
Descorazonadoramente, el 18 de julio del mismo año que murió el dictador, todavía una masa de gente humilde del pueblo, bajaba desde la plaza a celebrar la fiesta de aniversario del triunfo del dictador Franco en la guerra civil.
Decía Eladio Herranz, en la presentación en Zafarraya, de su magnífico libro "El tercer día. Caminando sobre ruedas", autobiográfico, en el que narra su propia experiencia, de quedar parapléjico tras accidente de moto, en uno de los '"spot" de los cortos que proyectó, "que no sirve de nada adaptar la ciudad, si no hacemos lo mismo con las personas, en el proceso adaptativo". El lo explicaba y aplicaba, desde el punto de vista de la diversidad funcional, pero también desde el de otras diversidades: sexual, psíquica, de raza, de color, etc. De qué sirva eliminar barreras físicas, poner rampas y ascensores, en las calles y edificios al servicio público, promulgar leyes y normas antidiscriminatorias y que garanticen los derechos de esas personas, si a la vez no conseguimos "adaptar" la mentalidad y el comportamiento de la gente, para que las medidas den su fruto de integración, respeto y convivencia.
Ahora quiero trasladar este razonamiento,al caso que nos ocupa y en el que habría que interpretar esta evolución desde el punto de vista político, pues nos vamos a referir a la Transición Democrática en España, en El Llano y en nuestros pueblos y las consecuencias que haya podido tener para la calidad democrática en España, la insuficiente "adaptación" a las nuevas exigencias, de la ciudadanía soberana.
Porque en un tiempo récord, después de casi cuarenta años de inmovilismo de la dictadura, tras la muerte del dictador, cambian las estructuras del estado, se proclama rey y Jefe del Estado a Juan Carlos que, nombra presidente del gobierno, a Adolfo Suárez, un político del régimen anterior, con supuesta vocación democrática y se produce de forma rápida en el tiempo, lo que, remedando a Eladio Herranz, llamaríamos el proceso de "adaptación" de las estructuras del estado a la nueva democracia naciente: se legalizan los partidos políticos (incluido el partido comunista) y sindicatos libres y de clase, se disuelven las Cortes franquistas y se celebran las primeras elecciones generales, en junio de 1977. Al año siguiente, octubre de 1978, se redacta, proclama y aprueba en referéndum, la Constitución que regula y consagra todos los derechos y obligaciones de los españoles.
Utilizando el símil de Eladio, con la Transición y la llegada de la democracia, se adecúan y "adaptan" todas las instituciones y poderes del estado a la nueva realidad democrática, así: legislativo, ejecutivo, judicial, militar y de orden publico, pero quizás aquí también nos olvidamos de adecuar y "adaptar" (formar y educar) a los ciudadanos para su participación en la vida democrática y ser realmente el ente y agente transformador y activo del principio democrático que propone que, "la soberanía reside en el pueblo". Es decir, capacitarlos y empoderarlos, para ser los verdaderos protagonistas de las evoluciones y transformaciones democráticas.
Todos acuerdos y pactos de la Transición, incluidos los reconocidos y celebrados "Pactos de la Moncloa", que buscando un deseado acuerdo, tanto significaron de renuncia y sacrificio propio, pero que de forma involuntaria o deliberadamente, olvidaron crear un principio de "formación ciudadana permanente", o que consideraran oportuno la "despolitización de las masas" que lamentablemente quisieron confundir con las prácticas de proselitismo dogmático. Al fin y al cabo, quizás muchos pensaron que las "masas politizadas son mucho más difíciles de gobernar. (Pero también de engañar, añado yo). Quizás les sobrevino el recuerdo de la situación de pre-guerra, quizás también que se gobierna más fácilmente a una ciudadanía menos politizada y más sumisa, aunque se corra el riesgo de que, en el tránsito, deje de ejercer como "ciudadanía" y se conviertan en "súbditos". Y quizás sea esa pérdida de la calidad de ciudadanos, la que nos haya llevado a esta situación de desencanto, descontento y deterioro democrático que ahora padecemos. Porque sólo la acción de una ciudadanía soberana y empoderada con una buena formación política y democrática, ejercida mediante su voto, participación y movilización, puede ser garantía de una buena salud de las libertades y la democracia. Podemos estar seguros de que con una ciudadanía así empoderada hubieran sido imposibles los episodios de corrupción institucional, sea del color que sea, las sentencias injustas a veces de los jueces, rayando la prevaricación, o los fraudes permanentes de incumplimiento de programas electorales o el que después de veinte años de que se promulgara la ley de memoria histórica, García Lorca siga enterrado en "una cuneta anónima" y Queipo de Llano en una iglesia.
