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Los incendios de El Almendral. Solidaridad: ahora más que nunca

Los días 18, 28 y 30 de mayo, se produjo el triple incendio de dos viviendas y un coche, propiedad de la misma familia, en el anejo de El Almendral.

 El suceso fue tan impactante en este pueblo y en todo el municipio matriz de Zafarraya, que hasta el propio Ayuntamiento vio “justo y necesario”, emitir una nota de apoyo moral y económico a la familia, ante la evidencia clara de que la desgracia se había cebado con ellos, por la ruin, criminal y delictiva acción de un desaprensivo y desalmado autor, del pueblo o de fuera de este ámbito poblacional. Anunciando, asimismo, realizar las gestiones oportunas ante la Diputación Provincial, para solicitar ayuda de los fondos del Programa de Emergencia Social, así como proveer otra ayuda de fondos propios, al tiempo que insta a la población para que apoye moral y económicamente a la familia afectada, abriendo a esos efectos, una cuenta en la Caja Rural Provincial.

 En días posteriores, la eficaz investigación de la guardia civil adscrita a la Policía Judicial de Loja, parece que concluye con la determinación de un presunto culpable, como autor de esta actividad pirómana, resultando, presuntamente, ser un miembro de la misma familia, según relata la misma nota de prensa emitida al respecto. 

 Es obvio, que, a la luz de esta información, la magnitud de la catástrofe familiar y el drama que esto conlleva, se agrava con mucho, al unir a las pérdidas económicas y materiales, el daño moral, afectivo y convivencial que supone, que el presunto autor de esas prácticas esté en el ámbito familiar. 

 Paradójica e incomprensiblemente, este agravamiento de la situación, provoca un contradictorio desinflamiento de la previsible solidaridad popular de la gente de Zafarraya y El Almendral y de falta de empatía solidaria material y moral con la familia. 

 No pueden los interrogantes, el miedo a lo desconocido, ni la sensación de riesgo que podamos sentir, ser superior a nuestra empatía y al altruismo solidario, que todos y todas debemos sentir ante una situación grave de alguno de nuestros vecinos.

 Para terminar, está reflexión, quiero aquí y ahora, mostrar mi total apoyo moral y económico en la medida de mi capacidad, a la familia, pero en todo caso, doblando mi compromiso sobre la magnitud de la ayuda autocomprometida en principio, solicitando de mis vecinos y amigos, que se sumen a esta actitud. Como sí, lo sigue haciendo con buen criterio, el propio ayuntamiento.
 Unidos todos, seremos mucho más fuertes ante las adversidades.

Juanmiguel.