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Compadre II (qué tiempos aquellos)

Un canto a la nostalgia y la amistad verdadera frente a un mundo que cambió demasiado rápido. Un brindis por los viejos tiempos, la unión y la esperanza de volver a ver sonreír a nuestra gente.

Compadre II (qué tiempos aquellos)

Compadre, tú eres mi hermano,
yo diría…, desde siempre.
Juntos saltamos balates
y corrimos como liebres
sobre los campos abiertos
que labramos tantas veces.
Hoy los tiempos han cambiado
y este futuro que viene
no es el mismo que empañamos
con el sudor de la frente.

Los caminos de la vida
que servían para siempre 
desaparecen de golpe 
y nos rompen de repente.
Y aquí nos hemos quedado
siendo barro cuando llueve
y esperando hasta que al sol
con su paciencia nos seque. 

¡Yo no puedo comprender
cómo erramos tantas veces!
Cada día está más claro
que burro y hombre no aprenden,
! teniendo tanto al alcance 
lo perdimos de repente! 
Y quién nos iba a decir 
que aquella etapa tan breve
serían los grandes años
de la historia más reciente.

Siendo estas las mismas calles
y este el mismo sol de siempre
no sé cuándo hemos cambiando
el calor por fría nieve.
Se nos clavó sobre el alma
un colmillo de serpiente
y el veneno desentierra
pesadumbre y mala suerte.
¿Nos ha cogido dormidos
o solo me lo parece?

Recuerdas aquellas tardes
cuando éramos solo gente
sintiendo pasar la vida
como un aguacero leve.
Nuestra hermosa primavera 
ahora es invierno, ¡y duele!, 
y el jardín que parió flores
en su tristeza oscurece.
¿El mundo se ha vuelto loco 
o yo me he vuelto insolente?

Compadre, cómo sería
el mundo que nos mantiene, 
si en lugar de competir
los hombres como los bueyes 
unieran manos y esfuerzos
por el bien de nuestra gente.
¡Sería el mar tan hermoso 
y tan felices los peces!
Los campos entusiasmados
llorarían todo el verde
y el universo, orgulloso 
de que el hombre no moleste,
llovería sus estrellas
como este mundo merece.

Compadre toma otro trago
y brindemos nuevamente:
¡por el amor, la familia
y los amigos de siempre!
¡Por el respeto a la vida, 
y porque el mundo despierte
lejos del pesar profundo 
y la niebla que lo envuelve!
¡Que la libertad del alma
sobre el corazón se siembre
y al despertar de este sueño
percibamos gente alegre!

Joaquín Martín Quirosa

El poema recitado por su autor

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Vídeo didáctico-narrativo