Con esta dotación de formación política o de "adaptación" democrática, acabaríamos de golpe con el simplismo dogmático de "los míos los buenos y los otros los malos", que sí ha tenido desde siempre consecuencias nefastas. Porque esto no es una guerra de buenos y de malos, sino una práctica o principio, donde cada uno defiende sus propuestas desde sus propias convicciones o intereses de clase y donde los ciudadanos, en el uso de su soberanía, deciden libre y conscientemente lo que juzguen más oportuno, o mejor se adecúe a sus intereses.
Lo contrario significaría, y es mucho de lo que hoy está pasando, estar en manos (y pies) de la desinformación permanente, de los continuos "fake news" de las redes y medios de comunicación o de la continuada propaganda demagógica, populista o interesada de uno u otro grupo.
Un ciudadano con criterio político, es decir, "adaptado" y preparado para ejercer la función democrática y para ejercer su soberanía mediante el voto, reflexionaría y discerniría quién defiende mejor sus intereses y sabrá siempre adónde le interesa dirigir su voto.
Pero esta formación y adecuación de los ciudadanos al régimen de libertades, nunca se ha producido durante el período democrático. Lo más parecido a esto, fue la creación de la asignatura de "Formación para la Ciudadanía", en el contexto de la Lode, la ley de educación que sustituye a la Logse, y que con la "Ley Wert", fue eliminada y sustituida por la restituida asignatura de religión. Se podría haber reformado, recortado o ampliado contenidos, otorgarle o no, valor lectivo, pero erradicarla y sustituirla por la asignatura de religión, unos principios que sí pertenecen al ámbito individual y privado, me parece una aberración y un intento interesado, de favorecer que los jóvenes y los hombres y mujeres del futuro, carezcan de criterios propios para ejercer con objetividad su soberanía en el voto y en tantos eventos y situaciones de la vida. Sin ese criterio, formación y adecuación, difícilmente podrán ejercer su libertad y su soberanía, por lo que se deteriorará la democracia y la vida pública que, permitirá los políticos corruptos, los jueces prevaricadores o los militares golpistas.
Cada vez que desde nuestra desinformación y apatía democrática digamos: "todos los políticos son iguales" o "yo paso de política", tal vez estemos inflándole la barriga y el bolsillo a aquellos que tienen unos intereses muy diferentes a los nuestros.
Cuánta razón tenía Eladio Herranz, cuando afirmaba en su charla, refiriéndose al impacto del hecho de la diversidad que, "de nada sirve que se adapten las ciudades si no adecuamos también a los ciudadanos"..

La Transición política en El Llano
La celebración de las primeras elecciones generales libres y por sufragio universal, de la transición política en España, el 15 de junio de 1977, no supusieron la llegada de las libertades y la democracia real a España ni al Llano. Ni siquiera las segundas, celebradas en marzo de setenta y nueve, ya bajo la cobertura de una constitución democrática, que se acababa de aprobar en referéndum, tres meses antes, lo que suponía un gran avance en la consolidación de la democracia y la restauración de las libertades. Y es que, remedando y recordando a Eladio Herranz en su alocución de presentación de su libro, en el salón de actos del Centro de Mayores Blas Infante, "para que haya democracia, no basta con adaptar las leyes y las instituciones públicas de un país, si no conseguimos antes, o a la vez, adaptar, concienciar y educar a las personas, a los ciudadanos", para el uso y disfrute pleno de esas libertades.
