
La Marea Blanca en Granada es el clamor de una ciudad que se niega a ver su salud convertida en negocio.
Se denuncian la privatización del sistema y se exigen más recursos y personal para el Servicio Andaluz de Salud.
Hoy no ha sido un domingo cualquiera en Granada. Quienes hemos recorrido las calles del centro este mediodía hemos sido testigos de un sentimiento compartido que iba mucho más allá de una simple protesta: era una mezcla de indignación y urgencia por salvar lo que es de todos.

Bajo un cielo que aún recordaba los estragos de la reciente tormenta y la calima que estos días ha teñido la provincia, los Jardines del Triunfo se han convertido en el punto de partida de una marea humana. A las doce en punto, miles de personas —unas 5.000 según las estimaciones policiales— hemos iniciado una marcha que ha hecho vibrar el corazón de la capital.
El recorrido por la Gran Vía, Reyes Católicos y la Acera del Darro ha sido un goteo constante de consignas y pancartas. El lema que abría la marcha no dejaba lugar a dudas: ‘Más negocio, más mortalidad’. Entre la multitud, no solo había profesionales sanitarios; se respiraba un apoyo transversal de más de medio centenar de colectivos sociales, desde asociaciones vecinales como Albaicín Habitable hasta organizaciones como Granada Acoge, todos unidos por la defensa de un sistema sanitario universal y de calidad.

Lo que hemos vivido hoy es la respuesta de Granada a una situación que ya muchos consideran insostenible. Mientras caminábamos hacia el Paseo del Violón, las conversaciones entre los manifestantes se centraban en lo mismo: la sobrecarga asfixiante de la Atención Primaria, el drama de unas listas de espera que no dejan de crecer y la sensación de que se están desviando recursos públicos hacia manos privadas de forma progresiva.
Además de las reivindicaciones generales de la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública, hoy también han tenido voz problemas específicos de nuestros pueblos, como las quejas de los vecinos de Valderrubio, o la urgente necesidad de reforzar los equipos de salud mental y mejorar las condiciones de quienes nos cuidan.

Esta movilización en Granada no ha sido un hecho aislado, sino que ha resonado al unísono con el resto de las capitales andaluzas, en una convocatoria coordinada por la Marea Blanca. Al llegar al final del recorrido, el mensaje ha quedado claro: la salud no puede ser una mercancía. Granada ha salido a la calle para exigir que la inversión regrese a los centros de salud y hospitales públicos antes de que el deterioro sea irreversible.




