Boabdil pidió Alhama para entregar Granada

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 ¿Y quién no al ver que se quedaba sin la bella Granada? Alhama era el lugar ideal para un buen retiro tras la derrota total. Pero la reina Isabel quería mucho a Alhama para que esto fuese ni siquiera una hipótesis.

“Alhama, histórica”
Boabdil pidió Alhama para entregar Granada
Andrés García Maldonado

 "Dice Abulcácim que desde que Aben Comixa habló con el marqués de Villena sobre lo de Alhama quedó desesperanzado, y que en Sevilla encontró pocas dádivas y un recibimiento frío. También volvió desesperado Abulcácim cuando hizo la demanda de Guadix. Podemos suponer que Boabdil solicitó alternativamente la concesión de Alhama o de Guadix, para entregar a Granada".

 Con estas palabras, Juan de Mata Carriazo, nos hace ver como de la documentación existente sobre las negociaciones que se llevaron a cabo para que Boabdil entregase, ya en 1491, la ciudad de Granada, se desprende claramente que el primer lugar o ciudad que éste eligió y solicitó para sí, una vez entregara la capital del reino de Granada, fue Alhama.


Dibujo de Boabdil

 Atendiendo a las características de nuestra ciudad en aquellos momentos del siglo XV –y yo diría que casi siempre desde entonces-, no es de extrañar que así fuese. Se trataba de una de las ciudades importantes del reino, con excelente situación en el camino real nazarí que unía Granada con Málaga, plaza fortificada, con excelentes defensas, con edificaciones a tono con su importancia como población, con su río y, muy especialmente, con sus prestigiosos Baños y el bello entorno de los mismos.

 No puede dudarse que Boabdil conocía bien Alhama, así como que hube de descansar en ella o en sus Baños, pasando distintas temporadas a lo largo de toda su vida, como ya han expuestos numerosos historiadores al concretar Alhama como lugar de recreo y veraneo de familias reales granadinas.

 Así, cuando se inician las negociaciones para que entregue la ciudad de Granada, inmediatamente, al pensar qué lugar sería el más agradable para él y su familia, dentro de lo posible y quedando excluida, la Alhambra, piensa en Alhama y le encomienda a uno de sus representantes en la negociación, como fue su alguacil Yucef Aben Comixa, que pida a uno de los representantes de los reyes castellanos, como era el capitán general marqués de Villena, la ciudad de Alhama.



 Pero la respuesta, lógicamente, hubo de ser inmediata y tajantemente negativa. Alhama, prácticamente por lo mismo que la deseaba Boabdil, la querían los castellanos y, más aún, cuando los Reyes Isabel y Fernando le habían tomado tanto aprecio por haber sido la primera fortaleza conquistada a los musulmanes, y defendida y mantenida a costa de tanto esfuerzo. Además que, a todas luces, era imposible dejar en manos de los vencidos moros una fortaleza tan excelentemente fortificada y con tan buena situación estratégica en el reino que se deseaba poseer definitivamente.

 En el mismo transcurso de la guerra de Granada, Boabdil tiene variadas actuaciones relacionadas con Alhama. Por ejemplo, cuando es hecho prisionero en la batalla de Lucena, en 1483, y su padre recobra el trono de Granada. Entonces, su madre, Aixa, no reconociendo a Muley Hacén, envía a Córdoba, adonde había sido trasladado Boabdil, una embajada para negociar el rescate de su hijo.

 Los Reyes Católicos, bien aconsejados en este caso por el mismo marqués de Cádiz, don Rodrigo Ponce de León, con el propósito de mantener las discordias intestinas de sus enemigos -"divide y vencerás"-, aceptan la propuesta del rescate en las siguientes condiciones que resumo: Boabdil prometía ser vasallo fiel de los reyes castellanos, les pagaría un tributo anual de doce mil doblas de oro, pondría en libertad a trescientos cautivos cristianos, daría paso por sus tierras a las tropas cristianas que fuesen a guerrear contra su padre Muley Hacén y su tío el Zagal, se presentaría en la corte castellana cuando fuese llamado y, como nos afirma el historiador más profundo de la época de los Reyes Católicos, Alonso de Palencia, "... Era condición asimismo que éste -Boabdil- reconocería los antiguos términos de Alhama, para completa seguridad de sus moradores, y la facultad de transitar por los caminos antes permitidos a los moros que allí vivían".