El 1 de abril de 1979, se celebran las primeras elecciones municipales democráticas, sobre las que luego volveremos y que supusieron un mayor acercamiento de la política y la democracia real al pueblo y a la gente.
En Zafarraya y en El Llano, un grupo de personas, hombres y mujeres, sin filiación política alguna, pero comprometidos seriamente con la recuperación de las libertades en España y con la causa de la justicia social y la aminoración de las desigualdades, quizás por intuición, fuimos conscientes de esta debilidad del pueblo, de todos los pueblos de España, sobre todo en el medio más rural, de no saber del todo lo que nos jugábamos o de valorar, asumir, afrontar y disfrutar de la conquista de las libertades y la democracia, cuya llegada ya se intuía en los inicios de los años setenta. Descorazonadoramente, el 18 de julio del mismo año que murió el dictador, todavía una masa de gente humilde del pueblo, bajaba desde la plaza a celebrar la fiesta de aniversario del triunfo del dictador Franco en la guerra civil y del golpe de estado que la precedió, al que ellos llamaban "El Glorioso Alzamiento Nacional". Y desde nuestra limitada preparación política, fuimos elaborando un plan sobre la marcha que. primero fuera sacudiendo el miedo de décadas de la gente "normal" del pueblo, sobre todo de los más mayores que, tenían demasiado fresca en su memoria, los terribles "latigazos" y castigos ejemplares" de los primeros años de represión de la dictadura; y después, intentando formar a la gente en los valores democráticos de respeto y convivencia con los demás. (Todavía me martillea en la memoria, cuando después de arrasar la izquierda en las primeras elecciones municipales, el sentimiento compartido por algunos de "los nuestros", era que, deberíamos desatar una "caza de brujas", para tomarnos justa revancha contra los que habían detentado responsabilidades administrativas en la época anterior).
En esos años, (primeros setenta), llega un nuevo cura a las parroquias del Llano, Zafarraya, Ventas y Almendral, de corte progresista, como ocurrió en muchos pueblos de Andalucía y en muchos barrios populares de las grandes ciudades (Granada no sería una excepción), Elías Alcalde Martín. Con su colaboración y liderazgo, iniciamos una serie de actividades como reuniones, grupos de debate, asambleas, trabajos culturales, lúdicos, deportivos, de ámbito escolar, etc. a fin de concienciar a la gente y familiarizarla con los valores democráticos que se iban abriendo paso lentamente en la sociedad española y en la gente de nuestros pueblos. Para el desarrollo de todas estas actividades, usábamos sin empacho, las instalaciones parroquiales de la iglesia en los pueblos del Llano; desde los edificios de culto, a las casas parroquiales, sabiéndonos amparados y protegidos por los acuerdos del Concordato, entre la Santa Sede y el régimen de la dictadura. ( Por una vez, estos acuerdos iban a favorecer una causa justa).
En 1974, el mismo día del atentado de ETA contra Carrero Blanco, un grupo de jóvenes, ultimábamos una representación teatral en el espacio escénico de la iglesia de Ventas, con la obra "El mercado del agua", de un autor danés de vanguardia, de "protesta y ensayo". Con el atentado, hubo que suspenderla, pues las cosas se pusieron muy tirantes y se endureció la represión del régimen. Se representaría el año siguiente y en el mismo escenario, siendo un éxito.
Consolidamos el grupo de teatro, que llevó a cabo múltiples representaciones, tanto clásicas como de vanguardia, representando también con el tiempo, todo el repertorio de García Lorca.
