Biblioteca Pública de Cacín

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Ochocientos libros donados por el académico Francisco González ponen en marcha la Biblioteca Pública de Cacín.
El pueblo le declaró hijo predilecto en 1943 y en 1988 le dedicó la plaza donde se encuentra la vivienda familiar .


Diciembre de 2000.- En los últimos años el deseo de los alcaldes de Agrón, Arenas del Rey, Jayena, Játar o Fornes se ha hecho realidad. En la mayoría de los casos, gracias a su gestión y a la colaboración de distintas entidades públicas o privadas, les ha permitido poner a disposición de sus vecinos una modesta pero interesante biblioteca. En algunos pueblos las donaciones de particulares han sido determinantes. El último pueblo de la comarcas de Alhama y El Temple en conseguir una biblioteca municipal ha sido Cacín, donde la iniciativa y donación de uno de sus ilustres hijos, Francisco González García, la ha hecho posible.



 Manuel Ruiz, alcalde de Cacín, nos mostraba con toda satisfacción la dependencia del Ayuntamiento que se ha dedicado a biblioteca. A la entrada un rótulo nos indica el nombre “Biblioteca Francisco González Sánchez”. Renglón seguido nos explica la procedencia de los aproximadamente 800 libros con los que inicia su andadura esta biblioteca pública, ya que su benefactor no sólo ha donado muchos libros personales sino que además ha adquirido expresamente algunas colecciones, diccionarios y enciclopedias. Apostilla que ha preferido que lleve el nombre del padre, agricultor y modesto empleado local de correos, ya que entiende que “a él le debe todo cuanto ha conseguido en la vida”.

 Así lo reconoció en el acto público de presentación de la biblioteca al que concurrió la práctica totalidad de vecinos. No en vano el ayuntamiento designó a Francisco González (Cacín, 23 de julio de 1916) como hijo predilecto en 1943, al que además, en 1988, le dedicó la plaza junto a la que se encuentra la vivienda familiar y en la que transcurrió su infancia. De esta forma el pueblo quiso reconocer los grandes méritos de uno de sus vecinos y él agradecido ha creado y provisto de fondos la mencionada biblioteca.

Inicios difíciles

Francisco González realizó los estudios primarios y el bachillerato elemental en Cacín, éstos últimos como alumno libre “superando todos los cursos con brillantez, a pesar de las dificultades que este sistema entrañaba” y llegando a ser académico de la Real Academia de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de Medicina de Sevilla y de la Real Academia de Ciencias, entre otras. En 1930 ingresó en el internado del Ave María donde cursó los estudios de magisterio que terminó con 17 años, en 1933 al haber adelantado un curso. Al año siguiente simultaneó el trabajo como docente en esta institución con los estudios de Ciencias Químicas. Debido a la contienda civil finalizó estos estudios en 1941 “con matrícula de honor en todas las asignaturas menos una, cursando después y obteniendo el premio extraordinario de licenciatura”. Trabajó en la facultad granadina entre los años 1945-47 y se doctoró en Madrid en 1949 con la máxima puntuación. En diciembre de 1951 obtuvo por oposición la cátedra de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla donde ha enseñado desde 1952 hasta su jubilación en 1985.

En esta Universidad ha desempeñado importantes cargos como Decano (1962-1968), fundador en 1973 del Instituto de Ciencias de la Educación, Rector Magnífico (1977-1981), presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas y Miembro de la Conferencia de Rectores de Europa. Así mismo, fue creador del Centro de Edafología y Biología Aplicada. En el Centro Superior de Investigaciones Científicas del que fue su director en 1976, desempeñó importantísimos cargos como el de presidente del Patronato Alonso de Herrera de Ciencias Naturales y Agrarias (1971-1974), presidente de la División de Ciencias Matemáticas, Medicina y Biología, vocal de la Comisión Asesora de Investigación (1963-1967) y miembro de dicha comisión conocida coloquialmente como “Comité de Sabios”, desde 1979 a 1983.

Ha publicado más de 200 trabajos en revistas científicas nacionales y extranjeras. También es autor de numerosos libros como los estudios agrobiológicos de las provincias de Sevilla, Córdoba y Cádiz y otros tratados como la “Génesis de la arcilla”, publicado por el CSIC, e internacionalmente reconocido. Fue Premio Nacional de Investigación con un trabajo sobre “Nutrición, floración y fructificación del olivar”. En 1976 ingresó en la Orden Civil de Alfonso X El Sabio, institución de la que posee la Encomienda de la Orden del Mérito Civil.

Pese a esta relevante trayectoria nunca perdió su vinculación con Cacín, “conservando un profundo agradecimiento a sus padres y a todas las personas que, desde la infancia, le encauzaron hacia el estudio y le ayudaron en aquellos difíciles primeros años”. Por ello, en el mencionado acto manifestó su deseo de continuar dotando de fondos bibliográficos a esta biblioteca “así como para todo cuanto beneficie a Cacín”. 



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