
No es la primera vez que he sentido la tentación de escribir una reflexión sobre el extraño y profundo eco, que esa anécdota haya podido tener en mi quehacer diario y en la valoración que hago de los resultados.
Hace unos cuantos años (todavía andaba yo medio derecho y tenía unos cuantos pelos más), nos corrimos una sonada "juerga" mi amigo, Pepe el de "La Pura", (hijo de Julio, no el otro) y yo. Los dos solitos, mano a mano, empezamos con un "cafelito solo", en el bar "Carmen de Valentín", seguidos de unos cuantos moderados cubatillas, y terminamos en la sala del "pub Alambique", que regentaban los marroquíes, en la urbanización de "Los Castaños", a las seis de la mañana, después de cantar y bailar "Paquito el Chocolatero" y unas cuantas excentricidades más, de esas que va pidiendo el cuerpo, conforme se va calentando con el energético combustible de los cubatas de ron, de Larios o por el chocolate de los "Lumumbas".
Sobre las cinco de la mañana, en ese momento en que la euforia de borrachera, llegada a su cenit, decae y se entra en el turno de los melancólicos sentimentalismos, del "yo a tí te quiero mucho", que le decimos al "colega" y si me apuras, hasta alguna lagrimilla, en el paroxismo sentimentaloide más exacerbado de amistad e identidad afectiva, va mi amigo Pepe y me dice, mirándome fijamente a los ojos, mientras nos apoyábamos mutuamente el uno en el otro, para no salir rodando por el suelo: "-Juan Miguel, yo a tí te quiero mucho y te aprecio aún más. Yo sé que tú eres un hombre de mucha cultura y que tienes un buen pico". Por aquellos años, yo estaba metido hasta las cachas en la política y en mil y un compromisos socio culturales en los que día sí y otro también, estabas obligado a usar y practicar la dialéctica y aprender en sesiones aceleradas a fundamentar tus argumentos. En verdad, nos pasaba lo de la famosa escuela de Manolito "La Arenilla", famoso personajillo de mediados del siglo XX en El Llano, que no sabía leer ni escribir, pero que puso una escuela por ver si enseñando, de camino, aprendía él también a leer.
El ser portavoz de mi grupo en el Ayuntamiento, más los mítines y mesas redondas electorales y múltiples eventos y compromisos sociales, culturales y políticos, propiciaron y favorecieron que, efectivamente, me fuera soltando en mi facilidad de oratoria y argumentación, haciendo un uso más depurado de la dialéctica. Había conseguido, con tiempo y práctica y alguna mejor disposición personal, lo que popularmente se conoce como "tener un buen pico".

Pero, volvamos a la sala del "Alambique",para que no se nos vaya el hilo. Después de reafirmar su apreciación, me dijo: "-!sí, tú tienes muy buen pico, amigo, pero yo tengo que decirte que con "el pico" sólo no basta, hace falta también, "la pala". En la vida, hace falta "pico y pala". Y te digo más, Juanmiguel, te voy a decir que tú eres pico, pero yo soy pala y creo que, ni basta con tu pico ni sobra mi pala. En la vida hacen falta las dos cosas, "pico y pala".
¿Se puede expresar una síntesis más escueta y acertada de teoría y praxis?. Seguimos nuestra "pea" y amaneciendo, nos fuimos a nuestras casas. Pero si os digo la verdad, sorprendentemente, "más frescos que lechuguinos". ¿Cómo se puede con aquellos niveles de borrachera, expresar un pensamiento serio y de tanto calado, ni cómo en plena "jumera", se pueden captar las consecuencias del dicho, hasta hacer desaparecer el más mínimo indicio de chispera?.
Han pasado los años y hemos recordado alguna que otra vez, el ritmo de "Paquito el Chocolatero" y recordado la anécdota del "tú pico y yo pala". Y nos hemos seguido guardando un extraño sentimiento de mutua amistad. Porque este Pepe, es "trabajosillo" algunas veces, pero inteligente, siempre. Doy fe.
No es la primera vez que he sentido la tentación de escribir una reflexión sobre el extraño y profundo eco, que esa anécdota haya podido tener en mi quehacer diario y en la valoración que hago de los resultados.
Pasaron unos años, y hoy me encuentro retirado de la febril y agobiante actividad socio política, profesional y cultural de aquellos intensos años: política, sindicato agrario, ayuntamiento, Hortollano- Hortícolas, Cooperativa "El Poljé", Asociación Cultural La Brecha, Ampa de padres de alumnos y la Biblia en pastas, si se terciaba, que todo lo llevábamos "pa'lante". Las cosas se hicieron como se hicieran: unas salieron mejor y otras salieron peor; está claro que todas podían haberse mejorado. Pero para eso hubiera sido necesario una mayor armonía en el tándem que hoy nos trae a esta reflexión: un mejor equilibrio entre "pico y pala".