La casa parroquial en Zafarraya, se convirtió en sede permanente de reuniones y asambleas de toda la gente progresista y comprometida del Llano, que quiso sumarse a las actividades predemocráticas en el pueblo. No dependió nunca de ningún partido político concreto u organización sindical, ni de grupo organizado formalmente, sino que dependía de las decisiones espontáneas, independientes y colectivas, surgidas en las asambleas. Semanalmente desfilaron por estas reuniones - asamblea, todos los partidos, legalizados y sin legalizar, que en aquellos momentos formaban parte del espectro político en España: PCE, PESOE, PSA, PSP, PT, PCPE, LCR, OIC, MCA, ID, DC, IR, PRC etc. y otros muchos de menor incidencia electoral luego. Y a todos se les dio las mismas facilidades y oportunidad de participar, si bien es cierto que, los partidos de la derecha, se auto excluyeron de participar. A estas reuniones - asambleas, siguieron otras decenas de actividades e iniciativas de todo tipo: culturales, municipales, profesionales, sindicales, de padres de alumnos, deportivas, donde se reivindicaban cambios democráticos en todos los frentes sociales.
Mientras, el cura Elías desde sus homilías dominicales, creaba también concienciación humanística, democrática y religiosa, desde una interpretación del Evangelio mucho más cercana a los pobres y desheredados de la tierra y ligada a la llamada "Teología de la Liberación, movimiento que surgió en la Iglesia después del Concilio Vaticano ll. Todas las actividades desarrolladas tenían una doble finalidad: quitar el ancestral miedo a la gente normal y dotarlos de capacidad crítica y de autogestión democrática, para que en la inminente democracia que se nos venía encima, pudieran actuar como ciudadanos y ciudadanas libres y útiles al proyecto común de democracia viva y real. Y se cumplió sobradamente.

El 15 de diciembre de 1976, el referéndum para la Reforma Política, en las que, por primera vez se eligen los miembros de las mesas electorales por sorteo universal y democrático, entre todos los electores, saliendo elegidos por azar, mi hermano Emilio y yo mismo. Reseñar como anécdota que, nos mantuvimos en huelga de hambre durante toda la jornada, en solidaridad y protesta por la detención y traslado a Loja de tres jóvenes, y orden de detención contra otro que huyó hasta Barcelona, porque en la noche anterior a la consulta, pintaron en paredes y fachadas del pueblo, la clásica hoz y martillo de la enseña comunista. Aunque en mi opinión, en justicia les cabría algún castigo, aunque sólo fuera por el maltrato que le dieron al símbolo de los comunistas, que les salió horrorosa, algo así como cuando Emiliano y Arturo Canario, cantaron La Internacional en el bar de La Parrala, en los inicios de los sesenta.
Fue también aquel año predemocrático de 1976, el de la elevación de la tensión entre los elementos facciosos locales más recalcitrantes y el cura Elías, que terminó con una cobarde agresión física y la quema del coche a éste, que también sufrió una fuerte sanción gubernativa de quinientas mil pesetas de la época, por celebrar una misa por los muertos de los luctuosos sucesos de Vitoria, el día 3 de marzo, en el que perdieron la vida cinco personas por la acción policial.
El pueblo a una, "como en Fuenteovejuna" y espontáneamente, se puso en acción y le bastaron cuarenta y ocho horas para recaudar suficiente dinero como para pagar la sanción y reponer el coche quemado.
Ante el escándalo provocado en la zona por los sucesos y el que ya se barruntaba el temor de que estos comportamientos muy pronto podrían pagarse en votos, la autoridad provincial, decide levantar la sanción al cura Elías, que con el dinero recogido y tras aprobación en asamblea de casi todos los donantes, decide comprar un amplio solar en la parte alta del pueblo, con la intención de llevar a cabo un proyecto futuro de "Hogar del Pueblo" y Casa de la Cultura. A poco de estrenado el nuevo año de 1977, en el recién adquirido solar, aparece una gran pancarta con un premonitorio mensaje escrito en ella, "Pueblo, ha nacido la esperanza", jugando con el doble sentido de la celebración cristiana de la Navidad y la esperanza que traía el nuevo año que empezaba, preñado ya de nuevos aires democráticos.
