Islas del mundo: Lifou (Islas Lealtad-Nueva Caledonia)

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     Ocupa casi 1200 km. cuadrados de arrecifes que en su tiempo estuvieron bajo el agua, es la más grande de las cuatro islas del grupo de Las Lealtad y su población casi alcanza las 9.000 personas.

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     De allí procedía ese as del balompié conocido como Christian Karembeu y del que sus habitantes se sienten sumamente orgullosos. El centro administrativo se localiza en Wé (Bahía de Chateaubriand) una zona en la que confluyen los tres distritos o grupos tribales [Wetr, Gaïcha y Lössi] que utilizan una misma lengua autóctona: el drehu.

     De Wetr son sus famosos y tradicionales danzarines y cantantes que llevan Lifou al resto del orbe. De todas las Lealtad, aquí es en donde encontramos mayor variedad y cantidad de ofertas para el turismo, pero también hay que señalar que sigue siendo posible el alojamiento tradicional en tribu por un precio bastante aceptable aunque muchas veces el mismo sea bastante espartano; así que mejor, ante la duda, mirar primero y decidir sobre la marcha si tomamos otra alternativa que tampoco será muy grande si nos vamos fuera de la zona de influencia de Wé [donde funge la Asamblea Provincial del archipiélago y está el Centro Administrativo con todos los servicios que uno suele encontrar en una ciudad francesa]. Los puntos turísticos son los mejores aliados para el visitante y con suerte gestionan alojamiento, reservas, etc., es la mejor manera de conocer el archipiélago, tener información fiable y actualizada.

     Recuerde que los precios en Nueva Caledonia son altos, un café raramente baja de 3 € y una cerveza serán 6 €, curiosamente los coches de alquiler son más baratos que en España y el turismo, según la época del año es inexistente y entonces uno descubre que la mayoría de negocios están fuera de servicio y muchas de las direcciones de la folletería simplemente están fuera de uso, por eso que insistamos en recabar la información actualizada en el PUNTO I (Información) que se convierte en nuestro privilegiado e inseparable lazarillo.

     Hay varios puntos que merece la pena ver, por ejemplo la Iglesia-Templo de Qanono, la Chefferie de Hnathalo -aunque al final todas se parecen y vista una, vistas todas-, el acantilado de Jokin [en agosto-septiembre incluso se suelen divisar las ballenas]. En Easo ¿de dónde sale ese nombre por aquellas latitudes? Igual tiene algo que ver con la bella capital donostiarra, es donde suelen recalar los cruceros que rompen, momentáneamente, la tradicional quietud de las islas, sobre todo para los que buscan tranquilidad. Otro bonito lugar es Nuestra Señora de Lourdes situada sobre un acantilado, si puede no deje de visitar la cueva.

     El arte rupestre es también visible en varias de sus grutas, la mejor, a nuestro entender, es la de Wedrumel: no te deja indiferente y te cuestionas muchas cosas. Por supuesto, si tiene oportunidad, la fiesta del ñame es una de esas ocasiones inolvidables y que no se debe dejar escapar [entre febrero y abril según la zona] o el bullicioso mercado de Wé que abre al alba, así que si lo quiere disfrutar en todo su auge, toca madrugar: abre a las seis de la mañana y a las once cierra, a veces los paradistas desaparecen cuando ya no tienen nada que ofrecer.

     Disfrute y fotografíe infinidad de frutos de la tierra y el mar. Si puede, también le resultará gratificante la visita a alguna de las plantaciones de vainilla y comprenderá por qué esa especie resulta bastante cara en nuestros mercados [personalmente me atrevería a decir que a partir de ese momento la encontrará incluso barata y la saboreará con más gusto]. Como ya hemos dicho, aquí hay variedad y todo tipo de alojamientos, sólo tendríamos que ser precavidos en temporada alta, aunque cabe el recurso de quedarse en el coche de alquiler que, en todo caso, recomendamos tomar y dejar en el mismo aeropuerto. Hay una decena de empresas y salen más económicos reservando previamente por Internet, incluso si se hace desde la región  [desde España salía por 60 €, la última semana reservé desde Vanuatu y costó, en la misma empresa, 45 €].

     Por cierto, si uno viaja desde Europa directamente, lo recomendable es descansar al llegar a Nueva Caledonia y la mejor opción es el TONTOUTEL HOTEL, apenas a diez minutos de camino del modernísimo Aeropuerto Internacional de La Tontouta; súper tranquilo se convierte en el lugar ideal para iniciar la visita de la parte norte de la isla, más salvaje y dejar el Sur [Nouméa] que nos recordará a algunas zonas de Francia -quizá por eso está hermanada con Niza-.

     En Lifou son tradicionales sus senderos y hay de diferentes dificultades, sólo se necesita un buen calzado y mucho ánimo. Varios guías nos mostrarán lo más interesante de cada trayecto y nos darán infinidad de datos sobre la flora, fauna, historia, etc. También hay varias cuevas que nos sorprenderán porque su formación es diferente a las cavernas que generalmente conocemos por nuestras latitudes aunque aquí las dimensiones sean menos presuntuosas no dejan de ser una opción de interés para el visitante.

     Como colofón, recuerde que las reglas aduaneras son muy estrictas, cualquier producto alimenticio será decomisado al llegar [puede tener problemas legales y una fuerte multa si lo lleva y no lo declara en el formulario que le facilitan en el avión], si no quiere tener problemas: no lleve nada que sea comestible o de origen natural. Si quiere divertirse un rato, simplemente meta en alguna bolsa de pan durante varios días antes de partir, un buen trozo de jamón o prepárese un bocadillo que ingerirá antes de la segunda escala [en mi caso antes de entrar en territorio japonés] deje esa bolsa vacía en el fondo de su equipaje de mano o en su mochila y verá los saltos que da el “sabueso” en busca de la “materia prohibida” nada más pasar el control de Pasaportes del Aeropuerto Internacional. Simplemente le invitarán a abrir todo el equipaje y cuando descubran esa bolsa le invitarán a lanzarla a un recipiente y usted no olvidará nunca lo efectivo que es el can nada más haber pasado ese control.

     Los tres sobres entero postales dedicados a esta isla nos muestran otras tres impresionantes vistas de su zona costera que los convierten en otras tantas piezas útiles para las temáticas de flora, turismo o navegación. El sello nos muestra la cartografía insular con la delimitación de la zona de influencia de las tres áreas tribales y a la derecha la moderna antena alimentada con energía solar que facilita las comunicaciones de nuestro tiempo, así que tenemos un para de temática añadidas a las citadas para poder colocar estos tres sobres prefranqueados.

     Hemos dado un vistazo a un viejo catálogo y allí hemos encontrado también algún otro efecto postal (posiblemente hay más, pero se necesitaría una exhaustiva comprobación), por ejemplo el aparecido el 27 de octubre de 1979 de 200 francos para el servicio aéreo; el siguiente lo encontramos el 9 de diciembre de 1978 nos muestra el mapa de la isla (corresponde al que aparece en los sobres entero postales citados en el párrafo precedente) y finalmente el 19 de abril de 1988 de 33 francos que lleva la célebre Chefferie de Hnathalo, posiblemente la más fotografiada de la isla. Si le interesan los sellos de esta región entonces basta con buscarlos en cualquiera de los múltiples enlaces de Internet dedicados a la filatelia.
     
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      Juan Franco Crespo, hijo de Diego Franco Portales y de María Crespo Crespo. Nació en mayo del 1953. Vivía en el número 5 del Callejón de la Parra. Fue auxiliar de telégrafos. Junto con sus padres y hermanos marchó a Cataluña, donde se hizo profesor.  


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