Conociendo China (VIII). El templo Gao Miao-Zhongwei (Ningxia)

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     Según los datos históricos, Zhongwei corresponde a la visión durante las alucinaciones que sufrió Fengyao y fue levantado con el objetivo de defender el recinto antiguo de esta próspera y bulliciosa ciudad en una encrucijada de caminos en torno a los desiertos de la región.


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     Se localiza al sur de la capital Yinchuan de donde la separan algo menos de 200 km, justo en la ruta hacia el gigantesco complejo lúdico de Shapotou junto al río Amarillo (sur). No es una ciudad muy interesante, pero ahí tenemos el bello templo del siglo XV que por sí mismo merece la visita

     El templo es del período Yon Le, 1403-1420 (Dinastía Ming), cubre un área de 6.895 m² y presenta una altura de 29 metros y casi 300 habitaciones de diferente tamaño en su recinto. Se caracteriza porque está levantado a tres alturas y tres son también las religiones que lo utilizan de manera continua: budista, confuciana y taoísta, en definitiva: un templo multiconfesional que fue destruido y reconstruido en varias ocasiones, de ahí esa particularidad o cruce entre diferentes estilos arquitectónicos. Según los expertos es el claro ejemplo de los antiguos y clásicos templos chinos. Se interconectan los aposentos entre ellos a medida que uno asciende por el recinto religioso.

     Camino del templo también nos encontraremos la célebre puerta del Tambor levantada en la época de la Dinastía Ming, similares ejemplos existen también en otras ciudades, es como si se copiaran esas estructuras que servían de puerta, torre de vigía y control de mercancías si la información que nos dieron es correcta.

     La puerta XUAN se levantó en honor de Buda, tras cruzarla uno inicia el ascenso a la segunda estructura que por unas estrechas y empinadas escaleras de madera, se llega a la cima de los tres pisos y en donde, según la leyenda, uno se puede permitir el lujo de tocar las estrellas. La realidad es menos poética, pero permite observar los preciosos tejados llenos de infinidad de figuras que forman los cantos y las tejas de estos multicolores edificios religiosos. Numerosos animales e infinidad de formas naturales aparecen ante tus ojos. Asimismo es posible obtener una amplia visión del conjunto próximo al templo que nos permite tener una idea de la ciudad desde donde está enclavado el complejo religioso.

     Impresionan los subterráneos en donde aparecen los numerosos “regalos” para los pecadores que infringen las normas religiosas. Pues eso: menos mal que sólo los cristianos teníamos infierno, entonces ¿qué era lo que allí se exponía? Antes que un recinto religioso, aquello parecía la cámara de los horrores porque los suplicios que esperan “en el más allá” al que infringe las preceptivas normas religiosas son de los que realmente quitan el sueño. Quizá por ello para acceder a esta sección se requiere una petición expresa porque nunca me encontré esta parte en los templos budistas que había visitado con anterioridad.

     El templo superior, o mejor dicho, el tercer piso, está considerado como “el top” de los antiguos tempos chinos. Su empinada escalera se convierta en uno de esos retos para el visitante, aunque sinceramente, merece la pena hacer el esfuerzo para llegar hasta lo alto de la atalaya y contemplar la ciudad.

     La explanada central se presenta como parque que acoge a una serie de artesanos y pequeños negocios para los visitantes o simples curiosos que pasean por los diferentes puestecillos, imaginamos están buscando alguna de las muchas gangas que a veces se descubren en el más inverosímil de los rincones, los aficionados a la numismática encontrarán también una gran cantidad de monedas chinas de diferentes épocas a precios realmente asequibles.

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    Hasta la próxima aventura. Juan Franco Crespo.


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      Juan Franco Crespo, hijo de Diego Franco Portales y de María Crespo Crespo. Nació en mayo del 1953. Vivía en el número 5 del Callejón de la Parra. Fue auxiliar de telégrafos. Junto con sus padres y hermanos marchó a Cataluña, donde se hizo profesor.  


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