Conociendo China (IV). Zhenbeipu: los estudios cinematográficos del oeste de china (Ningxia)

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     Otra jornada que no te deja indiferente, la visita a los gigantescos estudios cinematográficos, uno de los tres más grandes de China, se localizan a 35 kilómetros de la capital de la provincia, Yinchuan (Ningxia), en lo que antiguamente fueron dos grandes castillos levantados por las dinastías Ming y Qing para defender los territorios chinos de los ataques de las tribus del norte de las montañas Helan.

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     En concreto y aprovechando que los GPS están de moda en los vehículos de nuestros días, las coordenadas geográficas son 38º 36’ 48.10” N – 106º 3’ 49.66” E sería el emplazamiento exacto de la vieja Fortaleza Ming. Los 38º 36’ 53.78” N – 106º 4’ 3.38” E la posición de la Fortaleza Qing que serían convenientemente restauradas tras el estado en que se encontraban después que un violento terremoto asolara la región. La carretera nacional 110 nos llevará hasta este impresionante lugar de recreo al pie de la zona oriental de las Montañas Helan o si lo prefiere al noroeste del aeropuerto capitalino.

     Las fastuosas instalaciones muestran no sólo el mundo del espectáculo, sino los espacios en los que se han rodado infinidad de cintas y que recrean la historia del pueblo chino con la reproducción y grandes decorados que nos hacen revivir ese mundo sumamente turbulento y belicoso. En definitiva, la historia hasta ayer mismo, cuando reproduce, con todo detalle, casas y calles de la región en el siglo XX.

     Zhan Xianling y su equipo se lanzaron a la aventura de crear un imperio en una zona nada propicia –por las difíciles y extremas condiciones climatológicas- pero ha demostrado su capacidad de atracción para el público chino. Sólo han pasado veinte años [fueron levantadas en 1993] y uno se queda boquiabierto por la magnitud del planteamiento lúdico-temático. Nada extraño que la zona haya recibido la máxima calificación y sea una de las cien mejores atracciones turísticas de toda China [figura como una de las 500 de todo el continente asiático]. Se trata, en fin, de una de las más grandes atracciones turísticas que los habitantes de Ningxia consideran un verdadero tesoro.

     El autor-director Zhan Xianling también tiene una impresionante sala con sus obras literarias y ejemplares en los múltiples idiomas a los que fue traducido. Con impecable exactitud ha reproducido no sólo edificios, sino calles enteras que permiten realizar un viaje en el tiempo con una fidelidad de la que muchas veces carecen los libros de historia.

     La localización se parece a un cuento de hadas, como si fuera algo inexistente, prácticamente no te das cuenta desde la carretera y de golpe te encuentras en sus instalaciones. Deambulando por sus gigantescos espacios uno va descubriendo infinidad de fotogramas de películas de renombre aunque, quizá por la novedad, quizá por la notoriedad que da un Premio Nobel, SORGO ROJO basada en la obra de Mo Yan, es prácticamente conocida en todo el orbe y aquí uno encuentra sus escenarios prácticamente intactos aunque, lógico es decirlo, quedan mejor en la cinta que en la realidad.

     Sorprende también la fidelidad a la historia [contrasta con España donde nuestro inmediato pasado se trata de borrar y adaptar esa realidad a un mundo ficticio, caprichoso. Como si la historia pudiera cambiarse por el iluminado político del momento y sus clacas de turno, según las circunstancias y color político del que gobierna, eso simplemente es manipulación] y allí nos encontramos, sin tapujos, con la realidad de la revolución cultural en toda su crudeza. La recreación de aquellos turbulentos años y, a juzgar por las expresiones, nadie se sorprendía por ese pasado reciente, ni mucho menos de los principales protagonistas de ese período histórico.

     Excelente el servicio de acogida y el centro de restauración que ofrece una gastronomía al estilo hui que no te deja indiferente; incluso los visitantes pueden alojarse allí y disfrutar en toda su plenitud en unas fastuosas instalaciones creadas por la extraordinaria capacidad de un director de cine visionario.