 Fueron estipuladas por ambas partes treguas por espacio de dos años, dando Boabdil como rehén, para seguridad de que cumpliría lo pactado, a su propio hijo. De nuevo en Granada Boabdil, su presencia produjo el resultado previsto ya que, al ser éste proclamado por los  Abencerrajes, se opusieron a ello los Zegríes, hasta que, después de combates que duraron dos días, la intervención de los principales personajes de Granada consiguió el acuerdo de que Boabdil aceptase el establecerse como rey en Almería con sus partidarios.

 Lógicamente, esto favoreció a los Reyes Católicos para continuar la conquista del reino de Granada, mientras que, después de su humillante tratado con los Reyes de Castilla, Boabdil perdió todo su anterior prestigio, sin que las intrigas y prodigalidades de su madre lograran conservar a su lado a escasos partidarios, pues una gran mayoría de sus compatriotas comenzaron a despreciarle por renegado y vasallo de los reyes cristianos.

 Al no cumplirse la condición establecida en lo pactado en relación a Alhama, en lo referente a que se reconociesen y respetasen los antiguos términos de la población, como bien sabido es, durante aquellos años de la guerra de Granada, continuó el peligro sobre la ciudad-fortaleza de Alhama ocupada por los cristianos.

 Después de esto y antes de las últimas negociaciones de 1491 a las que hemos hecho mención y en las que, según afirma Carriazo basándose en la correspondiente documentación, Boabdil podía haber conseguido para sí la ciudad de Gladis, la que después se le negaría tras solicitarla una vez que le fue denegada la de Alhama.


Rendición de Granada

 Esto pudo haber sido posible cuando rendida Baza en diciembre de 1489, se sometió el Zagal a los Reyes Católicos, lo que llenó de consternación a toda la Granada aún musulmana y, en especial, a la capital, la que se encontraba llena de fugitivos y tornadizos y, amotinada la muchedumbre, se levantó contra Boabdil, a quien consi-deraban el causante de la ruina en la que se encontraba ya el reino, y sólo se aquietaron cuando tuvieron noticia de que los cristianos, a los que los mismos partidarios de Boabdil habían acudido a pedirle auxilio, entraban a talar la vega. A la par de todo esto, los reyes castellanos habían insistido a Boabdil que entregase ya la capital de Granada, según lo pactado en Loja, a cambio del título de duque o marqués de Gladis, pero el rey granadino se negó a ello, manifestando que se oponían a esta rendición gran número de granadinos, produciéndose nuevamente las hostilidades, que concluyeron con el largo sitio de Granada y la capitulación de la ciudad, partiendo el rey vencido para las Alpujarras.

 Se retiró a vivir Boabdil con los suyos al lugar de su señorío de las Alpujarras denominado Cobda, hasta que, siendo traicionado por su alcaide Aben Comixa, recibió por su patrimonio la cantidad de veintiún mil castellanos de oro, embarcándose, en 1493, en Adra con su familia, ya había muerto, dicen que de pena, su esposa, la sultana Moraima, y más de mil musulmanes, partiendo hacia el Norte de África.

 Fidel Fernández, combinando historia y poesía, nos describe esta salida de la siguiente forma: “...Y en los primeros días de octubre Boabdil con su madre, su hermana, sus dos hijos Ahmed y Jusuf, y algunos amigos y criados, salían del puerto de Adra en una carraca de Iñigo de Arríeta, mientras que en otra carraca genovesa, y dos galeones, iban hasta mil ciento treinta moros que huían espontáneamente de la dominación cristiana.