Cuando en semana santa de ese año, el gobierno de Suárez, por sorpresa y entre un significativo "ruido de sables" de los sectores más reacios del ejército, legaliza al Partido Comunista, el proceso democrático en España, crece muchos enteros en credibilidad. En ,)Zafarraya, como en miles de pueblos y ciudades de España, una manifestación masiva y espontánea recorre las calles del pueblo con gritos de alegría y cantando La Internacional.
Éstas y otras acciones que expondré después, nos daban la garantía de que se cumplían sobradamente los objetivos marcados: erradicar el miedo de la gente "normal" y que se desarrollara una conciencia crítica individual y colectiva. Y efectivamente, en Zafarraya y en casi todo El Llano, se había perdido el miedo mucho antes de las primeras elecciones y el pueblo había tomado conciencia de sociedad democrática. Consecuentemente con esto, en las primeras elecciones democráticas o por sufragio universal, la izquierda barre, en concreto el PCE, cuando todavía ni siquiera había nadie militando ni en ese ni en otros partidos de la izquierda. Y es que, sinceramente creo que, el movimiento ciudadano que se generó en Zafarraya en la lucha por las libertades de aquellos años, fue de los más intensos e interesantes que se dieron en toda Andalucía y como expresa en su libro, "Zafarraya, El Polge y su cultura", José Antonio Moreno, "similar, si no más intensa que la que se generó en el pueblo sevillano de Marinaleda".
Entre otras actividades permanentes y continuadas en el tiempo, tres movilizaciones más destacadas se gestaron en aquellos años que van entre las dos primeras elecciones generales de la Transición, como culminación de las inquietudes y la efervescencia de la sociedad civil y de los movimientos ciudadanos: una de ámbito local en Zafarraya, con carácter de reivindicación juvenil, por las incumplidas promesas del ayuntamiento franquista, con respecto a un proyecto de polideportivo y las otras dos, de carácter agrícola y en el ámbito de todo el Llano. Una fue la conocida como "la guerra de las lechugas", que ya traté más extensamente en un relato específico sobre ese movimiento y la otra fue la primera huelga general de jornaleros en todo El Llano.

En la movilización juvenil, la reivindicación era lanzar un proyecto para la construcción de un polideportivo en unos terrenos que había cedido al Ayuntamiento del pueblo, una propietaria de Granada…., con la condición de que fueran utilizados sólo, para uso lúdico y deportivo. En principio hubo consenso entre el colectivo juvenil que gestionaba este movimiento y el Ayuntamiento, última corporación franquista del pueblo, llegando a conceder a la juventud, la explotación de la caseta oficial de baile de las fiestas de septiembre, para recabar fondos para el proyectado polideportivo. Se vivieron las fiestas con euforia y esperanza por todo el sector juvenil que, trabajó unánimemente por el objetivo común marcado. Hasta se elaboró una maqueta del soñado polideportivo, cuya exhibición en las fiestas, hizo las delicias de grandes y chicos. Posteriormente y de forma inexplicable, el ayuntamiento, al que los dedos se le volvían huéspedes, acosado por las sospechas y las susceptibilidades de que "el movimiento por el polideportivo", estuviese manipulado por "los rojos de siempre", rompe la baraja, los acuerdos y "la hucha", llegando hasta a apoderarse de los fondos generados por la explotación de la Caseta Oficial por el colectivo juvenil. Esta decisión tuvo el efecto de provocar la ruptura total entre ayuntamiento y movimiento juvenil que, terminó con una acción de protesta de los jóvenes y una sanción gubernativa indiscriminada contra dos miembros del colectivo a los que, las autoridades provinciales consideraron responsables de los hechos: un maestro nacional de Ventas, que nos acompañaba en aquellas jornadas reivindicativas y contra el autor de este relato. La última movida del colectivo juvenil, fue muy eficaz y original: ante la avalancha de donativos solidarios para compartir la sanción, se decidió en asamblea, limitar la aportación individual, a diez pesetas. En un sólo día, se recaudó de largo la cantidad de la sanción que fue de cinco mil pesetas de la época. La participación fue masiva y casi unánime y por primera vez tuvieron el mismo protagonismo los jóvenes y las jóvenes de Zafarraya y Almendral, sumándose también, muchos jóvenes de Ventas.