     Personalmente destacaría el amplio salón con mobiliario antiguo o tradicional, la grandiosidad y la belleza de esos muebles contrasta con la vida efímera de nuestros días. En algunas obras de carpintería el precio es exorbitante [aparece a título de información, puesto que no están a la venta, simplemente como orientación de la rareza y el valor del mobiliario], uno puede percatarse de la pasión que pusieron sus constructores. El dragón o el ave fénix siguen siendo esas figuras, míticas por excelencia, en la iconografía china.

     Muy instructivas las profesiones antiguas que, en algunos casos, nosotros mismos conocíamos de nuestra niñez y en las que fuimos invitados a participar [recordemos que el servicio de comunicación de los estudios realizaba una filmación de nuestra visita y seguramente ese material formará parte del futuro paquete promocional de las instalaciones]. De entre las que me tocó ser protagonista, destacaría la tradicional forja que me devolvió a mi niñez, cuando los días de frío o lluvia nos refugiábamos en la Fragua de Montoya [en mi Alhama natal]. Allí, martillo en mano y con el tradicional fogón manual avivando el fuego que se realiza con el clásico carbón de piedra, fuimos partícipes del espectáculo dedicado a machacar el hierro para poder darle forma.

     Impresionante la fortaleza de terracota de la Dinastía Qing o sorprendente la ceremonia de una boda al estilo tradicional en la que el protagonista sería el ganador senegalés que logró atrapar la pelota que la chica, oculta tras un sugerente velo, le lanzó desde el balcón. Si la pelota no cae a tierra, la persona que la atrapa es la elegida para ser desposado y ahí nos tocó, tanto al ganador de la India como al de España, fungir como testigos por los padres de los contrayentes. No entendíamos nada, pero los centenares de chinos que se agolparon en aquella esquina de la calle se lo pasaron en grande a juzgar por las risas y los centenares de fotos que lanzaron hacia aquellos occidentales [o extranjeros] aquella mañana de diciembre donde el sol nos volvió a ofrecer una atmósfera sumamente tibia en contraste con las gélidas temperaturas nocturnas.

     Los estudios se han constituido, en sí mismos, en un modelo de fidelidad para servir de ejemplo a otras áreas con miras a preservar las reliquias del pasado con ciertas garantías de durabilidad; integran rigor, placer y modernidad, sin perder de vista perseverar en la historia para transmitirla a las nuevas generaciones, gracias también a las decenas de trabajadores que uno se encuentra mientras deambula por el gigantesco recinto, caracterizados con las vestimentas o las herramientas de época que, inevitablemente, nos llevan a los diferentes períodos de la rica historia de China.

     Aquí filmó Zhang Yimou [o Juanito MO] su famosísima película basada en la obra del Premio Nobel. Escogió estos escenarios para la filmación de Sorgo Rojo [un tipo de vino que también se puede saborear a pocos pasos de los escenarios utilizados para la película, o mejor aún, el mismo escenario; allí funciona una destilería tradicional que expende el licor muy parecido a nuestro aguardiente, aunque para mi gusto, mucho más suave y de menor graduación]. Este director fue el responsable de la espectacular e inolvidable ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

     Tras finalizar la comida completamos el recorrido hasta casi las tres de la tarde cuando ya se da por finalizada nuestra presencia en los estudios cinematográficos que nada tienen que envidiar a los famosos de la Universal en los Estados Unidos [En China se le conoce como el Hollywood Oriental] y, por supuesto, uno puede protagonizar su propio video o spot, para ello, previo pago claro está, dispone de los profesionales para llevar a cabo su deseo “in situ” y después poder saborear esa filmación en la tranquilidad del hogar.

     Hay diferentes vídeos disponibles en la red, nosotros les recomendaríamos éste www.youtube.com/watch?v=1nINeYmXJ3s seguramente explicará con imágenes la grandeza de este centro de filmación cinematográfica, aunque se utiliza para el resto de plataformas que las modernas tecnologías han puesto en nuestras manos. También se puede visionar algo en la web institucional www.chinawfs.com

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    Hasta la próxima aventura, Juan Franco Crespo.


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      Juan Franco Crespo, hijo de Diego Franco Portales y de María Crespo Crespo. Nació en mayo del 1953. Vivía en el número 5 del Callejón de la Parra. Fue auxiliar de telégrafos. Junto con sus padres y hermanos marchó a Cataluña, donde se hizo profesor.  


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