Esteban Valdivieso, cantautor

Entrevistas



“La versión musical del "Ay de mi Alhama" de Joaquín Díaz me parece  un poquito sosa y a la de Paco Ibáñez le falta el tono del Sur"


04/12/2004.- El cantautor Esteban Valdivieso (Nador, 1951) es  licenciado en Historia y exdirector del Centro de Documentación Musical de Andalucía, participó en los 70 en el Movimiento "Manifiesto Canción del Sur". A finales de esta década, junto a Aurora Moreno publicó dos discos: "Aynadamar", con jarchas y cantos sefardíes, y "Mar adentro", que reúne textos de García Lorca, Alberti, Cernuda, Juan Ramón Jiménez, Javier Egea y Elena Martín Vivaldi, entre otros. En 1998 publica "Fumar en Berlín", álbum que recoge un ramillete de canciones con poemas de autores compuestas y cantadas por él mismo y en el 2000, "Estabas tú en el humo" es un verso de Javier Egea a quien Valdivieso dedica un CD de catorce canciones con aires de muy distinto signo que oscilan entre la rumba-tango hasta el rock. El  sábado, 24 de julio, estrenó su particular versión del ¡Ay de mi Alhama! en el transcurso de la VIII Velada ¡Alhama, ciudad de los Romances!

- ¿Cuándo decide Esteban Valdivieso dedicarse a la música? 

- Es difícil concretar la respuesta. Las "canciones" me han gustado siempre y desde que mi padre me regaló una guitarra allá por 1963 en Baza, el cantarlas y tocarlas ha sido ha sido una eterna constante en mi vida. A la hora de elegir especialidad en la Universidad, los tiempos que corrían y el deseo de mi padre de que hiciera una carrera "normal" (yo ya quería hacer música) me llevó a estudiar Historias. Pero, yo andaba ya en un grupo de música moderna (Querubines) a lo "Brinco", después contacté con Manifiesto Canción del Sur, y reivindicamos una forma de hacer música pensando en esta tierra, su cultura y sus gentes. Paralelamente disfruté en el Coro de Santo Domingo (futura Coral Ciudad de Granada) cuando tocar la guitarra en la misa de doce era revolucionario e inconformista. Después el servicio militar y a la vuelta (1977) la urgente búsqueda de trabajo me lleva a varios frentes de la administración pública. 



- ¿Cómo entra en contacto con Aurora Moreno y Javier Egea?
 

- Con la enfermedad que se lleva a mi padre, veo que la vida se escapa y comprendo que una de las cosas que más me ilusionan y motivan (los sentimientos, poemas, canciones) está agonizando en el sueño o en lo que se da por imposible de realizar, por lo que decido que esa ilusión la voy a llevar a la realidad y en un grupo formado por Aurora Moreno y el inolvidable Javier Egea que quería aprender a tocar el violonchelo comencé mis estudios "reglados" musicales que por supuesto aún no han terminado. 

- ¿Se puede compaginar la docencia con la vida del cantautor? 

- Con muchas dificultades pero cuando algo te apasiona y forma parte de tu vida, se hace lo que haga falta. Más de una vez, a la vuelta de algún concierto dado en medio de la semana, he dado las clases sin dormir. Y con todo el empeño del mundo. Ahora, es cierto que las horas de clase van en proporción directa al deterioro de las cuerdas vocales, y, sobre todo, en una materia como es la que imparto que es la música, con mayúscula, tan inmaterial y tan marginada en el sistema educativo. Y es bastante traumático comprobar como se va perdiendo la voz en la vorágine de la enseñanza. 

- ¿Qué disco y tema le ha dado más satisfacciones? 

- El que está por llegar. Bueno, bromas aparte, el disco que más satisfacciones me ha dado ha sido Aynadamar, que era interpretado por Aurora Moreno y contenía un repertorio de jarchas y música sefardí. No obstante mi canción emblemática ha sido el poema de Antonio Machado: "Yo voy soñando caminos" incluido en mi primer CD en solitario Fumar en Berlín. 



- ¿En qué está trabajando actualmente?
 

- Pues en un nuevo CD donde va a haber textos de poetas de las Al-Andalus que han conformado la actual Andalucía, y más concretamente Granada. Es decir, textos de Ibn al-Jatib, Moaxajas anónimas del Kunnas Al-Haik, poemas de Javier Egea, Javier Benítez, Luis Cernuda, García Lorca y el propio Esteban Valdivieso. Anuncio que hay un tema con especial fuerza que se llama “Cuantas noches vencí a la luna” y espero que sea ese el tema que uno sueña en el paraíso. 

- ¿Qué opina de las dos versiones más conocidas del romance ¡Ay de mi Alhama!? 

- Es curioso lo que este gran romance puede dar de sí. Son versiones muy distintas. Joaquín Díaz se acerca más a la tradición castellana, tipo canciones de rueda, o tonadas infantiles que los niños cantan mientras saltan a la comba, por ejemplo. Me parece un poquito sosa. Lejos del espíritu de la letra. Paco Ibáñez se acerca más al dramatismo del romance pero le sigue faltando ese tono del Sur, ese color del Mediterráneo, las inflexiones que genera la indiosancracia andaluza. 



- ¿Qué pretende aportar con  su versión, aparte de ser la primera realizada por un músico granadino? 

- Creo que no soy yo quien debe decirlo. Lo que si voy a intentar es que, cuando haya terminado de cantar el ¡Ay de mi Alhama! (y tengo en contra el handicap de que la gente tiene en la memoria las otras dos versiones comentadas), se pueda sentir y pensar la música como propia del poema. 

- ¿Desea añadir algo más? 

- Quizá hacer hincapié en que hay momentos de mi vida tanto en el aspecto personal como en el artístico que han estado ligados a Alhama de Granada y que en esta fase de mi itinerario vital agradezco profundamente la posibilidad de volver como artista en solitario, con todo un bagaje de recuerdos y de canciones nuevas que tienen el sabor de la historia y la frescura del presente. ¡Ojalá hagan volar el corazón de la gente que me escuche hacia esos lugares que se anhelan por la serenidad y la esperanza que guardan!