Los siete magníficos

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Sospecho que a Felipe González le pasa como a mí, es decir que tiende a repetirse.

 Diré en mi descargo que yo, al carecer de una dotación para gastos de oficina y dos funcionarios a mi servicio, tengo que consultar personalmente todo lo que he escrito. Bien podría el señor González dar orden de que le recordasen que ya se ha puesto “hartizo”, granadinismo por cansino con el Camarote de los hermanos Marx y los dos huevos duros.

 Sospecho que la cultura cinematográfica del presidente González, tiene derecho a ser llamado así, es bastante exigua, si no encuentra mejor ejemplo para descalificar al gobierno actual que la escena de Una noche en la ópera. Naturalmente yo no voy a dar pistas a los enemigos de este gobierno. Pero hay una película que yo aprovecharía, mucho más moderna, por cierto.

 No sé si el argumento de Los siete magníficos está inspirado en Los siete contra Tebas, pero puedo suponer que sí. A fin de cuentas, casi todo el cine de Hollywood vive del pasado de las grandes tragedias griegas, o casi. Pero de lo que sí estoy seguro es de que la clásica, que no vieja, película, se adecua bastante más a la realidad política. Me explico. Un pueblo asolado por unos malhechores, “una organización criminal” dijo un juez, apela a pistoleros a sueldo para defenderse. Dado lo poco que tienen que ofrecer, únicamente siete aceptan el empleo. Estos siete son de distintas procedencias, ambiciones varias y distintos pelajes, pero todos tienen en común hacer frente a la banda de delincuentes. Afortunadamente aquí acaban las similitudes y no hay que lamentar ningún muerto por ninguna de las partes.

Que, si es usted del bando de los salteadores, perfectamente puede pensar que es el de los héroes y que cuando esquilman a los pobres de sus derechos y les roban las cosechas, lo hacen por su bien para no fomentar entre la clase más desfavorecida los pecados de la pereza, la gula, la lujuria y la avaricia. No me parece mal, cada cual se monta su propia película, según sus deseos.
 Otra película hay, que está basada en un libro y que el finado Rubalcaba empleó para referirse al entonces futurible gobierno de Sánchez y no voy a ofender ni la memoria del lector ni su cultura dando nombre a la innominada criatura, que es de sobras conocida. Hoy tenemos ese gobierno y a pesar de todo aún no ha arrojado a la niña al río, pensándola tierna florecilla que ha de flotar, no veo en ninguno de sus miembros, del gobierno digo, deseo alguno de llevar al país a ningún sitio que no sea estrictamente compatible con las democracias que nos rodean, ni con las directrices europeas y europeístas, que, como han visto no ya las orejas, sino de las orejas al rabo, al lobo entero, han dado en rectificar, al menos por ahora, las políticas disminuidoras de los estados de bienestar. Algo es algo.

 Por lo demás y por lo que leo en los medios digitales, las acciones tendentes a desestabilizar al gobierno, vía judicial, están siendo desactivadas en los propios juzgados. Ya solo resta ver lo que hace el Tribual Constitucional con los diputados que juraron como Dios les dio a entender y no como se supone que debe hacerse. Recomiendo a los lectores la lectura del artículo de Javier Pérez Royo al respecto (Pueden acceder desde aquí).

 Persona en la que fio, no por afinidad política, o sólo por afinidad política, sino porque creo que su vida y obra académica lo facultan para opinar de estos temas con algún fundamento jurídico.

 Nota: Si algún lector lo pide desvelaría cual es esa película que yo usaría para criticar al actual gobierno.



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