La movilización de los agricultores, en lo que se llamó la "guerra de las lechugas", fue la gran acción colectiva y predemocrática del Llano de Zafarraya. El nombre adoptado por el grupo para su desarrollo y gestión, no puede ser más significativo: "La Unión del Llano". Como he dicho antes, no me extenderé en su exposición, porque ya lo hice en un relato especifico sobre la misma. Sólo decir que esta movida, como todas las de aquellos años, también se ideó, preparó y gestionó en esas asambleas de concienciación que se celebraban semanalmente en la casa parroquial, dándole forma y aprobándose sus acciones y organigrama en multitudinarias asambleas públicas de agricultores de todo El Llano, en el local del antiguo cine y parque público de Zafarraya y antigua estación del tren en Ventas. Decir también que, en la jornada anterior a la masiva manifestación de agricultores del Llano en Málaga, después de tres días de huelga general en los tres pueblos, el día 20 de julio de 1977, el cura Elías y yo mismo, estuvimos visitando a todos los medios audiovisuales y escritos de la capital malagueña (prensa, radio y televisión), acompañados y arropados por el muy querido y recordado en El Llano periodista alhameño, Antonio Ramos Espejo, que le dio y propició, la excelente cobertura periodística y de radio y tv. que tuvo la acción.
A pesar de que eran ya tiempos casi democráticos (las primeras elecciones generales se habían celebrado meses antes) y de restauración ya de los partidos políticos, el gran éxito de esta movilización, fue su carácter apolítico, en la que participaron todos los agricultores del Llano, independientemente de su tendencia política o ideología y quizás también porque a nadie se le ocurrió usar la nefasta frase de, "esto es política" que, fatídicamente, tantas veces rompería la "unidad de acción", en posteriores acciones realizadas colectivamente en tantos sectores.
La tercera gran movilización de aquellos años, fue la huelga general de los jornaleros en todo El Llano, que entonces eran casi en su totalidad, autóctonos, a diferencia de hoy día en que casi exclusivamente, son mano de obra inmigrante. El objetivo era la exigencia de mejora salarial y optimizar las condiciones de trabajo. Después de tres días de huelga y encierro posterior en la iglesia, en los que la gente del pueblo se volcó con ayudas económicas y alimentarias para los encerrados, conseguidas las reivindicaciones, se volvió a la normalidad.
En el año siguiente, se elabora por las cortes constituyentes, una nueva Carta Magna, que es corroborada por el pueblo español el 6 de diciembre del 78. Aprobada la Constitución, España se homologa con las democracias europeas y parece que la democracia se consolida. Pero en El Llano, tuvimos la experiencia de que las libertades seguían estando en peligro. En España se comprobaría lamentablemente, tres años después con el intento de golpe de estado de Tejero. Aquí, en la feria de Ventas de 1978, sufrimos la invasión de un numeroso contingente de neofascistas de Fuerza Nueva, con intenciones descaradamente provocativas, llamados, respaldados y protegidos por algún elemento local faccioso y con la pasividad de alguna fuerza de orden público, que no acababa de entender su lugar en la democracia. Sólo la madurez y la convicción en la no violencia de la gente progresista del Llano, que hacía años que había perdido el miedo, se pudo evitar una noche trágica. También, y es de justicia reconocerlo, a la buena gestión de un militar de graduación autóctono, que les advirtió y disuadió de estar ni un minuto más en El Llano de Zafarraya.
