
Dos carrozas, dos enganches y cuatro caballistas fue todo lo que pudo verse este año en la Romería del Vino de Alhama.

A la controversia generada por el cambio de ubicación se sumó, además, la tormenta inesperada que descargó sobre Alhama durante la madrugada y primeras horas de la mañana. Minutos antes de las cinco, y hasta poco antes de las diez, la lluvia, acompañada de aparato eléctrico, volvió a hacer acto de presencia y terminó por «aguar la fiesta», en el sentido más literal de la expresión. Los litros de agua caídos dejaron el terreno del recinto mojado y añadieron otro elemento de incertidumbre a una jornada que ya comenzaba marcada por el polémico cambio e ubicación.
A las diez de la mañana estaba prevista la misa en la Plaza del Rey. Al finalizar, debía producirse la salida hacia El Vadillo. Sin embargo, cuando parecía que la jornada podía comenzar con normalidad, otro nubarrón descargó un nuevo, aunque breve, otro golpe de agua. La organización decidió entonces aplazar la salida hasta la una de la tarde.
A la hora inicialmente prevista ya había vecinos ataviados para la ocasión, aunque la espera se prolongaría durante unas horas. Mientras tanto, en El Vadillo, el recinto preparado para la celebración, con una carpa que probablemente estaba pensada fundamentalmente para proteger del sol, se convertía en ese momento en un buen refugio frente a esta eventualidad meteorológica, se indicó que continuaran los preparativos de la olla jameña y de lo previsto para este día.
Una espera marcada también por el terremoto
La Plaza del Rey —oficialmente Plaza de Alfonso XII, el rey bajo cuyo reinado se construyó precisamente este barrio de La Joya después del terremoto de 1884— fue concentrando poco a poco a los participantes. La espera tuvo además otro asunto de conversación inevitable: el terremoto de esta misma madrugada. El seísmo, con epicentro en las proximidades de Alhendín, alcanzó una magnitud de cinco grados y se produjo a la 1:04 horas. La sacudida se dejó sentir con claridad en Alhama y distintos puntos de la comarca, provocando momentos de alarma en muchos vecinos.
Con el paso del tiempo la plaza fue animándose algo más, aunque muy lejos de la afluencia que esta celebración llegó a alcanzar en años anteriores. La lluvia, sin duda, no ayudó, pero tampoco parece que, incluso con una meteorología favorable la participación hubiera sido mucho mayor, el propio lugar elegido para la concentración ofrecía ya una primera impresión de lo que podía esperarse. Las posibilidades de la plaza son limitadas y el espacio acotado era reducido, por lo que se intuía la poca participación esperada.
Una salida muy lejos de otros años
Pasada la una de la tarde llegó finalmente la orden de salida por el recorrido previsto.
La imagen resultó inevitablemente triste para quienes hemos conocido esta fiesta con la entidad, participación y ambiente que llegó a tener. Dos carrozas, dos enganches y apenas cuatro caballistas componían una comitiva que poco tenía que ver con aquellas Romerías del Vino que durante años fueron una de las citas más esperadas del calendario festivo de Alhama.
La lluvia había dado una tregua y El Vadillo, algo encharcado pero con el espacio ya preparado, comenzó a recibir a los romeros-vinateros de 2026.
La fiesta, finalmente, pudo celebrarse. Pero queda la sensación de que la Romería del Vino de Alhama ha quedado reducida este año a una expresión mínima de lo que fue.
Imágenes de este día























































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