, torna en ceniza
la afilada guadaña de la muerte;
pero no a ti. Tú, río, te deslizas
impasible al eterno pugilato
que lo vivo y el tiempo solos libran.

Contigo, cuántas veces en silencio,
sin otra compañía que el rumor
de tus aguas serenas y, en la rama
de algún arbusto, oculto, un ruiseñor,
he charlado de cosas que no entiendo
por qué pasan, y tú, en contestación,
has seguido sin pausa tu camino,
has seguido... Y he seguido yo
preguntándome si es que la respuesta
está donde termina tu canción.

Pero no. Como todos los humanos,
impaciente y ansioso por saber...
-¡Por saber! Y ¿qué sabe el que más sabe?-
he creído escucharte y entender.
¿Es acaso un error cuanto aquí escribo?
Tal vez. Nadie conoce a los demás.
Pero vivir es inventar respuestas
que aligeren de dudas el morral.
Sé conmigo indulgente, río amado,
y déjame el placer de fabular.