El 1 marzo de 1979, se llevan a cabo las primeras elecciones generales constitucionales, que significan otro paso importante en la consolidación de la democracia y el 3 de abril de ese mismo año, se celebraban las primeras elecciones municipales en democracia. Como era de esperar, en Zafarraya arrasó la izquierda, con mayoría absoluta del Partido Comunista, con seis concejales de once, tres sacó la Unión de Centro Democrático (UCD), uno el Partido Socialista Andaluz y otro, para el Movimiento Comunista de Andalucía, formación que encabezaba yo mismo y por la que salí elegido. Extrañamente no sacó concejalía el Psoe, que por circunstancias no se había organizado en El Llano todavía, cuando se celebraron las municipales. En Ventas también ganó la izquierda.
Como la municipal es la administración más cercana a la gente, ahora sí empezaba a percibirse la entrada real de la democracia. La euforia de la conquista paulatina de las libertades se vivía también en el pueblo con pasión, así como cada uno de los hechos, actos, efemérides y celebraciones del momento. Fueron los tiempos románticos y festivos de la participación política. En el pueblo, la gente se afiliaba masivamente a los partidos, como algo normal y natural. La participación en todas las consultas electorales se acercaba en Zafarraya al 90% del censo. Los plenos eran de asistencia multitudinaria con amplia participación popular al final del plenario, con todos los grupos políticos presentes y obligados a responder las interpelaciones de la gente que pedía la palabra. Había mucha más pasión y debate que ahora, pero nunca vimos en aquellos años el encono agresivo y descalificante que se introdujo muchos años después en el debate político municipal. Afrontamos la gestión de los nuevos ayuntamientos, asfixiados por la agudísima precariedad económica, ya que al régimen anterior de la dictadura, nunca le preocuparon las necesidades de los ayuntamientos. Durante dos años ( puesto que obligaron a prorrogar los presupuestos para 1980), hicimos frente cada ejercicio con un presupuesto total de cuatro millones y medio de pesetas ( unos veintisiete mil euros de ahora) que escasamente llegaba a pagar a los funcionarios municipales ( que no eran más de cuatro, en conjunto) y el alambrado público que, a veces pasaba a impagado. Podéis imaginar con que presupuesto se financiaban las fiestas, la cultura o el deporte. Con imaginación, participación y trabajo, disfrutábamos de unas fiestas y ferias dignas y variadas, desde el trabajo compartido del voluntariado de la gente, celebrábamos veladas culturales con representaciones teatrales, poéticas, musicales, folklóricas etc. autogestionadas por nosotros o con la participación a veces gratuita y solidaria de figuras ya consagradas en el cante y las letras, como Carlos Cano, Enrique Morente, Luis García Montero, Carmen Linares, etc.

