No de sólo pan vive el hombre

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    Si yo tuviera que hacerme una imagen de Sancho Panza, Bernabé probablemente se llevaría todas las papeletas. Bernabé era más bien achaparrado, de rostro amable y bonachón, pero corpulento en su estatura. Yo lo recuerdo siempre vestido con un pantalón de pana, y un chaleco también de pana marrones, de ese marrón de pana, que parece que fuera primero la pana antes que el propio color.

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     Siempre arropaba su cabeza, fuera el tiempo que fuera, con una boina también de pana marrón, de la que solo se desprendía para rascarse la coronilla, y soltar en ese instante un largo y pausado bostezo. Era evidente que la boina en la cabeza de Bernabé se había ganado un estatus atemporal y perenne. Bernabé siempre llevaba su “buchaca”, que era como a él le gustaba llamar a su zurrón, en bandolera. Un zurrón para quien no lo sepa es una bolsa grande de piel o de cuero que se lleva colgada al hombro y sirve para meter y llevar cosas, generalmente cuando se va al campo, y que antiguamente usaban los pastores. Pues si Bernabé era pastor, y aunque no venga a cuento, hoy me ha venido su imagen a la memoria, y con ella otros muchos momentos de mi infancia en una escondida y serrana aldea de la provincia de Jaén. Es curioso cómo sin venir a cuento hay momentos en que la memoria se despierta de su cansancio dormido, y acude presta a inundar el alma de tenues silbidos de recuerdos, a veces tiernos y dulces, otras agrios alimonados. El caso es que ahora que lo pienso, y volviendo a aquellos días de salvaje infancia, cuando Bernabé y yo coincidíamos al fresco de la sombra de alguna higuera, o alguna encina, o en alguna fuente donde él abrevaba el ganado, o en algún prado o rastrojo donde llevaba a cabo sus tareas de pastorear a su rebaño de cabras y ovejas; las conversaciones eran siempre vastas, anchas y extensas, (Bernabé como buen pastor era un incansable locutor). He de admitir que siempre resultaron horas muy amenas las pérdidas y ganadas en aquellos bretes. Pues, aunque Bernabé no sabía ni leer ni escribir, su vocabulario y erudición que había ido adquiriendo en todos sus años de trashumancia, eran bastante amplios. Los años le habían labrado una capacidad peculiar para contar historias. He de confesar que a base de chascarrillo enriqueció mi conciencia y conocimiento de las cosas en aquella etapa de mi vida. Bernabé tenía dos frases que le gustaba repetir en generosa abundancia. En fin aquellas dos frases eran “al pan, pan y al vino, vino”, y la otra que es la que da título a este articulo: “No solo de pan vive el hombre”.

     Y ya que hablamos de pan, vamos a la tarea, Panadería Guitarro, elabora el pan en Jayena desde hace más de cinco décadas, su pan aún tiene ese aroma viejo y agradable de pan de pueblo. Es y siempre ha sido un negocio familiar, donde lo artesanal siempre ha primado por encima de lo industrial, hoy que tan de moda está eso del pan barato, (que está acabando con el buen pan), Panadería Guitarro sigue realizando la elaboración de este manjar tan nuestro y mediterráneo a la manera tradicional, con su masa madre ancestral. Aunque ello no quita la total adaptación a los tiempos modernos. Cierto es que no solo de pan vive el hombre, pero el pan es un alimento que ha estado junto al hombre desde tiempos pretéritos. Me viene a la memoria aquel refrán de: contigo pan y cebolla, bendita memoria. Ya lo decía Bernabé al pan, pan y al vino, vino.

     Como cada junio el verano iniciaba su andadura, y los niños despedían la escuela hasta septiembre, comenzaba un tiempo para ellos de descargo y excusa para el asueto, la despreocupación y la holganza. En agosto de 1994 celebraba su fiesta de quintos la Quinta del Canario. La fiesta duró tres días consecutivos, incluyendo las noches. Fueron catorce jóvenes que se denominaron así mismo “La Quinta del Canario”. A partir de entonces deberían de prepararse para realizar el servicio militar. Ya eran oficialmente hombres, aunque la mayoría aun no hubieran cumplido los dieciocho años. Los quintos fueron Alfredo Román Gómez, Fernando Aguado Ruiz, Raúl Navas Medina, David Matías Fernández, José Jaldo Valero, Jorge Escobedo Moreno, Antonio Moles García, Fernando Moles de Cara, F. Peregrina Medina, Eduardo Cerezo López, Sebastián Salcedo Fernández, Antonio Navas Ruiz, Fidel Ruiz Peregrina, y M. Arias Aguado. Señalar que la última asignación de destinos del servicio militar en España tuvo lugar el 8 de noviembre de 2000. El 31 de diciembre del año 2001 la mili ( el servicio militar obligatorio), quedó abolida por decreto, siendo más concreto se debería de decir suspendida. "Señores, se acabó la mili" fueron las palabras que empleó el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, para anunciarlo. Era el 9 de marzo del 2001.

     Alhama Comarcal daba la noticia: Jayena cuenta ya con un vehículo para su policía municipal. La localidad de Jayena cuenta desde el pasado día 24 de mayo con un vehículo para su policía municipal. El vehículo un Renault Clío 1900 diésel con matrícula Gr 2885 AG y con equipación completa para el menester al que se debe su uso, está valorado en unos dos millones de pesetas. Era junio de 1994, cuando se publicaba la noticia. Había sido creada la plaza de policía local en septiembre de 1992, y con ello se creaba el cuerpo de policía local de Jayena. El día 1 de febrero de 1994 se incorporó, (quien tiene la fortuna o la suerte de haber sido y ser, el primer policía local de Jayena), Luis Jaime Duran Pérez, de 22 años de edad a su puesto de policía local.

     Implacable como un vigía siempre atenta, la colina mágica, de nombre de flor, vela como una madre antigua y serena por su hija pródiga y adoptada, Jayena, que en su devenir cotidiano hormiguea como una atareada colmena, día a día en el bullicio de la vida sabiéndose protegida. Muchas noches estrelladas, y puestas de sol ha disfrutado quien suscribe desde ese magnifico balcón de Jayena que es el cerrillo de los Claveles, la colina mágica de Jayena. (Jesús Pérez. “Alhama Comarcal”, nº 45, septiembre, 1996). Alegórico Cerrillo de Los Claveles bajo la bóveda estrellada en limpias noches de verano, hoy herido por dos antenas de telefonía y el depósito de abastecimiento de agua potable de Jayena, dormita maltrecho en espera de tiempos mejores.

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    Alumnos de 6º y 7º despidiendo el curso escolar en junio de 1995

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    Jóvenes quintos celebrando que se miden para el servicio militar. Quinta del Canario, año 1994

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    Francisco Javier Rodríguez Martín (Panadería Guitarro) en sus labores de hacer el pan diario, año 1996

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    Escolares del CEIP Virgen del Rosario de Jayena celebrando el día de Andalucía, año 1996

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    Primer vehículo de la Policía Local de Jayena, junio, de 1994

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    Jayena vista desde el Cerrillo de Los Claveles cuando aún no estaban instaladas las antenas de telefonía. Año 1995

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