 ¡Así salió de España, al cabo de ochocientos años, desheredada y llorosa, la hueste aventurera de Tarick!"


Espada de Boabdil

 Y en lo que se refiere al final del último rey musulmán de Granada, escribe: "... Sin detenerse en Cazaza, ni en la inmediata plaza de Melilla, pasó Boabdil a establecerse en Fez, junto al califa Muley Hamet El Beni Marín, su pariente y amigo, que le prodigó todo género de atenciones, dejándole construir un alcázar, a imitación de La Alhambra.

 Treinta y tres años más tarde, en 1526, y precisamente al mismo tiempo que Carlos V hacía mención de Boabdil en La Alhambra granadina, se encontraba éste a orillas del Waud Al Hawit, o río de los esclavos, en Marruecos, con las tropas del citado califa de Fez que se enfrentaron con las hordas bárbaras de los hermanos Jarife, que le disputaron el trono, y por cierto se lo ganaron en aquella jornada.

 En uno de los cuerpos del ejército real iba Alí Athar, hijo del famoso alcaide de Loja -padre de la amada Moraima de Boabdil - que vimos morir en la rota de Lucena. La vanguardia fue mandada por un guerrero de encanecida barba y principalísimo porte, el cual hizo prodigios de valor y temeridad, hasta que sucumbió al número de los enemigos, con casi todos los que iban a sus órdenes.

 El ensangrentado cadáver de aquél heroico anciano, fue uno de los innumerables que arrastraron al mar las aguas del impetuoso río.

 Desventurado hasta después de muerto, sus cenizas no descansaron en la tierra.

¡Era Boabdil!"

 En esto creo que se equivoca Fidel Fernández, ya que se asegura un lugar donde estuvieron y pueden estar aún enterrado Boabdil, se habla de en Fez. Así, mi buen amigo José Antonio Arjona Muñoz, en nuestro último anuario del Patronato de Estudios Alhameños, escribía un artículo, tras haber tenido noticia del deseo de Boabdil de quedarse en Alhama, proponiendo efectuar alguna gestión para ver la posibilidad de que los restos del último rey nazarí se trasladasen a nuestra ciudad, donde deseo permanecer tras la derrota, puede parecer una meta harto difícil pero algo se podía intentar en este sentido y, así, rendir homenaje histórico a los reyes Isabel y Fernando, que tanto hicieron por la Alhama cristiana, y a Boabdil como representante de la otra cultura a la que tanto le debe Alhama. La "Proclama de Alhama", aprobada también por unanimidad del Pleno de nuestro Ayuntamiento es en síntesis esto mismo.

 Lo que afirmamos hoy, precisamente cuando democráticamente tantos queremos a Alhama, es que Boabdil, el último rey musulmán de Granada, convencido ya de su derrota, anheló tener a Alhama como su señorío para vivir con los suyos.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA
- Juan de Mata Carriazo Arroquia, "La Guerra de Granada", en Historia de España dirigida por Ramón Menéndez Pidal, Tomo XVII, Volumen I, Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1978.
- Fidel Fernández Martínez, "Boabdil", Editorial Tánger, Granada, 1939.
- Alonso de Falencia, "Guerra de Granada", traducción de Paz y Melia, Madrid, 1927.
- Andrés García Maldonado, "Cuando Boabdil quiso Alhama para rendir Granada", Patronato de Estudios Alhameños, Anuario 1999.
- Andrés García Maldonado, “Isabel la Católica y Alhama”, Excmo. Ayuntamiento de Alhama, Málaga, 2004.
- José Antonio Arjona Muñoz, "Por la paz y la concordia humana y cultural", Patronato de Estudios Alhameños, 2015.
- "Proclama de Alhama", 27 de febrero de 1992, Víspera del Día Histórico de Alhama.

Nota: Las imágenes de actores corresponden a las de la serie Isabel de TVE.

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