El primer alcalde democrático de Zafarraya ( que luego renovaría alcaldía durante tres legislaturas más, aunque bajo distintas siglas), fue José Luis Martín Chica, maestro de escuela natural de Zafarraya, con el que compartí la primera tenencia de alcaldía durante tres legislaturas. En la primera, como concejal electo del MCA, no detentaba ninguna tenencia de alcaldía, pero en la práctica, sí funcionaba como un miembro más del grupo de gobierno, acompañando al alcalde en sus visitas y gestiones en Granada, cuantas veces hizo falta. Era la peculiar forma de entender y actuar entonces, de los grupos políticos y personas que conformábamos el Ayuntamiento. Con aquellos presupuestos, no sé podían esperar milagros en la gestión, pero sí pusimos los mimbres para el futuro desarrollo del pueblo y del Llano. Posteriormente llegarían las grandes obras e inversiones en el pueblo: nuevo edificio para el ayuntamiento, con amplio salón de actos, para los concurridísimos plenos públicos, con modernas oficinas municipales, e instalaciones para las oficinas de correos, juzgados, Educación de Adultos y Mujer, colegio público nuevo, con traslado de todos los cursos a las modernas instalaciones del Colegio Público “,Enrique Tierno Galván”, avenida de circunvalación al pueblo, que se transformaría con el tiempo, en la ronda oficial de acceso, circunvalando el pueblo, primera fase del polideportivo, regulación del urbanismo, con la aprobación de las primeras Normas Subsidiarias”, Centro Cultural y de mayores de El Almendral, gestión del agua para la constitución de la primera Comunidad de Regantes social, adquisición amplia de suelo urbano y promoción de viviendas sociales de autogestión, nuevo modelo de gestión del monte publico para el aprovechamiento de caza y pastos, dotar de recursos hídricos la red de agua potable, urbanización de casi todo el pueblo, después de la instalación de darros y agua potable, Centro de Mayores en Zafarraya, etc. etc.
Pero hay una acción o un logro que, no necesitó de gran inversión o complejas gestiones, sino de sentido común, sensibilidad o inteligencia, pero que a la larga ha reportado al pueblo más beneficios que muchas inversiones cuantiosas. Y fue, que el Ayuntamiento, cuando el investigador y antropólogo Cecilio Barroso y su equipo, excavaban en la Cueva del Boquete, en la búsqueda de posibles restos humanos de Neandertal y terminada la subvención de la Junta de Andalucía, ante la disyuntiva de cerrar la investigación con resultados negativos o qué el Ayuntamiento valorara correr con los gastos de albergue y manutención del equipo de investigadores, más una pequeñísima aportación económica (12.000 pts.) para gastos varios, se optó por la segunda opción. A los diez días, tuvo lugar el gran hallazgo de encontrar entre otros muchos fósiles, una mandíbula y un fémur, perfectamente conservada, de lo que luego sería considerado por un riguroso estudio antropológico, como el último Neandertal de Europa. El equipo de investigación lo bautizó con el nombre de “El Hombre de Zafarraya”, en justo reconocimiento por la ayuda prestada por la corporación a la investigación y justificado en que su espacio de caza sería El Llano de Zafarraya. Hoy, el nombre de Zafarraya, aparece en los libros de texto de nuestros hijos y de todos los niños del mundo y en decenas de estudios antropológicos de los investigadores de universidades de medio mundo, a la misma altura y categoría científica que el yacimiento de Atapuerca, en Burgos.
Ciertamente, Chica fue un buen alcalde en tiempos tan difíciles y seguramente uno de los más queridos por el pueblo, en la democracia. Aunque yo opino que fue mucho mejor alcalde que “ex-alcalde”, pues nunca se ha sabido entender con sus sucesores en la alcaldía, de su misma formación política, ni apoyar, colaborar y animar, como le correspondía y era obligado. Como tantos “ex” a distintos niveles (Felipe, Guerra, Aznar, Leguina, Esperanza Aguirre o decenas de alcaldes de nuestro propio entorno, que no han superado el síndrome de “saber apartarse”.
La democracia siguió avanzando en El Llano y en España. La rotunda respuesta de los españoles con la masiva manifestación popular, rechazando el intento de golpe de estado de Tejero, fue el mejor termómetro de las ansias de libertad y democracia del pueblo español. La victoria de la izquierda en el 82, cerraba el largo ciclo de la transición política en España. Luego se fue apagando la efervescencia democrática de los primeros años y se inició la época del desencanto y de tanta gente “quemada”, dándose la paradoja de que muchos de los desencantados, no se habían “encantado” nunca y la mayoría de los “quemados”, no habían encendido en su vida ni una simple cerilla. Otros seguimos ahí, incombustibles y, ya puestos, “nos gustaría morir con las botas puestas.
Juanmiguel.
