Jayena en la guerra civil española antes y después (II)

Imprimir

Publicidad

Final publicidad

b_580_900_16777215_10_images_stories_jayena_prensa_antigua_02.jpg

  La Segunda República española supone uno de los tiempos clave y más agitados de la historia contemporánea española.

 El propósito y la ilusión de democratización y evolución que se abre en 1931, y que tantas esperanzas estimularon en extensas capas de la población española, concluyó con una cruenta y dramática guerra civil de persistentes consecuencias y profundas secuelas de tragedia.

 La victoria de las candidaturas republicanas en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 en las grandes ciudades (la corriente republicana había triunfado en 41 capitales de provincia) precipitó el 14 de Abril de 1931 la proclamación de la República. La profundidad del movimiento popular llevó a que el rey Alfonso XIII, aislado y sin apoyos, se exiliara. El rey marchó hacia el exilio la noche del mismo 14 de abril de 1931. El día 16 de abril, se hizo público un manifiesto, redactado en su nombre por el duque de Maura, hermano del político Miguel Maura, y del que el día 17 sólo informó el diario ABC, en portada: “Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró en todo tiempo generosa ante las culpas sin malicia.

 Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa.

 Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos.

 También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles.”

 Alfonso XIII dejó el país sin abdicar formalmente marchándose a París, estableciendo posteriormente su residencia en Roma. En enero de 1941 abdicó en favor de su tercer hijo, Juan de Borbón. Murió el 28 de febrero del mismo año


 Se constituyó un Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora, formado por republicanos de izquierdas y derechas, socialistas y nacionalistas. El gobierno provisional debía regir el país hasta que unas nuevas Cortes Constituyente facilitaran perfil a un nuevo régimen. Desde un principio el nuevo gobierno tuvo que responder a las ganas y aspiración general de reformas. Adoptó las primeras medidas para la reforma agraria, instruyó reformas laborales, emprendió la reforma militar, aprobó legislación educativa y puso en marcha el Estatuto provisional de autonomía de Cataluña. Por ejemplo, y como muestra el 29 de mayo de 1931 por Decreto del ministro de Instrucción Pública, Marcelino Domingo, se crea el Patronato de las Misiones Pedagógicas, con el fin de difundir la cultura general, la moderna orientación docente y la educación ciudadana en aldeas, villas y lugares. Ello hace posible que al amparo de este decreto durante la segunda república Jayena cuente por primera vez con una biblioteca pública.

 El ambiente social, sin embargo, se alborotó desde el inicio. A la vez que la CNT y otras organizaciones, promovían una amplia campaña de huelgas, los enfrentamientos entre la Iglesia y el nuevo gobierno fueron inmediatos. El sector más conservador de la Iglesia, capitaneado por el Cardenal Segura, puso todo tipo de trabas al nuevo ejecutivo. El dormido anticlericalismo surgió de nuevo y en mayo de 1931 diversas iglesias y conventos fueron asaltados y quemados. La opinión pública católica se apartó desde un primer momento del nuevo régimen republicano. Finalmente, en junio de 1931, tuvieron lugar las elecciones a Cortes Constituyentes en un ambiente de relativa calma. Las urnas dieron una clara mayoría de la coalición republicano-socialista. La nueva Constitución, aprobada en diciembre de 1931, manifestó claramente las ideas de esta mayoría.

 En Jayena como en muchos pueblos de la Comarca, de la provincia y España, no fue diferente, el contexto social que se vivió. Además la miseria económica coartada en la que se encontraba la villa, que la hacía sumirse en un estado de pobreza extremo, así como de tosquedad general, hizo aflorar atisbos de especial conflictividad en aquellos años.

