Personaje de Santeña: Frasquito 'El Gato'

    Publicidad

    Final publicidad

    b_580_900_16777215_10_images_stories_noticias_2015_santena_fraquito_el_gato.jpg

     Pocos personajes ha dado Santeña que tan significativamente la representen en el apartado que ahora tocamos como Frasquito El Gato.


     Tan extensa es la lista de sus hechos, dichos y consejas, que todo lo que digamos de él no pasará de mero apunte. Mientras caminó por este túnel de sorpresas que es la vida, casi de todo hizo y casi de todo le ocurrió, pero jamás se dio por vencido. Salvajemente espontáneo, pertenecía a esa casta de seres indómitos nacidos, como los robles, para plantar cara a todos los vientos, y que viven y actúan a golpe de impulsos, convencidos de que la naturaleza tiene unas exigencias que hay que cumplir, sin parar mientes en convencionalismos de ninguna clase. Es verdad que pudo contarse entre los afortunados al no tener que depender de nadie para sacar a su familia adelante. Esto, sin duda, le dio una libertad de acción que muy poca gente tenía y él supo aprovecharla. Decía que lo mismo que las orejas están para oír, la lengua está para hablar; y que si hay que decir algo, se dice, aunque sea al lucero del alba; que la verdad tiene un camino y el que se sale de él, desbarra. En cierta ocasión, y por orden del ayuntamiento, se hicieron en la plaza, con obra, unas demarcaciones que dificultaban el paso del ganado y de las caballerías. Frasquito, ni corto ni perezoso, se fue para el secretario y le preguntó quién había dispuesto aquello. El secretario le dijo que la autoridad municipal. Frasquito, amainado un poco por el tono sereno y cortés del secretario, contestó: “Dor Manuel, la educación por delante; pero eso que han hecho es una pollá, lo haga quien lo haga. Y punto”.

     Al pan pan y al vino vino. Tal fue su consigna en la vida.



    Gracias por darle al -Me gusta- y compartir este artículo en tus redes sociales:

    Envíar por WhatsApp Telegram

    Publicidad

    Final publicidad


    Relación de 'Memorias' publicadas.

      Autor: Antonio Robles Ordóñez es natural de Santa Cruz del Comercio (Granada). Es licenciado en Filosofía por la Universidad Católica de Paris (Institut Catholique) y diplomado en Langue et Littérature Françaises por la Universidad Civil de Paris; es diplomado en Teología por la Facultad de Teología de Granada y licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Granada. Ha cursado estudios de piano, armonía y canto en los conservatorios superiores de Granada y Córdoba así como Ritmo y Modalidad Gregorianas en la Escuela Superior de Música Sagrada de Madrid. Ha dedicado su vida profesional a la Enseñanza Media como Catedrático de Instituto, y su tiempo libre a escribir, a la música y al teatro. Ha publicado Memorias de Santeña (2009) -que va por su segunda edición-, y Diez obras dramáticas (2012). Alguna de estas obras ha sido representada con notable éxito de público y crítica. Su afición por el teatro le viene de sus años de estudiante, afición que ha cultivado realizando diversos cursos de arte dramático, y que ha tratado de impulsar en los centros docentes por donde ha pasado. En la actualidad dirige la Compañía de teatro clásico Mira de Amescua en Granada, y la Agrupación Teatral Santeña, esta última vinculada a su localidad natal.  
    © 2017 Alhama Comunicación (alhama.com). All Rights Reserved.