En todos los proyectos que intentamos desarrollar, habíamos demasiados "diplomados" y pocos
"obreros", muchos teóricos y pocos prácticos, mucho "pico" y poca "pala". Así, proyectos teóricos bien elaborados, como la cooperativa "El Poljé", Hortícolas - San Isidro, Junta Central de Usuarios de comunidades de regantes, primer semillero de siembra en cepellón, Asociación cultural la brecha, Asociación del caqui etc. se van al traste o languidecen... Mientras, iniciativas privadas donde "el pico y la pala" lo tiene que imponer el interés competitivo del propio empresario, crecen con vigor y fuerza, como "Rasoplant", Saliplant", "Los Granainos", "Serfran", "Llanofrehs" y el mismo "Hortoventas", que reacciona a tiempo fusionándose con "Tres Marías" y capean el temporal.
Claro que, no es sólo que el pico y la pala no hayan funcionado coordinadamente y en la dosis correcta cada uno, sino que, salvo excepciones, lo que es de todos, no es de nadie, por desgracia y vamos a estar con ese grupo, Sat, cooperativa o asociación, a "partir un piñón", mientras defienda nuestros intereses concretos, pero... ¿quién la fortalece hasta que tenga la fuerza suficiente, para poder ella,como ente, defender el grupo y a todos sus asociados.

Esta coincidencia se da totalmente en la empresa privada, donde los intereses de la empresa, coinciden plenamente con los del empresario, que por la cuenta que le tiene, velará por los intereses de la empresa, cuyo éxito y supervivencia, es el único ente que puede garantizar los suyos. ¿Es eso lo que ocurrió en la Unión Soviética?.
También el empresario velará, porque el binomio "pico y pala", funcione perfectamente sincronizado y en las dosis exactas.
En Hortollano fuimos pioneros en montar un semillero con planta en cepellón. Aquello contribuyó, junto a la transformación al riego por goteo, a la gran revolución de producción en El Llano, ya que permitía sacar hasta tres cultivos por campaña, donde antes se sacaba sólo uno. En nuestro Llano, por la brevedad de tiempo benigno, el cepellón es incluso de más utilidad que en los climas de costa y triplica la producción. Quiere esto decir, que el planteamiento teórico, de buscar una alternativa en el cepellón,no era una mala idea. Pero en cuanto afloraron los primeros problemas fitosanitarios o de afectación de las plántulas por climatología negativa, todos nos volvimos técnicos solventes, recomendando soluciones a aplicar, desde las más peregrinas, hasta alguna más sensata. Todo se volvió "pico", discurso teórico; mientras tanto, algo tan prosaico como sumergir las plaquetas de siembra en desinfectante lejía, imprescindible de hacerlo para la futura sanidad de la planta, o sea, "pala", no lo hizo nadie con el suficiente rigor y en un año llevamos a la ruina el semillero, causando graves daños al cultivo de sus asociados, porque extendimos una bacteriosis contagiosa, que pudo llevar al Llano a una severa cuarentena administrativa.
Estos mismos problemas los han tenido luego todos los semilleros profesionales, pero a base de rigor y de equilibrio entre "pico" y "pala", consiguieron superarlo sin graves consecuencias.
Y cambiando radicalmente de actividad y de sujeto ejecutor, digo que este desequilibrio palpable entre pico y pala, es un fenómeno generalizado y arraigado en la izquierda política, desde que Cristo andaba por el mundo, pero asimismo y según se interprete, la derecha también participa del mismo desequilibrio pero esta cojearía desde el miembro opuesto del tándem. Esto se visibiliza en el dicho que expresa: la izquierda sólo tiene intereses políticos; la derecha sólo tiene intereses económicos. Se entiende que en los valores de la izquierda, prevalecen las propuestas y resoluciones teóricas e ideológicas, "pico", mientras que en los de la derecha, predominan las propuestas pragmáticas y economicistas, sin muchas florituras teóricas e ideológicas, "pala".
Desde sus convicciones confesionales, los ricos dirían: "a dios rogando, pero con el mazo dando" aunque luego "maceen" mucho más que rezan. Y a las izquierdas, desde sus vivencias agnósticas y laicas, remedando a Hölderlin, se les podría decir: con el "pico" se sueña, con la "pala" se vive. Y es bueno soñar, pero siempre que no nos impida vivir.
Juanmiguel.
Vídeo didáctico-narrativo