 “La festividad del Corpus de 1931 revistió especial conflictividad en Jayena porque el párroco y el secretario del Ayuntamiento colgaron en sus ventanas banderas monárquicas. Un indignado grupo de afiliados del Centro Obrero Socialista las retiraron y quemaron en la vía pública armando tal revuelo que fue preciso suspender la procesión programada (El Defensor, 6 junio 1931)”

 El pueblo en dominio de unos pocos terratenientes que ejercían el poder económico y social, en connivencia con la autoridad religiosa, era por momentos en la recién instaurada república un espejo de lo que estaba ocurriendo en todo el país. “Más belicoso era el sacerdote de Jayena un, al parecer, importante propietario de tierras que se distinguió en dos incidentes. El primero cuando un gitano embriagado fue, navaja en mano, a exigirle unos jornales que le debía; el párroco lo redujo golpeándole con un bastón. Meses después unos campesinos quisieron reclamarle otros jornales que les adeudaba, pero el párroco los recibió con dos tiros de escopeta. Por este hecho lo detuvo la guardia civil, aunque el cura quedó en libertad al declarar que los disparos los había efectuado un sobrino suyo que en aquellos momentos estaba con él. Precisamente las denuncias por posesión ilegal de armas constituyeron el motivo, en diversas ocasiones, del registro de casas rectorales por la guardia de asalto”

Algunos rotativos de la época recogieron noticias de lo sucedido en la villa jayenera:

Detención de varios Individuos
b_580_900_16777215_10_images_stories_jayena_prensa_antigua_02.jpg
Granada, 29. —En el pueblo de Jayena, el alcalde ordenó la detención de los vecinos Victoriano Pérez Maldonado, Miguel García Martín, Ignacio Conejón Aguado. José Castro Castillo, Francisco Espejo López y Manuel Castillo García y otros más, porque en la mañana de ayer estos individuos recorrieron el pueblo dando gritos subversivos. 30/12/1931, La Libertad

Un alcalde socialista huye con fondos de l.as cantinas escolares
b_580_900_16777215_10_images_stories_jayena_prensa_antigua_03.jpg
Granada 21. — El alcalde socialista del pueblo de Jayena, se fugó hace días en unión de los fondos de las cantinas escolares.
Se ha efectuado una Inspección en dicho Ayuntamiento y se ha advertido que no se llevaban libros de actas ni contabilidad alguna. En el asunto interviene el Juzgado (22 marzo 1933, el Imparcial)

Recogida de numerosas armas en un pueblo de Granada
b_580_900_16777215_10_images_stories_jayena_prensa_antigua_01.jpg
GRANADA 22. —En Jayena la Guardia Civil ha Intervenido 418 armas de fuego de todas clases. (La Época viernes 23 noviembre 1934)

Del cinco al 16 de junio de 1934 como ocurre en todo el partido judicial de Alhama, y la provincia de Granada, se convoca una huelga general agraria en Jayena, cuyo oficio había sido presentado el día 30 de mayo por la sociedad obrera de Jayena. El seguimiento es irregular, a días, debido a la presión que sufren los huelguistas por parte de patronos y autoridades locales,(no olvidemos que nos encontramos en el denominado bienio negro).

 El descontento del pueblo de Jayena hundido en la miseria y la pobreza alimentado por el miedo, aun late en el recuerdo colectivo en 1931. Hace prácticamente solo diez años (1920) que el pueblo es burlado por el marquesado de Campotéjar y La sociedad Garrido Romero Rojas, cuando se produce la venta del pueblo. Tras la venta del pueblo a la sociedad se agudiza la desdicha de sus vecinos, ahondando aún más la miseria: “El año 1920, año de ventiscas económicas, los marqueses expulsados por Felipe V, se vieron en la necesidad de vender sus propiedades de España. El administrador de los marqueses de Campotéjar—en todo esto, como se ve, hay mucha analogía con el problema del Soto de Roma—dio a los colonos cuenta de esta novedad, y los colonos, tras enormes esfuerzos, reunieron 2.500.000 pesetas, precio en que se trataron las propiedades del marquesado. La resolución de los colonos fue telegrafiada a Pegli. Había motivo para esperar una solución favorable. Pero, en torno a este asunto, se despertaron nuevas ambiciones. De la noche a la mañana, apareció en Granada una Sociedad titulada Garrido, Romero, Rojas y Compañía, que; puesta de acuerdo con el administrador de los marqueses, ha comprado en 200.000 pesetas lo que se pudo vender a los trabajadores, que, además, tenían derechos preferentes, en 2.500.000 pesetas. Dueña ya la Sociedad de la tierra que de tal manera había pasado de manos en manos, menos por las manos que la cultivaron y la hicieron producir, y valiéndose de coacciones irritantes, planteó el siguiente dilema a los colonos: comprar las fincas en 7.359.491 pesetas. Las condiciones de compra fueron las siguientes: Entrega del 20 por 100 en el momento de firmar la escritura de venta; plazos de cinco años para amortizar el valor total de las fincas, y pago del 7 por 100 de interés. El incumplimiento de alguna de estas condiciones daba derecho a la Sociedad a incautarse de las fincas, con pérdidas de todas las cantidades entregadas. Con tanto rigor se llevó este compromiso, que recientemente ha recibido un colono, que había entregado 26.000 pesetas a la Sociedad, 4.000 pesetas solamente, y esto por donación caprichosa de la misma”.” Al presente, los vecinos de Campotéjar, Dehesas Viejas y Jayena están en plena desesperación. No pueden atender los compromisos por que las cargas son superiores a los productos. Han pedido un poco de paciencia a la Sociedad; pero la Sociedad, que se ve otra vez dueña de aquellas tierras codiciadas, se muestra inflexible: o pagar o emigrar”...30 de diciembre 1922 El Sol”.

