
Tienen las gentes del campo / la piel curtida del sol, / las manos encallecidas / por la azada y por la hoz.
Gentes del campo
Tienen las gentes del campo
la piel curtida del sol,
las manos encallecidas
por la azada y por la hoz.
Y tienen la voz cansada;
y la garganta reseca,
de pedir agua a los cielos,
de pedir pan a la tierra.
Su mano, siempre tendida
a aquel que su ayuda espera.
Su corazón, siempre abierto.
Y la mirada, serena.
A quien encuentran saludan.
Y ofrecen a quien se acerca
el agua de su botija
y lo que haya de merienda.
Si hay fiesta, saben cantar.
Si hay dolor, comparten penas.
Así es la gente del campo,
esta gente de mi tierra.
Santa Cruz, marzo 2026
Luis Hinojosa D.