 En 1931 la situación no era muy distinta en Jayena, si cabe hasta peor. Por ello la instauración de la Republica trajo a muchos un rayo de esperanza. Pero la incultura general, y el ansia de cambio no dejaron ver el bosque tras los árboles, y no se supo crecer en el nuevo régimen democrático, al que tampoco se le supo ni pudo dar una oportunidad.

 Con este panorama (tras el Segundo Bienio o Bienio radical-cedista también llamado bienio negro), de conflictividad se llega a las elecciones de febrero de 1936, donde en muchos pueblos se producen los denominados “pucherazos”. En Jayena el rotativo “El Defensor de Granada” afirma el 22 de febrero que se produjo uno de estos pucherazos, es decir un cambio de votos: “pues según estos resultados: ¿Dónde estaba la gente de izquierdas de Acula, Fornes y Jayena?”.Según el recuento de votos las derechas habían sacado 632 votos por 13 las izquierdas. En la misma línea que éstos hubo muchos otros resultados electorales en toda la provincia de Granada. El 31 de marzo de 1936 se anulan los resultados de las elecciones en la provincia de Granada, convocándose nuevas elecciones para el 3 de mayo de 1936, en las cuales el Frente Popular logró los trece escaños en juego: los diez de la mayoría y los tres de la minoría por retirada de la lista de la CEDA.

 Setenta y cinco días después tenía lugar la sublevación militar que produciría para España uno de los periodos más trágicos, tristes y negros de su historia, La guerra civil española. Una guerra que para Jayena y muchos pueblos de nuestra Comarca, solo sería un punto y seguido a partir de su terminación el uno de abril de 1939. Ese día daba comienzo una guerra, quizás tan inhumana, como la que acabada de finalizar; la de la gente de la sierra (o maquis).Una guerra callada y olvidada, alimentada de odios, rencores y venganzas, que hurgó y profundizar aun más la sangrante herida abierta.

Bibliografía
- http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Hist_Normas/ConstEsp1812_1978/Const1931
http://hemerotecadigital.bne.es/index.vm
- Alhama Comarcal nº 45 “Luchas y conflictos obreros de 1931 a 1936” Calixto Fernández Moyano
- La legislación laica desbordada. El anticlericalismo durante la segunda república Juan Manuel Barrios Rozúa
- Las bibliotecas en las misiones pedagógicas. Mariano Boza Puerta, Miguel Ángel Sánchez Herrador. Biblioteca Pública provincial de Granada
- La extensión de la cultura a través de las bibliotecas públicas y populares (1812-1939). Los viajes de inspección de Juan Vicens por las bibliotecas públicas andaluzas. Felipe Barbosa Illescas.

Nota: Las notas están extraídas de las mismas páginas de los periódicos que reproducimos.

b_580_900_16777215_10_images_stories_jayena_el_imparcial_anos_30.jpg
22 marzo 1933, el Imparcial
b_580_900_16777215_10_images_stories_jayena_la_epoca_anos_30.jpg
La Época viernes 23 noviembre 1934
b_580_900_16777215_10_images_stories_jayena_la_libertad_anos_30.jpg
30/12/1931, La Libertad


Abajo puedes dejar tus comentarios. Gracias por darle al -Me gusta- y compartir este artículo en tus redes sociales:

Envíar por WhatsApp Telegram (sólo móviles)

Publicidad

Final publicidad